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Fútbol

El fotógrafo de la pasión concordiense

“Concordia vive el fútbol con muchísima pasión, como vive el Carnaval”, definió Guido Di Gioia en diálogo con 3200.

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¿Acaso hay algún momento en que debamos dejar de hablar del Mundial? ¿Quién puede esperar por 4 años para volver a contagiarse de tanto entusiasmo futbolero-nacionalista que hermana? ¿Puede Concordia abstraerse de tanto entusiasmo después de haber disfrutado, por primera vez en 96 años de historia de un embajador local jugándolo?

Hay varias aristas, en definitiva, por donde aún seguir transitando lo que dejó la Copa del Mundo que, por primera vez, tuvo tres sedes: México, Estados Unidos y Canadá. Una de ellas es revivir cómo celebró Concordia los inolvidables triunfos de “La Scaloneta”. Paso a paso, remontadas de por medio, se fue construyendo una mística que se reconoció en la plaza principal.

En comunión estuvieron niños, jóvenes y adultos. No hubo edad, condición social o arraigo a la ciudad que limitase el peregrinar de miles hasta la plaza “25 de Mayo”. El corazón comercial o administrativo de la ciudad se convirtió, otra vez, en el punto de unión y celebración. Guido Di Gioia, como otros, se aventuró a la tarea de retratar aquello.

Concordiense por elección

Días después, cuando pasó la euforia y las obligaciones laborales le dieron una pausa, se prestó a responder algunos interrogantes de 3200 Deportes. “Desde 2003 vivo y elijo Concordia, una ciudad que ya sentía como propia”, afirmó al recordar que sus abuelos maternos son de acá y desde chico pasaba las vacaciones junto a ellos.

¿Por qué la fotografía? “Mi relación con las cámaras empezó desde muy chico. Siempre me llamaron la atención. Tengo registros hechos con cámaras analógicas y con algunas de las primeras digitales que llegaron a mi entorno”, recordó y añadió que “hoy puede parecer algo muy común hacer una foto con cualquier dispositivo, pero hace 25 ó 30 años no era así: los disparos eran limitados y capturar un momento tenía otra connotación. Eso despertó en mí una enorme curiosidad”.

De la curiosidad a la búsqueda de un perfeccionamiento. De algo más. Y lo encontró, posiblemente, al asociarse a su amigo Rodrigo Del Cerro, “de 35mm Productora Audiovisual, donde trabajamos sobre todo en bodas y eventos sociales los fines de semana”, indicó.

El “valor enorme” de la fotografía

“Con el tiempo entendí que una fotografía puede adquirir un valor enorme. Una de las primeras veces que realmente lo sentí fue con una foto que le hice a mi abuelo durante una reunión familiar. Sin saberlo, esa fue la última imagen de él, tomada horas antes de su fallecimiento y hoy es una fotografía muy especial para toda mi familia”, reveló en el tramo más intimista de su testimonio que también contuvo la siguiente revelación: “mi abuela le prendía una velita a él mediante esa foto cada vez que tenía un final de la Universidad para que me vaya bien”.

Hoy, Guido es abogado: “el primer profesional de la familia” y trabaja en el Estudio Jurídico MBG & Asociados, ubicado frente al Palacio de Tribunales de Concordia. Además, el nacido en Buenos Aires hace 36 años que viene de una familia de raíces italianas y vascas se desempeña como Director de Atención Ciudadana y Defensa del Consumidor.

Algo parecido, admitió, le ocurrió recientemente con un gran amigo: “Pancho” Timón. “Estamos próximos a cumplirse un año de su partida y muchas de las fotos que le hice hoy tienen un significado especial para quienes lo conocimos, y sobre todo como parte de la Comparsa Imperio”.

“Eso, una vez más, me mostró que el verdadero valor de una fotografía no siempre está en el momento en que se toma, sino en el significado que adquiere con el paso del tiempo: disparar pensamientos, rememorar vivencias y aflorar sentimientos”, dijo al respecto.

Aclaró que, si bien parecen mundos distintos, para él tienen mucho en común. “Hay un nexo, que es la vocación de servicio. El derecho me enseñó a observar, analizar y comprender a las personas y las relaciones interpersonales en sociedad; la fotografía me permitió desarrollar una mirada simbólica sobre las personas y las historias que tienen para contar”, reflexionó.

Inmediatamente después, sumó que “una profesión apela más a la razón y la otra a la sensibilidad creativa, y creo que ambas se complementan muy bien”, aseguró el que también recuerda que “el comercio fue el oficio de casa” y que él también trabajó en ese ámbito.

Memoria emotiva colectiva

Quizás por eso disfruta tanto registrar momentos como los festejos del Mundial. “Más allá del fútbol, sé que dentro de 20 ó 30 años esas imágenes van a ser parte de la memoria de Concordia, o al menos de quienes la vivieron conmigo”, afirmó.

-¿Por qué consideraste que debías registrar cómo celebra Concordia las victorias en el Mundial?

