Tenis
Apoyo mutuo, doble triunfo y celebración compartida
Juana y Francisco Millán brillaron en el circuito COSAT de Punta del Este y celebraron juntos sus títulos. Entrevista a fondo con ellos y su entrenador, Martín Labella.
El tenis es uno de los deportes más exigentes del alto rendimiento, no sólo por las demandas físicas que implica, sino también por la fortaleza mental que se requiere tanto dentro como fuera de la cancha. Además, en las categorías formativas, el desafío se potencia viéndose atravesadas las carreras de los deportistas por viajes y múltiples competencias a nivel nacional e internacional.
Respecto a esto, la familia Millán sabe y ha vivido mucho. Desde muy pequeños Francisco y Juana toman clases en el Club Salto Grande, institución que los vio crecer y desenvolverse tanto en lo deportivo como en lo personal, lo que los llevó a “codearse” con los mejores de la región. Recientemente, en Punta del Este, Uruguay, se desarrollaron dos torneos que integran los circuitos COSAT (Confederación Sudamericana de Tenis) para las categorías U14 y U16 e ITF (Federación Internacional de Tenis) para la U18, competencias en las que los hermanos participaron y cosecharon grandes victorias.

De menos a más
“Arrancar el año ganando un torneo me pone muy contento y me motiva para seguir entrenando y mejorando”, comenzó Francisco, el campeón de la ITF, en una entrevista exclusiva con 3200. Además, su hermana y ganadora de U16 agregó: “nos ayudó para demostrarnos que hicimos bien la pretemporada y también nos motiva para seguir compitiendo el resto del año”.
Al repasar cómo vivieron los días de competencia, ambos coincidieron en que el proceso fue de menor a mayor y que las sensaciones fueron cambiando con el correr de los partidos. Fran reconoció que llegó al torneo sin las mejores expectativas y que fue encontrando su nivel dentro de la cancha: “los días previos al torneo me sentía bastante mal, no venía jugando bien, pero bueno, arrancar así e ir mejorando partido a partido, me parece que fue importante”. En tanto, Juanita comentó: “los primeros días estaba un poco nerviosa, pero después, una vez que vas jugando más partidos ya te vas calmando y yo estaba tranquila porque sabía que estaban Martín y Olivia (entrenadores)”.
Al momento de hablar del partido más difícil del torneo, ambos coincidieron en que la final fue el mayor desafío, en gran parte, por ser la instancia que era y además, cada uno agregó su plus distintivo. Francisco explicó: “era el rival más complicado de los que juega, me parece”. Por su parte, Juana definió al encuentro como “un partido largo y parejo”.

“Los hermanos sean unidos”
Más allá de los logros individuales, ambos destacaron lo especial que es compartir el deporte y acompañarse en el crecimiento dentro del tenis. Francisco expresó: “compartir el deporte con Juana me parece muy lindo y que haya ganado el torneo me pone muy contento por ella porque está bueno ver a alguien que querés tanto como tu hermana, que le vaya bien y que se le den las cosas”. En sintonía con esa mirada, Juana señaló: “compartir el deporte con mi hermano es re lindo porque me re ayuda, y que haya ganado el torneo fue mejor todavía porque yo sé lo mucho que se esfuerza y se lo recontra merecía”.
Metas firmes para una nueva etapa
En cuanto a sus próximos objetivos, Francisco tiene muy claro que quiere seguir compitiendo, mejorando y subiendo su UTR (Universal Tennis Rating) antes de irse a estudiar a Estados Unidos para conseguir mejores universidades y oportunidades allá. “Me voy a estudiar ‘Negocios’ a Estados Unidos como hicieron varios chicos de Concordia, que por el tenis conseguís una beca allá y podés estudiar y seguir jugando, que es una linda experiencia y por eso decidí hacerla. Ahora estoy buscando universidades para ver en cuál hay mejor nivel académico, nivel de tenis y cuál es la mejor opción para irme ahora en agosto”.
Por su parte, Juana, que acaba de cumplir sus quince años, tiene en mente seguir compitiendo y jugar la mayor cantidad de torneos posibles este año.
La mirada de quien los conoce
A las voces de los protagonistas también se sumó la de su entrenador, Martín, quien acompaña sus trayectorias desde hace ya algunos años y siguió el proceso de ambos durante el torneo: “lo más destacable de los dos es su predisposición al entrenamiento. A mí siempre me gusta valorar sobre cualquier aspecto el esfuerzo y la perseverancia, el seguir intentando mejorar y crecer, más allá de los momentos que ellos van atravesando, que pueden ser de más o menos logros, o de peores o mejores sensaciones”, comenzó el profesor.

