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Pilates

Vértice se mueve en comunidad

En diálogo con 3200 Radio, el kinesiólogo Gonzalo Silvestri repasó el trabajo de Vértice y destacó la jornada en El Sosiego como parte de una propuesta que une ejercicio y encuentro.

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La actividad física puede ser el motivo inicial para acercarse a una clase de pilates. Con el tiempo, aparecen otros: el acompañamiento del instructor, la relación con los compañeros y las ganas de volver a un lugar donde uno se siente a gusto. Sobre esa experiencia habló Gonzalo Silvestri, kinesiólogo e instructor de Pilates Reformer de Vértice Concordia, durante su paso por 3200 Radio.

En la charla, explicó cómo se organizan las clases y qué lugar ocupa la escucha de los alumnos. También se refirió a la actividad realizada en El Sosiego, donde la comunidad del estudio compartió una tarde de pilates, café y merienda.

Un equipo que planifica y acompaña

A su vez, Silvestri contó que lleva un año y medio formando parte de Vértice, bajo la conducción de Antonella Gauto, licenciada en Educación Física, profesora de danza, instructora de Pilates y responsable del espacio. Desde su formación como kinesiólogo, encontró en la disciplina una herramienta complementaria para su trabajo.

Consultado por las fortalezas del equipo, destacó el intercambio con otros tres kinesiólogos y profesionales de Educación Física. Las reuniones permiten organizar las actividades y atender las particularidades de quienes asisten. “Tenemos charlas constantes en las que planificamos las clases y el mes. Escuchamos a los alumnos; eso es muy importante: saber cuáles son sus objetivos y sus limitaciones. Vamos encarando las clases según lo que puedan hacer y lo que no”, explicó.

La programación alterna ejercicios de fuerza, flexibilidad, elongación, coordinación y equilibrio, junto con el trabajo de la zona central del cuerpo, la postura y la respiración. También incluye clases integrales que reúnen varios de esos componentes. “No todas las clases son iguales. No apuntamos solamente a la postura, a la fuerza o a la respiración de forma aislada, sino que durante el mes vamos haciendo de todo un poco”, señaló.

Más hombres se acercan al pilates

Durante la conversación también abordamos la participación masculina, un tema que Vértice viene trabajando para ampliar su convocatoria. Silvestri observó que, una vez que conocen la práctica, muchos alumnos se entusiasman y se convierten en quienes invitan a otros a sumarse.

“Se instaló el mito de que es una actividad de mujeres, pero no hay distinción de género. Cada vez veo más alumnos hombres que se apasionan, llevan a sus amigos y forman un lindo grupo”, afirmó.

En ese sentido, destacó que el pilates también contempla ejercicios de fuerza y trabajo con resistencia. La atención a la respiración y al control postural completa una propuesta que, según explicó, todavía necesita darse a conocer entre quienes la asocian únicamente con movimientos suaves o elongación.

El Sosiego: una clase y tiempo para compartir

La jornada organizada en El Sosiego, en Villa Adela, permitió trasladar esa dinámica a un escenario diferente. Alumnos e instructores participaron de una clase de Pilates Mat, modalidad que se realiza sobre colchonetas, y luego se quedaron a compartir un café y una merienda.

Desde 3200 acompañamos la actividad, que ofreció otra manera de acercarse a la disciplina y un momento de encuentro fuera de los horarios habituales del estudio. Al conversar sobre esa experiencia, Gonzalo puso en palabras el papel que tienen los compañeros en la continuidad de la práctica.

“Creo que no todos los alumnos van por el ejercicio. Muchos van porque se hicieron amigos y formaron una comunidad. Muchas veces, lo que sostiene al alumno no es solamente el ejercicio, sino el compañero de al lado, el grupo que lo incentiva y lo motiva. Pasan una hora de disfrute. Eso es lo importante”, expresó.

La tarde en El Sosiego dio espacio a esos vínculos que suelen construirse entre una clase y otra. La merienda prolongó el encuentro y permitió compartir sin la dinámica del entrenamiento. Mientras repasábamos las imágenes de la jornada, Silvestri también destacó la relación entre los instructores: “Se hizo un grupo muy lindo. Nos juntamos, planificamos clases y la pasamos muy bien. Toda esa energía se transmite a nuestras clases”.

Enseñar también es sentirse parte

Sobre el final de la entrevista, le preguntamos qué le deja personalmente el contacto cotidiano con los alumnos. Su respuesta reunió dos aspectos que atravesaron toda la charla: el compromiso profesional y el disfrute de trabajar con un grupo del que también se siente parte.

“Me siento muy a gusto. Cada vez que voy a trabajar, honestamente, lo disfruto porque no lo veo como un trabajo. El grupo y las amistades que se forman también me integran a mí. Al fin y al cabo, soy amigo de mis alumnas y alumnos, y esa hora es de disfrute y entrenamiento, sin dejar de lado la profesionalidad”, compartió. “Son tres horas de corrido que se me pasan volando, y a las alumnas también. Se conserva el grupo y se mantienen las ganas”, agregó.

Su experiencia muestra cómo conviven en Vértice la preparación de cada clase y la cercanía con quienes participan. La confianza permite conocer mejor a los alumnos, acompañar sus posibilidades y construir una práctica que puedan sostener.

Cuatro años para celebrar juntos

Por último, cabe indicar que Vértice celebrará su cuarto aniversario el 10 de octubre, a las 22:00, en Malva, ubicado en Carriego 684. La propuesta reunirá a su comunidad en una noche con pizza libre, papas fritas, torta, sorteos y música. La tarjeta tiene un valor de $18.000 y podrá abonarse hasta el 5 de octubre. Las consultas pueden realizarse por Instagram a @vertice.pilates o por WhatsApp al 345 4021442.

El festejo será una oportunidad para reencontrarse fuera de las clases y celebrar junto a los alumnos y profesionales que acompañaron estos cuatro años. La convocatoria retoma el espíritu de la jornada en El Sosiego, donde el ejercicio dio paso a una tarde de conversación y encuentro.

Con sedes en Asunción 195, Quintana 184 y Eva Perón 1084, Vértice continúa su recorrido en Concordia. En las palabras de Gonzalo, ese trabajo cotidiano encuentra sentido en la confianza de los alumnos, las amistades que nacen en las clases y el entusiasmo por volver. Allí también se reconoce el crecimiento de un espacio que llega a su aniversario con una comunidad para celebrarlo.