Gimnasia Artística
Entre los mejores del continente
El concordiense cumplió su gran objetivo al clasificar al Mundial de Rotterdam y confirmó su crecimiento en la élite de la gimnasia artística.
Río de Janeiro fue escenario de una nueva página en la carrera deportiva de Santiago Mayol. En el Campeonato Panamericano de Gimnasia Artística, el concordiense volvió a demostrar que puede competir de igual a igual con los mejores exponentes del continente, alcanzando uno de los objetivos más importantes de la temporada: la clasificación al Mundial de Rotterdam, que se disputará en octubre en Países Bajos.

Su actuación dejó números que hablan por sí solos. Finalizó séptimo en la clasificación del All Around, logró el acceso a la final de esa especialidad, se metió en la definición de suelo y aportó para que la Selección Argentina consiguiera la clasificación a los Juegos Panamericanos 2027. Posteriormente, culminó duodécimo en la final del All Around y octavo en la final de suelo, ubicándose nuevamente entre los mejores gimnastas del continente.
Sin embargo, detrás de los resultados existe una historia mucho más profunda. Una historia de preparación, esfuerzo, emociones y objetivos cumplidos. En diálogo con 3200, el código del deporte, Mayol indicó que más allá de las posiciones finales, el Panamericano significó la confirmación de que el camino recorrido durante los últimos años sigue dando frutos.
El objetivo cumplido
La clasificación al Mundial era el gran desafío. El punto marcado en el calendario. La meta sobre la que giraron meses de entrenamiento, planificación y sacrificio. Y cuando el resultado finalmente apareció, la sensación fue de alivio, satisfacción y felicidad. “Vuelvo muy contento y conforme con el trabajo hecho y con lo que hice en el Panamericano”, indicó en diálogo con 3200.
Y agregó: “La verdad que hicimos un buen trabajo de preparación con Guillermo Avio. Lo que sí me quedó como una espinita ahí con lo que fue la final del All Around, que sé que podría haber competido mejor, y lo mismo con la final de suelo, que tuve esa caída que no pensé que la iba a tener, pero muy contento con todo lo otro, porque el objetivo del Mundial, de la clasificación, lo pude hacer”.

Las palabras reflejan la mentalidad de los deportistas de alto rendimiento. La alegría por alcanzar la meta principal convive naturalmente con la exigencia de quien sabe que todavía tiene margen para crecer. Es que cuando se llega a determinado nivel, los pequeños detalles comienzan a marcar diferencias enormes.
Dos momentos imborrables
Las competencias suelen quedar resumidas en planillas, puntajes y posiciones. Sin embargo, quienes las viven desde adentro guardan recuerdos que muchas veces no aparecen en ningún resultado oficial. Para Santiago, hubo dos momentos que quedarán para siempre entre los recuerdos más especiales de su carrera.
“Destaco dos momentos. Uno es cuando termino el primer día de competencia, veo mi puntaje y vi que estaba clasificado al Mundial y que también ya estaba dentro del equipo de los Juegos Odesur. Fue una satisfacción enorme ver ese puntaje, verme ahí y decir que logré mi objetivo. Y otro momento es que, a la mañana del día de competencia, mi novia competía también. Yo competía a la noche y verla lograr la clasificación al Mundial por equipos y hacer un muy buen torneo fue algo muy lindo. Fueron dos emociones diferentes, pero muy buenas en el mismo día”, comentó.
La espina de las finales
El deporte de alto rendimiento suele ser cruel en su nivel de detalle. Un pequeño desequilibrio, una recepción imperfecta o una caída pueden modificar por completo una competencia. Por eso, aunque el balance general fue ampliamente positivo, Mayol reconoce que las finales dejaron algunas sensaciones encontradas.
“Creo que en rendimiento físico estuve muy bien, me sentía muy bien todos los días. Lo que sí me costó fue la final del All Around mentalmente. No me sentía seguro, tuve ahí un desequilibrio, pero sé que es lo que tengo que trabajar ahora para el futuro”, expresó.
La autocrítica aparece como una de las fortalezas del deportista. Lejos de conformarse con los resultados obtenidos, ya comenzó a identificar los aspectos que deberá mejorar de cara a los desafíos que se aproximan.
El análisis de Avio
Detrás de cada actuación existe una planificación. Horas de entrenamiento, correcciones técnicas y decisiones estratégicas que muchas veces pasan desapercibidas para el público. Desde esa mirada, Guillermo Avio realizó un balance positivo tanto de la actuación individual de Santiago como del rendimiento colectivo de la Selección Argentina.
“Como equipo logramos la clasificación al Panamericano del año que viene. Eso nos da mucho tiempo de trabajo. Ahí se busca la posterior clasificación al Mundial por equipos y también la clasificación a los Juegos. Una llave abre una puerta y esa puerta te lleva a otra puerta. Más de ese sexto puesto logrado no era posible debido a que teníamos dos gimnastas jóvenes en el equipo que vienen a reemplazar a otros que sumaban mucho. Ese recambio se siente a nivel de experiencia y de resolución de situaciones. Por eso creo que fue positivo lo que hicieron. El equipo compitió sin caídas en los seis aparatos y estuvimos muy cerca de Puerto Rico”, comentó.