Juana y su tenis
Respecto a la menor, Martín expresó: “algo que Juanita puede plasmar en el juego a la hora de competir es que cuando los momentos son muy incómodos o cuando la rival suele pasar por su mejor versión dentro del partido, ella logra obligarla a que tenga que acertar buenos tiros para ganarle. Si bien puede estar menos creativa o menos buscadora de puntos, suele tener un tenis que neutraliza bastante porque ha aprendido a luchar y a ubicar la bola en lugares incómodos de la cancha. Además, si le dejas la pelota cómoda, está buscando cada vez mejor dominar el punto”.
“Eso es un gran logro a nivel competitivo, porque todo buen jugador, en casi todos los partidos, suele pasar por picos donde están con más confianza, y hay momentos donde esta se cae y hay que pelear mucho más. Juana ha mejorado mucho esa parte, ha logrado sobreponerse a esa angustia cuando la rival domina o tiene el control y luchar los partidos, entonces, cuando esa especie de tormenta pasa, suele fortalecerse y empieza a mandar más”, agregó.
Persevera y triunfarás
Sobre Francisco, Martín destacó su compromiso con el entrenamiento y la autoexigencia que lo caracteriza dentro y fuera de la cancha: “Francisco es una bestia en el entrenamiento, le dedica muchísimas horas a la cancha. Es muy autoexigente con la cuestión física, es muy ordenado en eso, hasta con la alimentación. A veces demasiado y esa autoexigencia le termina jugando en contra, le genera muchos nervios, mucha expectativa y ansiedad que luego, a la hora de jugar, lo pone un poco tenso y hace que su tenis no fluya acorde a la preparación que tiene”.
En relación a su rendimiento a lo largo del torneo, Martín destacó la evolución de Fran partido a partido y la capacidad de dejar en evidencia su verdadero potencial: “logró un nivel que yo sé que lo tiene y que lo iba a mostrar en cualquier momento. En su primer torneo no pudo soltar, pero en el segundo, después de una primera ronda donde también entró muy tenso, fue cada vez encontrando más soltura, más fluidez en el juego. La semi fue un partidazo con un chico brasilero de muy buen nivel y la final fue una batalla porque su rival también era muy bueno y, sin embargo, Fran pudo acelerar la pelota de todas las zonas donde lo llevaba”.
“Además del campeonato, jugar al nivel para el cuál él está preparado, yo creo que es el mayor premio; pudo demostrarse a sí mismo todo su esfuerzo y la pasión que tiene por el tenis. Eso es un gran logro para él y pudo lograr el campeonato que tanto venía buscando, insistiendo, viajando; la verdad que fue una alegría enorme que pueda llevar a la competencia y plasmar en todo el torneo un nivel que todos los que estamos cerca sabemos que tiene”, finalizó el entrenador destacando su perseverancia.

Así es que la escuelita “Más que tenis” cosechó varios frutos de sus alumnos en este inicio de año competitivo: los hermanos Millán, cada uno campeón en su categoría de singles (Juana también en dobles y Francisco finalista) y, por otro lado, Matías Merro y Santiago Rivas resultaron campeones de dobles.










