Natación
Cuando el miedo se transforma
Con solo 14 años, Larisa Castañeda se destaca en competencias locales y provinciales, impulsada por la constancia y el deseo de superarse.
En diálogo con “3200, el Código del Deporte”, Larisa Castañeda compartió su historia, sus desafíos y sus sueños dentro de la natación. Con tan solo 14 años —cumplidos el pasado 18 de noviembre—, la joven nadadora se convirtió en una de las promesas de Concordia, destacándose tanto en pileta como en aguas abiertas.
De vencer el miedo al agua a convertirse en deportista
Larisa comenzó a nadar a los 6 años durante unas vacaciones, motivada por un propósito muy claro: superar el pánico que le tenía al agua. Lo que empezó como un espacio recreativo se transformó, con el tiempo, en su camino deportivo. A los 11 años, inició los entrenamientos competitivos en el Club Salto Grande y, desde mayo del año pasado, forma parte del equipo del CIN. “Lo que me llevó a competir fue superar mis miedos, superarme a mí misma y ganar más experiencias”, confesó.

Entrenamientos intensos y disciplina diaria
Su rutina semanal refleja compromiso y pasión. Los lunes, miércoles y viernes entrena por la mañana en Center Gym; de lunes a viernes —y a veces también los sábados— dedica dos horas a la pileta; y los domingos se la puede ver nadando en el río.

Sobre las diferencias entre ambos entornos, comentó que la pileta ofrece más seguridad y control, mientras que el río exige atención a la corriente, a las olas y a la orientación: “No ves lo que hay debajo y tampoco tocás el piso, es distinto”, remarcó.
Aun así, disfruta de ambos tipos de preparación: la pileta, durante todo el año; y el río, principalmente en primavera y verano.
Competencias: experiencias que marcan
Cuando recuerda sus mejores vivencias en la natación, Larisa no duda: los Juegos Evita ocuparon un lugar especial. Allí nadó por primera vez en una pileta de 50 metros y conoció a deportistas de todo el país. “Pude cumplir el sueño de conocer a Agostina Hein y sacarme una foto con ella”, destacó.

En pileta también sobresale: en el torneo del 15 de noviembre en el Club Salto Grande obtuvo el primer puesto en 100 libres, y fue tercera en 50 libres y 200 combinados.
Los desafíos del río
Las aguas abiertas le plantean obstáculos distintos: boyas lejanas difíciles de divisar, golpes en la largada, olas que complican la visibilidad. Sin embargo, Larisa abraza cada desafío como parte del crecimiento.
“Antes los nervios me jugaban en contra, pero aprendí a controlarlos. Pienso en qué hice mal la última vez y qué debo hacer para mejorar. Me siento feliz antes de nadar porque es lo que amo” comentó la joven.
Un fin de semana histórico: su primera distancia larga
Este fin de semana participó en Aguas Abiertas en “La Histórica”, en Concepción del Uruguay, nadando 6 kilómetros, su distancia más larga hasta el momento.

Antes de largar, estaba emocionada y con una estrategia clara: mantener técnica y ritmo, no apurarse al inicio y acelerar en los últimos 2 kilómetros.
Las dificultades no fueron pocas: boyas lejanas, olas que impedían ver con claridad y un golpe en las antiparras que la acompañó con dolor durante toda la carrera. Aun así, el tramo final fue pura emoción: “Estaba por cumplir algo que quería hacer desde que publicaron la fecha” expresó.

El resultado fue extraordinario, fue la primera mujer de Concordia en llegar, única menor de 20 años en competencia y además logró el octavo puesto en la general.
Motivación, orgullo y metas
Larisa destaca que su desafío más grande es consigo misma: aceptar los resultados y buscar ser cada día mejor. La motiva especialmente mejorar sus tiempos y seguir progresando.

Entre sus mayores orgullos menciona su participación en los Juegos Evita y haber logrado completar los 6 kilómetros en aguas abiertas. Sus metas son claras: seguir bajando tiempos en pileta y, en aguas abiertas, algún día nadar Concordia–Puerto Yeruá, un recorrido de 21 kilómetros.
Un futuro que ya empezó
Con un presente lleno de logros y un futuro prometedor, Larisa equilibra entrenamientos intensos con un excelente rendimiento escolar. “Estoy muy contenta y satisfecha, dieron frutos mis sacrificios entre la natación y la escuela”, concluyó.

Su historia es la de una joven que transformó el miedo en motor, y que hoy inspira por su constancia y su capacidad de superación.















