Pilates
“El pilates me cambió la vida”
Tras seis cirugías de rodilla y llegar a Vértice con muletas, Fernanda Mazondo contó cómo recuperó movilidad y confianza junto a Antonella Gauto.
Cuando Fernanda Mazondo llegó por primera vez a una clase de pilates, no estaba buscando simplemente incorporar una actividad física a su rutina. Su llegada estuvo marcada por una necesidad mucho más profunda que fue la de volver a confiar en su propio cuerpo. Después de seis cirugías de rodilla, años de dolor y una movilidad reducida que condicionaba gran parte de su vida cotidiana, comenzó un proceso que con el tiempo cambiaría por completo su realidad.
Casi una década después, aquella imagen inicial parece pertenecer a otra etapa de su vida. La mujer que ingresó con muletas y rengueando hoy practica natación, camina, juega con sus nietos y sostiene una vida activa que durante mucho tiempo creyó que no iba a recuperar. Su historia se convirtió en uno de los testimonios más significativos de Vértice Pilates, el espacio creado y dirigido por Antonella Gauto, licenciada en Educación Física, profesora de danza e instructora de pilates.
Una historia de transformación que nació desde el dolor
Ambas compartieron su experiencia en los estudios de 3200 Radio, en una entrevista donde Antonella llegó acompañada por Fernanda para contar el presente de su trabajo y, especialmente, el recorrido de una alumna que estuvo desde los primeros pasos del proyecto. La charla permitió conocer no sólo una propuesta vinculada al entrenamiento y al bienestar, sino también una historia atravesada por la perseverancia, el acompañamiento profesional y la construcción de un vínculo basado en la confianza.

Fernanda fue presentada por Antonella como la primera alumna de Vértice, aquella persona que estuvo presente cuando el espacio comenzaba a construirse. Sin embargo, la historia entre ambas tenía un capítulo anterior ya que Fernanda había sido docente de Antonella durante su etapa escolar. Con el paso del tiempo, los roles cambiaron y aquella alumna se convirtió en la profesional que acompañaría un proceso fundamental en su vida.
«Yo fui docente de Anto así que tenemos una historia previa. Después terminó siendo ella mi profesora. Es algo muy lindo porque la vida hizo que los roles cambian», recordó Fernanda durante la entrevista. Más allá de esa conexión personal, ambas coinciden en que la relación se fortaleció a partir del trabajo diario, del compromiso y de los resultados que fueron apareciendo con el tiempo.
El comienzo: miedo, dolor y la decisión de intentarlo
El inicio del camino no fue sencillo. Fernanda llegó al pilates con una realidad física compleja y con muchas dudas sobre lo que podía lograr. Después de varias intervenciones quirúrgicas en sus rodillas, sentía que su movilidad estaba limitada y que ciertas actividades que antes formaban parte de su vida ya no iban a volver.
«Yo empecé pilates medio a regañadientes, la verdad. Entré con muletas y rengueando, pensando que iba a hacer así el resto de mi vida», relató. Ese primer paso implicó mucho más que aprender ejercicios. Significó recuperar seguridad, enfrentarse nuevamente al movimiento y atravesar un proceso donde cada avance debía ser cuidado y respetado. En rehabilitación, muchas veces los cambios llegan de manera gradual, y para Fernanda la paciencia fue una parte fundamental del camino.
«Empecé con mucho miedo y mucho dolor porque como cualquier rehabilitación implica dolor. Pero el tiempo fue mejorando mi flexibilidad y el pilates hizo el 80 por ciento del trabajo», explicó. La transformación fue progresiva. No hubo resultados inmediatos, sino una construcción constante basada en pequeñas mejoras que, acumuladas durante meses y años, terminaron modificando completamente su realidad.
Hoy, al recordar aquella etapa, Fernanda destaca que recuperó mucho más que una capacidad física. «Ahora hago natación, salgo a caminar y llevo una vida completamente normal. Tengo nietos y puedo jugar con ellos, tirarme al piso, hacer cosas que antes no podía. El pilates me cambió la vida», aseguró. Su historia representa uno de los principios que atraviesan la propuesta de Vértice que es comprender que cada alumno llega con una experiencia diferente y que el trabajo debe adaptarse a cada persona.
Antonella Gauto y el desafío de acompañar un proceso único
Para Antonella, la llegada de Fernanda también significó un desafío profesional. Vértice estaba dando sus primeros pasos y recibir a una alumna con antecedentes de lesiones importantes implicaba asumir una gran responsabilidad. La respuesta no fue aplicar una rutina general, sino estudiar el caso, buscar herramientas y construir un camino específico.
«Cuando Fer llegó recién estaba empezando a dar pilates y fue un desafío importante. Cuando aparece alguien con alguna patología y necesito más información, estudio, busco herramientas y consultó con kinesiólogos. Siempre trato de capacitarme más», explicó.
Esa forma de trabajar se convirtió con el tiempo en una de las características centrales del espacio. Para Antonella, trabajar con el cuerpo de otra persona requiere conocimiento, responsabilidad y una mirada integral.