En cuanto a la actuación del concordiense, Avio recordó que gran parte de los objetivos planteados antes de viajar a Brasil fueron alcanzados. “En la previa, el objetivo era buscar la clasificación al Mundial y ver la posibilidad de entrar en las finales de arzones o de suelo. Se logró la clasificación al Mundial con un exitoso séptimo puesto en el All Around y un muy buen puntaje. Entró a la final de suelo con la quinta nota y en arzones quedó reserva. Los objetivos planteados se cumplieron. Una vez que estás allá ves que podés más y eso me di cuenta en la final del All Around y en la final de suelo, que si hubiese ajustado esas diagonales en las cuales falló, el resultado habría estado por encima de las expectativas”, analizó.
Lo más valioso
Más allá de los resultados, el entrenador destacó una característica que considera fundamental en la evolución deportiva de Mayol: su capacidad para sostener el rendimiento a lo largo de toda la competencia.
“Lo más positivo de Santiago es su resistencia para competir en tres días consecutivos. Mantuvo un nivel de ejecución que lo caracteriza. Como negativo estuvieron las caídas en una diagonal nueva que estamos trabajando y en la cual falló tanto en la final del All Around como en la final de suelo. Eso le imposibilitó acceder a una medalla. Pero como positivo quedó su regularidad y el sostenimiento de la resistencia ante la gran carga de series que tuvo”, explicó.
La observación no es menor. Los grandes torneos internacionales exigen no sólo calidad técnica sino también capacidad para sostener la concentración y el nivel físico durante varios días consecutivos.
Lo que viene en el camino
Con el Panamericano ya concluido, el calendario no da respiro. Los próximos meses aparecen cargados de desafíos para el entrerriano. “Ahora tengo los Juegos Odesur, que gracias al puntaje que logré en el Panamericano pude clasificar. Después viene el Mundial en octubre. Esos son los objetivos a corto y mediano plazo para este año. Ya hablamos con Guillermo y vamos a trabajar y prepararnos de la mejor manera”, señaló el gimnasta.

Desde el cuerpo técnico observan el futuro con optimismo. “En los Juegos Odesur buscar medallas es algo totalmente factible para Santiago. En All Around, en suelo y en arzones tiene posibilidades reales. Todo dependerá de ajustar aspectos que surgieron de la experiencia del Panamericano. En lo inmediato está eso, pero el gran objetivo es la clasificación olímpica”, afirmó Avio.
Rotterdam y el horizonte olímpico
Si los Juegos Odesur representan una oportunidad concreta de pelear por podios, el Mundial tendrá otro valor. “Es medirte con los mejores. Es el marco de rendimiento comparativo más alto que podés tener. Te permite sacar conclusiones de tu trabajo comparado con el resto del mundo. Ese nivel de roce sólo se da ahí. Enfrentar a finalistas olímpicos y mundialistas es muy importante porque eleva tus objetivos y tu nivel de trabajo. Te obliga a sacar conclusiones para volver a mejorar”, sostuvo Avio.
El entrenador considera que formar parte del grupo de los mejores ocho gimnastas del continente no es un dato menor. Por el contrario, entiende que posiciona a Mayol en un lugar de privilegio para proyectar objetivos cada vez más ambiciosos.
Mientras tanto, el propio deportista sigue enfocado en el trabajo cotidiano. “Yo creo que el haber ganado los selectivos no tiene algún significado en especial. Solamente muestra que el camino y el trabajo que estamos haciendo con Guillermo es muy positivo y muy bueno. Si seguimos así podemos seguir cumpliendo nuestros objetivos. Formar parte del equipo argentino siempre es lo más lindo. Representar a tu bandera es algo que me encanta y ojalá pueda seguir haciéndolo por mucho más tiempo”, expresó.
Río de Janeiro quedó atrás. Las planillas ya son parte de las estadísticas y las finales forman parte de la experiencia acumulada. Entre los recuerdos que dejó el Panamericano hay una certeza que sobresale por encima de todas las demás: Santiago Mayol volvió a responder cuando el desafío era grande. Clasificó al Mundial, se instaló entre los mejores del continente y abrió una nueva puerta para su carrera deportiva. Ahora el camino continúa hacia Rotterdam, donde el nivel será aún más alto y las exigencias todavía mayores.










