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Triatlón

De Concordia a Niza

Orlandini va por otro desafío mundial, tras un tercer puesto en su categoría durante el IRONMAN 70.3 de San Juan.

Ayelen Saucedo

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En septiembre próximo, Niza será el escenario donde Orlandini volverá a competir al más alto nivel, un desafío de 113 kilómetros: 1.9 km de natación, 90 kilómetros de ciclismo y 21 kilómetros de pedestrismo, junto a los mejores exponentes del mundo.

Será su séptima participación en un mundial, reafirmando una trayectoria marcada por la constancia, la disciplina y la pasión.

Lejos de planificar la clasificación como un objetivo excluyente, Orlandini se encontró con la posibilidad y decidió aprovecharla. “Sabía que era posible, pero no la fui a buscar. Cuando apareció la plaza, lo hablamos en familia y decidimos ir”, expresó.

Este fin de semana se llevó a cabo una nueva edición del IRONMAN Encarnación, Paraguay donde Mateo volvió a competir y se quedó con el 1° puesto en su categoría

Recuerdos mundiales

Con una extensa experiencia internacional, asegura que cada mundial es único. Los distintos países, culturas y condiciones generan sensaciones nuevas en cada edición. Sin embargo, también reconoce que ese recorrido le permitió pulir detalles fundamentales: la alimentación, la hidratación, el descanso y la estrategia de carrera. “La experiencia te ayuda a minimizar errores y a disfrutar más”, explicó.

Entre sus recuerdos, uno de los más desafiantes fue su primer mundial, en Australia, donde el cambio horario impactó de lleno en su rendimiento. “No podía dormir, el cuerpo no respondía como quería. Fue muy chocante”, recordó.

Construyendo la motivación

Su rutina diaria refleja el nivel de compromiso que exige el triatlón: entrena prácticamente todos los días. Lunes, miércoles y viernes comienza a las 5:15 de la mañana con trote, suma natación al mediodía y repite ese esquema durante la semana. Los martes, jueves y sábados se dedica al ciclismo, mientras que por la noche incorpora trabajos de musculación. Los domingos, en tanto, entrena en aguas abiertas.

Aun así, asegura que lo más difícil no es el esfuerzo físico, sino sostener la constancia. “Salir a entrenar con frío, lluvia o cansancio cuesta. Después, cuando arrancás, se disfruta”, confesó. La motivación se construye en los pequeños detalles: renovar el equipo, compartir entrenamientos o incluso ver a su hijo iniciarse en el triatlón.

La familia ocupa un lugar central en su vida y en su carrera. Su esposa también practica triatlón, por lo que muchas competencias las comparten juntos, mientras que sus hijos suelen acompañarlos en distintas carreras. “Verlos disfrutar, que te sigan, que te alcancen agua, es algo muy emocionante”, expresó. Incluso recuerda con especial emoción el viaje a San Juan donde pudieron estar los cinco juntos, viviendo la experiencia deportiva como familia.

Con una mirada clara sobre el equilibrio personal, sostiene que el deporte es solo una parte de su vida. “Es una parte, no es toda mi vida. Primero está la familia, después el trabajo y luego el triatlón”, afirmó.

Objetivo Niza

De cara al mundial en Niza, viajará con expectativas altas pero realistas. “Uno siempre piensa que va a ganar, que va a dar lo mejor, pero la realidad aparece cuando cruzás la meta”. Su objetivo es claro: competir, disfrutar la experiencia acompañado de esposa y representar de la mejor manera a Concordia.

En lo mental, se define como una persona tranquila. Confía en que una buena preparación física, acompañada de equilibrio emocional, es clave para lograr un buen rendimiento. “Si uno está bien física y emocionalmente, la mente acompaña y las cosas fluyen”, sostiene.

A lo largo de los años, Orlandini también construyó una mirada que busca derribar mitos: la edad no es un límite. “No es lo mismo llegar a los 55 habiendo entrenado toda la vida que empezar de grande, pero con voluntad, perseverancia y controles médicos, se puede hacer deporte siempre”, aseguró.

Finalmente, resume el espíritu del triatlón en su esencia más desafiante: “Son tres deportes en uno, competencias largas, exigentes, que requieren mucha preparación. Eso es lo que te atrapa: superarte todo el tiempo”, confesó.

Con varios mundiales en su haber, Mateo Orlandini no solo representa a Concordia en lo más alto del triatlón internacional: también encarna el espíritu de superación, disciplina y pasión que define a los grandes deportistas.