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Rugby

Salto Grande y un doble festejo provincial

Las categorías M1 y M2 del club Salto Grande se consagraron campeonas provinciales y sus protagonistas visitaron 3200 Radio.

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El rugby juvenil del Club Salto Grande atraviesa un momento especial. Las categorías M1 y M2 se consagraron campeonas del torneo provincial de la Unión Entrerriana de Rugby y coronaron un proceso de varios años de trabajo, crecimiento y formación.

Luego de las conquistas, Federico Mesa, coordinador de las divisiones juveniles, junto a los jugadores Joaquín Erramuspe, Matías Scattini, Alejo Tirelli y Justo Solá, visitaron el estudio de Oíd Mortales Radio, donde repasaron el camino recorrido, las dificultades que debieron atravesar y el valor que tiene para el club haber conseguido ambos campeonatos jugando las finales como locales.

Dos títulos y un proceso de años

El pasado 9 de agosto, la M1 fue la primera en festejar en la sede del Lago de Salto Grande, donde derrotó a CUCU de Concepción del Uruguay por 10 a 7 en una final muy disputada. Más tarde, llegó el turno de la M2, que también se quedó con el título provincial tras imponerse ante el mismo rival por 17 a 12.

En este marco, para el coordinador Federico Mesa, sin embargo, las conquistas no pueden entenderse solamente desde los resultados obtenidos en el último torneo, sino como la consecuencia de un trabajo sostenido durante años. “Es un proceso que venimos hace muchos años. Yo hace 10 años que estoy en el club, lo venimos trabajando. Por ahí, la verdad que el apoyo de las familias también es fundamental en esto, y haber tenido la oportunidad de jugar de local las dos finales, la verdad que es una alegría enorme para el club”, explicó durante la entrevista en 3200 Radio.

La historia de varios de los jugadores que integran estas categorías está directamente relacionada con ese proceso. Mesa contó que cuatro de los chicos que hoy celebran un campeonato fueron entrenados por él cuando apenas tenían 6 años, cuando el objetivo estaba lejos de ser una competencia provincial y se concentraba en los primeros aprendizajes del deporte. “Ellos son fieles exponentes del proceso porque han ido avanzando desde entender hasta cómo agarrar una pelota, ahora ya competir y ser campeones”, señaló. Esa continuidad también aparece en las palabras de los propios jugadores, que comenzaron a practicar rugby desde muy pequeños y encontraron en el club un espacio que terminó acompañándolos durante buena parte de su crecimiento.

El rugby como espacio de formación

Joaquín Erramuspe de M1, recordó sus primeros años en el rugby y destacó el vínculo que se construyó entre los integrantes del equipo. “Yo arranqué a los 5, con Federico Mesa y con todos los chicos íbamos juntos. Aunque teníamos diferencia de edad, entrenábamos todos juntos y, nos hicimos amigos”, contó. En esa misma línea, Matías Scattini explicó que comenzó por iniciativa de su padre y que rápidamente encontró una actividad que disfrutaba: “Me llevó mi papá y me encantó. Me apasiona ir a entrenar desde chiquito, no me gusta faltar. Me divierte”.

La experiencia de los jugadores también refleja que no existe una única edad ni un único camino para llegar al rugby. Scattini contó que había comenzado a los cinco años, pero que después dejó durante un tiempo y regresó alrededor de los 11 o 12, motivado por sus compañeros. Alejo Tirelli, por su parte, comenzó cerca de los 6 años, tuvo un acercamiento al fútbol durante la pandemia y finalmente volvió al rugby impulsado por sus amigos. Justo Solá fue todavía más constante ya que aseguró que comenzó a los 5 años y nunca dejó de practicar. Para ellos, además de la competencia, el principal atractivo está en compartir con sus compañeros y formar parte de un grupo.

Ese concepto fue profundizado por Mesa, quien sostuvo que el objetivo del club excede ampliamente la formación deportiva. “Desde un principio, la verdad que lo técnico y las destrezas no importan mucho, sino que lo importante es que los chicos aprendan a compartir, tener amigos, compartir, pasar buenos momentos, divertirse, y si ellos se divierten y van, lo otro se aprende. A medida que va pasando el tiempo, eso se va aprendiendo”, explicó. Y sobre el trabajo que realiza Salto Grande con sus jugadores, fue contundente: “Creo que la palabra que nos representa es que somos formadores de personas. Antes que formar un jugador de rugby, tenemos que formar una persona”.

M1: superar las dificultades del camino

El campeonato de la M1 también tuvo sus dificultades. Mesa explicó que el inicio de temporada suele representar un período de adaptación, debido al paso de los jugadores desde infantiles hacia juveniles y a las diferencias que existen en cuanto al contacto y las exigencias de la competencia. “Nos constó un poco a principio de año. Al entrenar las dos categorías juntas, a nosotros nos favorece para hacer una adaptación más rápido. Y por ahí tuvimos altas y bajas, como todos”, sostuvo.

El coordinador remarcó que el recorrido no fue lineal y que el equipo tuvo que atravesar momentos complejos antes de llegar a la definición. “Los procesos no son siempre lineales, si no sería muy fácil y aburrido. Cuando tuvimos que afrontar las partes difíciles, la verdad que son equipos todos muy parejos, los supimos sacar adelante”, señaló. En ese proceso también destacó el trabajo de Marcos, entrenador de la categoría, y la confianza que logró transmitirles a los jugadores para afrontar los momentos decisivos del campeonato.

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M2: un plantel que se reconstruyó

La historia de la M2 tuvo una dificultad adicional que fue que durante buena parte del comienzo del año no lograban reunir la cantidad suficiente de jugadores para completar el equipo. Alejo Tirelli explicó en 3200 Radio que “fue un comienzo duro. Éramos pocos en la categoría, no completábamos el equipo, pero poco a poco fuimos sumando gente y pudimos llegar hasta donde llegamos, saliendo campeones y disfrutando de la copa”.

