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Inevitable

Se ha repuesto de una final mundialista perdida y otras dos más en las Copa América, ¿acaso no iba a recuperarse de un penal fallado?

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De un genio a otro, la foto no vale por su calidad o estética, sino por quién la sacó.

Hasta el penúltimo día hizo goles. Lamento decirlo, pero fue la última vez que vimos a Messi anotando en un partido oficial. Con 38 años, claro. El jueves cumplirá 39 y está demostrado que seguirá teniendo esa ambición. ¿Acaso alguien lo dudaba después de todo lo que soportó?

Errar es humano y, tal vez, de eso se valió este lunes 22 de junio para mostrar que no es un extraterrestre, sino un mortal más que vaya a saber qué maravillosa casualidad cósmica hizo que naciese en Argentina como Maradona (a 40 años de aquella gesta inolvidable en el “Azteca” contra Inglaterra), Kempes, Di Stéfano y tantísimos más. O Emanuel David Ginóbili, el astro del básquet argentino que estuvo en el estadio con su familia viéndolos.

Inevitable lo suyo, como la certeza de que no está solo en este Mundial 2026. No es una visión romántica de la cosa, ni el exagerado elogio a la popular pasión argentina que se exalta al máximo cada 4 años. Se trata de que hay 25 hombres más que tienen un plan trazado por Scaloni, saben cómo ejecutarlo y tienen soluciones para cada problema que, con trabajoso esfuerzo, le ponen sus rivales.

Medina, el menos popular de todos posiblemente (salvando las distancias, podría ser considerado un Tim Payne de las selecciones sí populares), fue el responsable de asistir. Y lo hizo como si fuese el español Jordi Alba que tiró infinitas paredes con el 10 goleador. Acá una justificación de ese equipo detrás del astro: la asistencia figurará para Medina, en las estadísticas; y para Almada, para los futboleros que amamos sorprendernos de gestos mínimos como el del ex Vélez dejando pasar la pelota entre sus piernas.

Hubo equipo cuando había que retroceder y cubrir espacios y también cuando había que acelerar y dar pasos firmes hacia el ataque. Hasta “Dibu” mostró lo suyo cuando tuvo que atajar un disparo al arco por primera vez en el Mundial. En efecto, el tiro libre de Sabitzer, fue el único tiro franco al arco.

También hubo equipo para aceptar equivocaciones, como cuando Molina (firme para marcar, impreciso para pasar), Mac Allister (complicado en un mediocampo congestionado de camisetas rojas), Almada (sacrificado para retroceder y deslucido para atacar, su rol principal) y De Paul (atento en los relevos, pero menos lúcido en ataque que en el partido anterior) no resolvieron como pueden hacerlo.

Messi cosecha récords y reescribe la historia, incluso aquella que un francés se encamina a superarlo, por capacidad y biología. Lo que nadie podrá igualar es esa sensación de inevitabilidad que rodea al actual delantero del Inter de Miami.

Es ineludible para los rivales, que se cansan de estudiarlo e, igualmente, caer rendidos como también para sus compañeros que se encargan de dejarle la pelota lo más redonda posible y su entrenador por darle el rol lo más ajustado a lo que su talento y paso del tiempo lo ameritan.