«Nuestra formación tiene mucho que ver con la biomecánica, con entender cómo funciona el movimiento, las palancas y las posibilidades del cuerpo. Pero también hay que escuchar mucho al alumno: preguntar cómo está, si siente dolor, si podemos avanzar o si tenemos que modificar algo”.
La profesional sostiene que cada proceso necesita sus propios tiempos y que la búsqueda de resultados rápidos no puede estar por encima del cuidado. «Siempre fui muy cuidadosa. Prefiero trabajar más lento y hacer las cosas bien antes que querer avanzar rápido y equivocarme”, dijo. Ese acompañamiento fue una de las razones por las que Fernanda decidió continuar durante tantos años.
La confianza como base del vínculo
Durante la entrevista en 3200 Radio hubo una palabra que apareció como un concepto central que fue la confianza. Para Fernanda, ese fue uno de los motivos principales por los que nunca dejó de entrenar en Vértice.
«Anto es muy estudiosa de todo lo relacionado con su trabajo. Cuando algo me dolía siempre sabía explicarme por qué pasaba. Eso te da tranquilidad. Yo sé que si salgo de una clase con alguna molestia es porque se está trabajando algo y no porque se hizo algo mal», afirmó. Esa seguridad, según explicó, no apareció de manera automática. Fue construida a través del tiempo, viendo cómo la teoría y la práctica coincidían.
«La confianza se construye día a día. Cuando encontrás una persona que es coherente entre lo que dice y lo que hace, y además ves resultados, todo se va dando naturalmente.» Antonella también considera que una parte fundamental de su trabajo consiste en ser clara con cada alumno y reconocer cuándo una situación requiere la intervención de otro profesional.
«Si algo no corresponde a mi área, lo digo. Hay cosas que tienen que ser evaluadas por otros especialistas. Creo que eso también genera confianza, porque la persona sabe que uno está cuidando realmente su proceso.»
Un proyecto basado en planificación y trabajo en equipo
El crecimiento de Vértice Pilates no sólo estuvo relacionado con la incorporación de nuevas propuestas, sino también con una forma organizada de entender el entrenamiento. Durante la entrevista, Fernanda destacó especialmente la planificación del equipo docente.
«Lo que más me gusta es que las clases no son improvisadas. Los profesores se reúnen, planifican y todos trabajan en la misma línea. Uno sabe que hay un proyecto detrás”, comentó. Además, explicó que esa organización resulta fundamental para mantener la calidad del servicio y acompañar correctamente a cada alumno.
El equipo trabaja con planificación conjunta, revisiones periódicas y seguimiento individual. De esta manera, si una persona cambia de horario o recupera una clase con otro profesor, la continuidad del proceso está garantizada.
«Tenemos las fichas de los alumnos y sabemos sus antecedentes. Si alguien trabaja con otro profesor, esa persona puede conocer su historia y saber cómo acompañarlo. Todos estamos alineados», explicó. La metodología también responde a una idea central: el movimiento debe evolucionar junto con el conocimiento.
Vértice, una comunidad más allá del entrenamiento
Con el paso del tiempo, Vértice Pilates amplió su propuesta y actualmente ofrece distintas modalidades como pilates reformer, pilates mat, pilates heat, pilates estudio en circuito y entrenamiento de fuerza. Sin embargo, el proyecto no se construyó únicamente alrededor de las clases.
Uno de los aspectos que destacan quienes forman parte del espacio es la comunidad que se fue generando entre alumnos y profesores. Caminatas, encuentros de yoga al aire libre, actividades sociales y celebraciones forman parte de una propuesta que busca fortalecer los vínculos.
Durante la entrevista, Antonella también anunció nuevas actividades especiales como jornadas de «Pilates y Café», encuentros donde la práctica física se combina con un espacio de intercambio y encuentro.
Para Fernanda, ese componente social también es una de las razones por las que tantas personas sostienen el hábito durante años. «No es solamente venir a hacer ejercicio. Se arma un grupo, se generan vínculos y eso también hace que uno tenga ganas de seguir”, manifestó.
Una historia que representa una filosofía de trabajo
La historia de Fernanda resume mucho de lo que Vértice Pilates busca transmitir desde sus comienzos. No se trata solamente de realizar movimientos o completar una rutina, sino de acompañar procesos personales donde cada alumno tiene una historia diferente.
Aquella mujer que llegó con muletas y con la certeza de que nunca volvería a moverse como antes logró recuperar independencia, confianza y una vida activa. Detrás de ese cambio hubo años de trabajo, aprendizaje y compromiso.

Antes de despedirse de los micrófonos de 3200 Radio, Fernanda volvió a la frase que mejor sintetiza su experiencia: «Yo recomiendo pilates porque a mí me cambió la vida. Entré con muletas pensando que iba a vivir así para siempre y hoy hago una vida completamente normal”.
Su testimonio no sólo habla de una recuperación personal. También refleja el espíritu de un proyecto que creció a partir del conocimiento profesional, la planificación y la convicción de que cada persona puede encontrar una nueva forma de relacionarse con su cuerpo.










