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Miércoles curioso

Cambios en el fútbol que llegan con la fuerza de un gol en el último minuto

Durante décadas, el banco de suplentes de la Primera fue territorio exclusivamente masculino. Rocío Morales inicia una nueva era.

Delfina Cabral

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El fútbol del interior, específicamente el de Santiago del Estero, escribió una página inédita con nombre propio: Rocío Morales. La entrenadora debutó oficialmente al frente de Villa Paulina de Frías y se convirtió en la primera mujer en dirigir un equipo masculino de Primera División en la Liga Cultural de Frías. No fue solo un gesto simbólico, ya que su equipo ganó 3 a 2 ante Unión Tapso y respaldó en la cancha una decisión que ya es histórica.

Otros antecedentes

Rocío Morales es la primera mujer en dirigir un equipo de primera en el fútbol santiagueño y la tercera en el país. También existen antecedentes en otros equipos de Mendoza y Córdoba. La primera fue Silvana Villalobos en Boca de Bermejo, donde logró un campeonato, un subcampeonato en la Liga mendocina y la clasificación al Torneo Federal C. También dirigió a Leonardo Murialdo, Atlético Argentino y Rodeo del Medio.

Otro caso similar fue el de Constanza Guerra, dirigiendo a Unión Florida. “Coti” dirigió el plantel de Reserva del club Unión Florida, es la primera mujer que dirigirá a un equipo masculino en la Liga Cordobesa.

Morales rompe prejuicios

La escena, en la cancha del Club Coinor, tuvo todos los condimentos de una jornada que excede lo deportivo. Desde el banco, Morales dio indicaciones, mientras que en la tribuna su familia acompañaba un momento que sintetiza años de esfuerzo, resiliencia y formación.

Nacida en Lavalle, con pasado como futbolista en clubes como Banfield, Independiente y El Porvenir, su camino hacia la dirección técnica no fue lineal. Una rotura de ligamentos marcó un punto de inflexión que la empujó a reinventarse.

“En el interior todavía cuesta romper ciertos prejuicios”, reconoció la entrenadora, consciente del contexto en el que se mueve. Su llegada no fue una imposición dirigencial sino el resultado de la confianza del plantel, que pidió especialmente su conducción. Ese respaldo fue clave para sostener una idea de juego que busca diferenciarse de lo tradicional: más orden, pelota al piso y una identidad clara.

Durante la pretemporada, Morales ya había dejado señales con tres triunfos en amistosos, pero el debut oficial representaba una prueba distinta. La presión existía, tanto por el resultado como por la exposición. “Había mucha expectativa y eso se trasladaba a los jugadores”, explicó.

Sin embargo, el equipo respondió y dio el primer paso en un proceso que la propia DT define como gradual: “No se puede cambiar todo de golpe, pero sí marcar una línea de trabajo seria”.

Su metodología combina la experiencia como jugadora con una formación constante, estudia biomecánica y gestión deportiva, y una mirada integral del grupo. El objetivo no es solo competir, sino transformar hábitos dentro de un fútbol que describe como “duro, físico y áspero”. En ese contexto, su desafío es doble: ganar y, al mismo tiempo, instalar una nueva forma de entender el juego.

Pero el impacto de Rocío Morales trasciende el resultado. Su figura rompe una barrera cultural en un ámbito donde la conducción técnica masculina ha sido históricamente dominante. Su presencia en el banco abre una puerta para otras mujeres y obliga a revisar estructuras ya consolidadas.

Un fenómeno que cruza fronteras

Lo que sucedió en Frías, también se dio en otro punto del mundo. En Europa, la alemana Marie-Louise Eta protagonizó un hito similar al convertirse en la primera mujer en dirigir a un equipo masculino en una de las cinco grandes ligas del continente, al asumir de manera interina en el Union Berlin.

A diferencia del caso santiagueño, el desafío de Eta se da en la élite del fútbol europeo, con la presión de evitar el descenso en la Bundesliga. Sin embargo, el trasfondo es el mismo: una mujer que ocupa un rol históricamente restringido.

Su ascenso no respondió a una estrategia de marketing, sino a un recorrido dentro del club, donde ya había trabajado en divisiones juveniles y como asistente del primer equipo.

Ambos casos, con sus diferencias de escala, reflejan un cambio de época. Ni Morales en Santiago del Estero, ni Eta en Berlín llegaron por excepción, sino por capacidad y preparación.

Más allá del resultado

En Villa Paulina, el calendario seguirá y llegarán nuevos desafíos, como el clásico local. Morales insiste en no adelantarse, prioriza el día a día, la construcción de identidad y la evolución del equipo. También mantiene un objetivo personal: volver a jugar sin descuidar su rol actual.

Mientras tanto, su historia ya dejó una huella. No se trata solo de una victoria en el debut, ni de un récord estadístico, es la confirmación de que el fútbol, incluso en sus ámbitos más tradicionales, empieza a correrse de sus propios límites.

Como en el caso de Marie-Louise Eta en Europa, lo que antes parecía excepcional empieza a volverse posible. Y en esa transición, figuras como Rocío Morales no solo participan, también lideran.

Más antecedentes en Argentina

En divisiones formativas en San Juan, Claudia Monteleone fue la primera técnica de fútbol de esa provincia en dirigir a varones y entrena a los chicos de la escuelita de San Martín. “Siento que nada es imposible para mí”, aclaró.

Mientras tanto, Adriana Astudillo se hizo cargo de la reserva del Club La Celia de Mendoza y es la primera mujer del Valle de Uco en ser directora técnica de Reserva y preparadora física de Primera División en un equipo sancarlino.

Mónica Fiore dirigió en ligas regionales de Córdoba, más precisamente en Holmberg de donde es oriunda. En su trayectoria, fue cinco veces campeona de AFA con el equipo femenino de River.

Casos como estos hay en muchos lugares de la Argentina. Hasta en Concordia mismo, en las divisiones formativas, se encuentran mujeres como entrenadoras de los más pequeños.