Miércoles curioso
Primer piloto argentino de karting con Síndrome de Down
Este hito histórico del automovilismo nacional lo protagonizó Lucas Tomasi, en abril y sobre tierras entrerrianas.
El automovilismo argentino sumó en abril de 2026 un capítulo inédito y profundamente significativo. Aparte del road show de Franco Colapinto en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Lucas Tomasi, un joven de 19 años oriundo de Tandil, se convirtió en el primer piloto del país con Síndrome de Down en debutar y competir oficialmente en karting.
El hecho marcó un precedente que trasciende lo deportivo y se proyecta a nivel mundial en materia de inclusión.

Nueva página en el deporte motor
El debut histórico tuvo lugar el 19 de abril en el kartódromo La Morena, en Caseros, provincia de Entre Ríos. Corrió dentro de la categoría Escuela y bajo la estructura del equipo Ibarra Competición. Esta fecha quedó registrada como un antes y un después para el deporte motor nacional.
Más allá de los resultados, la participación de Tomasi significó un logro en sí mismo. En pista mostró control del kart, capacidad de adaptación y una evolución constante en sus tiempos, aspectos que no pasaron desapercibidos para quienes siguen de cerca su proceso. Cada salida funcionó como una validación concreta de su preparación y de su potencial competitivo.

La obtención de su licencia médica aún se encuentra en trámite ante la Comisión Deportiva Automovilística (CDA) del Automóvil Club Argentino (ACA), con intervención también de la Federación Internacional del Automóvil (FIA). La resolución de este proceso podría convertirlo en el primer piloto con Síndrome de Down oficialmente licenciado, un hecho sin antecedentes a nivel global.
Paso a paso, con trabajo y pasión
El logro del piloto no fue de un día para el otro. Detrás hay un año completo de trabajo, aprendizaje y acompañamiento. El 19 de abril de 2025 tuvo su primer contacto con un karting en el circuito del Tandil Auto Club. Desde entonces, puso en marcha entrenamientos donde combinó rutas de tierra en Tandil y de asfalto en Balcarce.
Desde la cesión del primer kart hasta la donación de indumentaria y equipamiento de seguridad, el apoyo de su entorno fue determinante. Distintas personas y familias colaboraron para que Lucas pudiera desarrollarse en condiciones adecuadas. Su padre, en particular, desempeñó un rol clave para impulsar y sostener el sueño de verlo competir.
A lo largo de ese año, Tomasi ganó confianza, mejoró su técnica y se adaptó a las exigencias del karting, un deporte que requiere precisión, reflejos y disciplina.

Un hecho que trasciende lo deportivo
Su caso pone sobre la mesa la necesidad de revisar los criterios de acceso a la competencia en disciplinas de alto rendimiento y plantea un nuevo escenario en términos de inclusión.
Mientras se aguarda la decisión sobre su habilitación definitiva, su historia ya genera repercusiones. La posibilidad de continuar compitiendo en La Morena, y eventualmente en el kartódromo internacional de Zárate, refuerza la idea de que su camino recién comienza.
Tomasi ya logró lo más difícil: estar en pista y demostrar que puede competir. Lo que sigue dependerá de resoluciones reglamentarias, pero su debut ya dejó una huella imborrable en el automovilismo argentino y abrió una puerta que, hasta ahora, no tenía precedentes.











