Rugby
Aprender jugando y crecer compartiendo
El encuentro de rugby infantil, realizado por el Club Salto Grande, reunió a más de 350 chicos en una jornada de juego, formación y encuentro deportivo.
El verde de las canchas se llenó de vida como si la tierra misma respirara distinto por un rato. No era solo una jornada deportiva sino era un pequeño mundo en movimiento, donde más de 350 chicos de entre 4 y 14 años hicieron del rugby una excusa para encontrarse, correr, caer, levantarse y volver a intentarlo.

El encuentro de rugby infantil organizado por Club Salto Grande reunió a ocho clubes en una fecha provincial que tuvo algo de festival y algo de rito. Estuvieron presentes Carpinchos de Gualeguaychú, CUCU, Colón, Los Espinillos, Trébol de Paysandú (Uruguay), Ñandubay de Curuzú Cuatiá y Pay Ubre de Mercedes (Corrientes), además del anfitrión.

El juego como aprendizaje
“Como siempre, en los encuentros de rugby infantil lo que se prioriza es que los chicos puedan divertirse jugando, aprendiendo el deporte y progresando, compartiendo con chicos de otros lugares. Y después, el tercer tiempo, que es un momento de camaradería”, contó Marcos Von Wernich, de la comisión directiva de Salto Grande Rugby a 3200, el código del deporte.

En cada cancha, el reglamento se mezcló con la risa, la enseñanza con el impulso, la corrección con el abrazo. El rugby infantil tiene esa lógica propia donde el resultado importa menos que el gesto, y donde cada caída es también una forma de aprendizaje.

Detrás de todo, una organización sostenida casi como una coreografía silenciosa: la subcomisión, las familias, y semanas de trabajo preparando cada detalle. A eso se sumaron los juveniles y el plantel superior, que bajaron a la cancha no solo a colaborar, sino a transmitir algo de lo que recibieron antes.

Cuando la cancha se vuelve comunidad
“Un balance súper positivo. La cantidad de chicos superó lo esperado y la presencia de clubes como Trébol y los equipos de Corrientes hizo que se superaran las expectativas. Lo que más rescatamos fue la enorme participación de chicos y familias”, destacó Von Wernich.

Lo que se vio no fue solo un encuentro deportivo, sino una especie de expansión: familias ocupando los bordes de la cancha, voces cruzadas, mates que iban y venían, miradas que seguían cada jugada como si ahí también se jugara algo propio.

El tercer tiempo, donde todo se acomoda
Después del ruido, llegó el silencio distinto del tercer tiempo. Ese momento donde el deporte deja de ser esfuerzo y se vuelve conversación, comida compartida, risas sin marcador, rivalidades que se disuelven como si nunca hubieran existido.

El cierre de la jornada dejó un balance altamente positivo para la organización del Club Salto Grande, tanto por la participación de los clubes como por la cantidad de chicos presentes y el acompañamiento de las familias.
Desde la institución destacaron la importancia de este tipo de encuentros para el desarrollo del rugby infantil, no solo desde lo deportivo, sino también en la formación y los valores que se transmiten en cada fecha.

“Tenemos como objetivo seguir creciendo, sumar chicos en todas las categorías. La base del rugby de Salto Grande es el rugby infantil, para proyectarlos hacia el juvenil y el plantel superior, siempre con los valores del respeto y la formación a través del deporte”, cerró Marcos Von Wernich.
De esta manera, la jornada reafirmó el trabajo sostenido de la institución en la organización de eventos formativos, consolidando al rugby infantil como el punto de partida del desarrollo deportivo dentro del club.