Justo Solá coincidió con esa mirada y recordó que incluso debieron recurrir a jugadores que no estaban entrenando regularmente. “Al principio de año estábamos muy mal con los jugadores, en muchos partidos tuvimos que llamar a gente de afuera que no entrenaba. Pero a lo último empezamos a unir más y a jugar mucho más, y así fuimos mejorando y terminamos ganando”, describió. La solución apareció también desde el propio grupo, que comenzó a buscar y motivar a otros jóvenes para que regresaran a los entrenamientos. Según contaron, los mensajes, las invitaciones y el acompañamiento terminaron permitiendo que nuevos jugadores se sumaran y ayudaran a completar el plantel.

Para los protagonistas, esa dificultad terminó transformándose en una fortaleza. La necesidad de sumar jugadores generó una mayor unión entre quienes ya formaban parte del equipo y permitió construir un grupo más comprometido. “Lo pudimos saber aprovechar y salió como esperábamos”, señalaron los jugadores, que también destacaron especialmente a un compañero que logró incorporar a varios jóvenes al plantel y fue determinante para que pudieran competir durante toda la temporada.

Una competencia que busca crecer

Durante la entrevista, Mesa también explicó cómo está estructurada la competencia juvenil provincial. La M1 comprende a jugadores de 15 y 16 años, mientras que la M2 reúne a jóvenes de 16 y 17 años, incluyendo quienes cumplen 18. Actualmente son cuatro los equipos que logran completar sus planteles para disputar regularmente el torneo: CUCU de Concepción del Uruguay, Colón, la UTE entre Carpinchos y Central Entrerriano y Los Espinillos. El campeonato se desarrolla con partidos de ida y vuelta y luego una definición mediante un Final Four.

El coordinador destacó, además, que el objetivo no pasa solamente por competir entre quienes ya están consolidados, sino por colaborar para que el rugby juvenil pueda crecer en toda la provincia y particularmente en la costa del río Uruguay. En ese sentido, mencionó el denominado Torneo Estrella Federal, una propuesta que permite integrar a clubes que todavía tienen dificultades para completar sus equipos. Salto Grande participó de jornadas en Paraná y Nogoyá, compartiendo jugadores con otras instituciones y generando encuentros que priorizan el desarrollo y la continuidad de la actividad.

“Siempre tratando de que los otros desarrollen, de que crezca el desarrollo del rugby en la provincia, más que nada en esta zona”, explicó Mesa. Y valoró especialmente el esfuerzo de aquellos clubes que, aun con pocos jugadores, sostienen la actividad: “La verdad que hay que sacarse el sombrero porque entrenar con 10 jugadores es remar en dulce de leche”.

Un club que busca acompañar todas las etapas

El crecimiento de los juveniles se encuentra acompañado por un trabajo que atraviesa todas las categorías del Club Salto Grande. Mesa contó que comenzó hace una década con la categoría M6 y fue acompañando el crecimiento de los jugadores hasta formar parte actualmente del plantel superior como head coach. En paralelo, recalcó el trabajo de las infantiles, donde niños de entre cinco y 12 años participan de encuentros y comienzan a compartir no solamente el deporte, sino también los viajes y las experiencias con sus compañeros.

Para los jugadores juveniles, esa continuidad representa también una posibilidad de proyectarse hacia el plantel superior. El vínculo con el grupo y la confianza construida durante años aparecen como factores centrales. Solá contó incluso que, pese a atravesar una lesión que lo mantuvo alejado de las canchas durante casi un año, continuó asistiendo a entrenamientos y viajes porque quería seguir acompañando al equipo. “Me gusta mucho el deporte y me llevo muy bien con el equipo. Estamos muy unidos, y eso sí que me gusta, estar ahí”, expresó.

Esa unión, justamente, fue uno de los conceptos más repetidos durante la charla. Los jugadores remarcaron que en el rugby la confianza en el compañero es indispensable y que el vínculo construido fuera de la cancha termina reflejándose en los partidos. Erramuspe sintetizó esa sensación al hablar de la final: “Yo creo que lo más lindo de todo es compartir con tus amigos siempre en la cancha”. El campeonato, en ese sentido, no solamente significó levantar una copa, sino también poder compartir una definición con un grupo que lleva años creciendo junto.

Lo que viene para Salto Grande

Con los dos campeonatos ya conquistados, el calendario todavía tiene varios desafíos para el rugby de Salto Grande. Los juveniles esperan la confirmación del torneo Clausura, mientras que varios jugadores ya fueron convocados a los preseleccionados provinciales: tres de ellos se encontraban entrenando en Paraná con vistas al seleccionado M17 y otros integran procesos de desarrollo de las categorías menores.

A nivel institucional también se aproxima una etapa marcada por actividades propias de la edad, como Bariloche, las carrozas y las giras de fin de año. Para Mesa, esos momentos también forman parte de la formación de los jóvenes y deben ser acompañados por el club. “Tenemos que acompañarlos a los chicos, que es algo que también tienen que vivir y disfrutar al máximo porque pasa una vez en la vida”, sostuvo.

La temporada continuará con nuevos objetivos, pero en Salto Grande ya quedó una certeza: los títulos provinciales de M1 y M2 representan mucho más que dos resultados deportivos. Son la consecuencia de años de trabajo, de familias que acompañan, entrenadores que sostienen procesos y jugadores que crecieron juntos dentro del club. La visita de los campeones a 3200 Radio permitió conocer esa historia desde adentro y poner en valor un proyecto que, más allá de las copas, busca formar personas y fortalecer el rugby de Concordia y de toda la región.