Atletismo
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El entrenador Enrique Da Costa Leites analizó el presente del atletismo y expuso las claves para sostener su desarrollo.
El atletismo en Concordia transita un presente tan exigente como prometedor. Entre logros deportivos de proyección internacional para algunos deportistas, el esfuerzo silencioso de entrenadores y la necesidad de mayor acompañamiento estructural, la disciplina sigue avanzando sostenida, en gran medida, por el compromiso humano de quienes la impulsan día a día.
Así lo describió en 3200, el código del deporte Enrique Da Costa Leites, uno de los referentes del atletismo local, quien traza un panorama claro: hay resultados, hay talento y hay trabajo, pero también hay limitaciones que condicionan el desarrollo.

Lejos de caer en definiciones simplistas, el entrenador pone el foco en una realidad concreta que es el crecimiento deportivo no es casualidad. “Cuando uno menciona que chicos de Concordia integran el seleccionado argentino o que hay atletas clasificados a competencias internacionales, parece algo natural, pero no lo es. Es el resultado de años de trabajo, de constancia y de un esfuerzo muy grande”, explicó.
En ese sentido, remarcó que el presente competitivo de la ciudad es sólido. La participación de atletas concordienses en el equipo nacional que viajará a Panamá, junto con clasificaciones a torneos sudamericanos y mundiales en categorías juveniles, marca una línea de continuidad que habla de un proceso sostenido en el tiempo.
El esfuerzo como motor del sistema
Sin embargo, ese crecimiento convive con dificultades estructurales. Da Costa Leites señaló que gran parte del desarrollo se sostiene por iniciativa propia: “Dependemos mucho de nosotros. No trabajamos por horarios, sacamos tiempo personal para sostener esto y seguir proyectando”.
El contraste con otras regiones del país aparece como un dato revelador. Provincias que hace algunos años no tenían protagonismo hoy muestran avances concretos a partir de políticas deportivas definidas. “Cuando hay decisión de apostar al desarrollo, los resultados llegan. Eso se ve en distintos lugares donde se trabajó con planificación y objetivos claros”, sostiene. En Concordia, en cambio, el escenario es más limitado. Si bien existe una base de funcionamiento, el entrenador advierte que el margen para crecer es mayor.

En ese contexto, la reciente salida del entrenador Javier Rigoni expone con claridad las tensiones del sistema. Convocado desde Tierra del Fuego para sumarse a un proyecto laboral en crecimiento, su partida no solo representa la pérdida de un profesional de gran nivel, sino también el reflejo de las oportunidades que aparecen en otros puntos del país donde existe una planificación sostenida. “La calidad que se fue no se reemplaza”, sintetizó Da Costa Leites, aunque evita personalizar el problema y lo inscribe en una lógica más amplia: cuando hay decisión de invertir en desarrollo deportivo, los recursos humanos encuentran condiciones para crecer.
Infraestructura: lo mínimo necesario y lo pendiente
La infraestructura, por ejemplo, presenta condiciones que permiten entrenar, pero que requieren mejoras para acompañar la evolución deportiva. “La pista de atletismo tiene mantenimiento, pero necesitamos más. Si queremos dar un salto de calidad, hay aspectos que son indispensables”, afirmó.
Aun así, el calendario no se detiene. En julio, la ciudad será sede de una Copa Nacional de Clubes U16, lo que implica no solo un desafío organizativo, sino también una oportunidad para posicionar al atletismo local. En ese marco, uno de los objetivos inmediatos es avanzar en la construcción de una cabina de control y cronometraje, fundamental para este tipo de competencias.

La base: detectar y formar talento
En paralelo, el trabajo de base continúa siendo una prioridad. La búsqueda de nuevos talentos es una tarea constante y estratégica. “Nosotros no creamos talento, lo detectamos y lo desarrollamos. Y ahí el rol de los profesores de educación física es clave”, manifestó Da Costa Leites.
El vínculo con las escuelas aparece como uno de los pilares del sistema. Son los docentes quienes, en muchos casos, identifican las primeras condiciones en los chicos y los acercan al atletismo. “El agradecimiento hacia ellos es enorme, porque nos permiten llegar a chicos que quizás de otra manera no conocerían este deporte”, destacó
Historias que reflejan el impacto
Esa red de trabajo, muchas veces silenciosa, es la que sostiene los resultados visibles. Detrás de cada clasificación, de cada viaje y de cada medalla, hay un proceso colectivo que excede a los nombres propios.

También hay historias que reflejan el impacto del deporte más allá de la competencia. Como la de Dylan Van Der Hock, uno de los atletas formados en Concordia que hoy entrena y compite en Estados Unidos. “Le cambió la vida. Está en un nivel muy bueno, entrenando en altura y compitiendo en un contexto de alto rendimiento. Eso es una satisfacción enorme”, cuenta el entrenador.
Un futuro que depende de decisiones
El panorama combina logros concretos con desafíos pendientes. Hay una estructura que funciona, resultados que respaldan el proceso y un equipo que sostiene el día a día. Pero también hay una necesidad clara de fortalecer ese camino con mayor planificación y acompañamiento.
Mientras tanto, el impulso no se detiene. En cada entrenamiento, en cada detección de talento y en cada competencia, el atletismo de Concordia sigue construyendo su presente con la mirada puesta en el futuro.