-Porque sentí que estaba pasando un momento irrepetible. Por el contexto, por las amistades, por la familia y por la forma en que se vivió y transformó fugazmente la ciudad y el país. Creo que todos nos vamos a acordar con quiénes vimos este Mundial: el último de Messi y, particularmente, aquellos festejos en la plaza después del partido contra Inglaterra, en semifinales. Más allá del resultado deportivo, había cientos de personas compartiendo una misma emoción, y eso merecía ser registrado, de la manera que cada uno pudiese.

Agregó que, a eso, le suma su gusto por la fotografía documento. “Dentro de muchos años permite volver a un momento y entender cómo era una ciudad, las modas, cómo celebraba y cómo se encontraba la gente”, pensó y destacó que “Concordia tiene una manera muy particular de vivir estos acontecimientos”.

“Quería que quedara un registro de eso, no solamente para quienes estuvimos ahí, sino también para quienes algún día quieran mirar hacia atrás y recordar cómo se vivió este Mundial, tal como lo está haciendo el Museo Regional Palacio Arruabarrena con los archivos históricos”, indicó.

¿Hubo algo que particularmente te llamó la atención o sorprendió al momento de capturar un festejo?

-Sí. Me sorprendió la cantidad de familias en la marea celeste y blanca. A veces uno imagina estos festejos como algo de los más jóvenes, pero había personas de todas las edades: abuelos, padres, chicos muy pequeños, todos compartiendo el mismo espacio.

También me llamó la atención el respeto, más allá de algún que otro hecho aislado. Había muchísima gente y, sin embargo, predominaba la alegría. Veías personas que no se conocían abrazándose, cantando juntas o sacándose fotos. Durante un rato, parecía que todos éramos parte del mismo grupo, gente que al otro día se pudo haber cruzado como si nada hubiese pasado. Y eso, para mí, es magia.

En definitiva, el fotógrafo que en estos casos usó el celular y el drone (no el equipo que usualmente emplea en sus trabajos de los fines de semana), dijo que los días en que se celebre un triunfo del seleccionado argentino de fútbol “son los que más disfruto porque no hay nada preparado. Todo ocurre de una manera completamente espontánea y uno solamente tiene que estar atento para congelar el tiempo en una imagen”.

Un regalo muy especial

“Si tengo que elegir una sola imagen de esa noche, me quedo con la de la plaza completa desde el aire. Esa toma después la convertimos en un cuadro que, desde el Estudio MBG, le regalamos a Marcos Senesi, como agradecimiento por las alegrías que esta Selección nos dio. Es más, en el estudio se pintó el primer mural de Marcos, el cual lo pueden visitar todos los vecinos”, planteó sobre la realización de Sandra Fernández.

“Me llaman la atención los gestos espontáneos, las miradas, los abrazos y esas expresiones que duran apenas un instante y después desaparecen. Trabajo mucho viendo primero la luz, para luego componer. Obliga a mirar de otra manera”, afirmó el joven que se inspira en el cine con trabajo de directores como Stanley Kubrick, Quentin Tarantino, Francis Ford Coppola y Martin Scorsese. “El cine enseña muchísimo sobre composición, iluminación, colorimetría y, sobre todo, cómo contar una historia con imágenes”, resumió.

Los instantes de masividad, festejos y abrazos espontáneos pueden verse, en buen parte, en los perfiles de Instagram de @guidodigioia, @35mmproductora, @abogado.guido y @abogadosdeconcordia.

Sentirlo más cerca con Senesi en cancha

-¿Cómo es Concordia a la hora de celebrar a la Selección Argentina?

-Concordia vive el fútbol con muchísima pasión, como vive el Carnaval. Cuando juega la Selección, sobre todo en instancias importantes, los minutos previos son de un movimiento intenso: todo el mundo corriendo a donde va a ver el partido. Y después la ciudad queda casi desierta. Cuando llega la victoria, la Plaza “25 de Mayo” se transforma en un gran punto de encuentro.

Hay familias enteras caminando con la camiseta argentina, caravanas de autos, banderas, bombos, bocinazos y muchísimas ganas de compartir el momento. No importa la edad ni de qué barrio sea cada uno; por un rato todos estamos festejando lo mismo y nos olvidamos de las preocupaciones de todos los días.

Antes de finalizar, recordó lo que la ciudad ha disfrutado y también agradecido de tener un representante entre los 26 futbolistas. “Tiene un condimento muy especial saber que Marcos Senesi es concordiense. Eso hace que el orgullo se viva todavía más de cerca y que cada logro de la Selección se sienta un poco más propio”, opinó.

“Eso fue lo que más me interesó registrar. No era solamente un triunfo deportivo; era una ciudad reuniéndose para celebrar algo que sintió propio”, remarcó y cerró diciendo que con el tiempo descubre que las fotografías más valiosas “no siempre son las mejores técnicamente, sino aquellas que nos permiten volver a sentir un momento. Ojalá que, dentro de muchos años, alguien vea estas imágenes y pueda recordar cómo vivió Concordia este Mundial”.