Fútbol
Fútbol para todos
Un torneo amistoso entre escuelas de fútbol de Concordia y la región apuesta a la inclusión, la formación y los valores por encima de los resultados.
Algunos proyectos se construyen como una cancha: ladrillo sobre ladrillo, entrenamiento tras entrenamiento, con la paciencia de quienes saben que los grandes resultados no siempre aparecen en un marcador. En Concordia, un grupo de escuelas de fútbol viene sosteniendo desde hace años una propuesta que pone a los chicos en el centro de la escena y que encuentra en cada encuentro amistoso una oportunidad para crecer.
En una entrevista concedida a 3200, el código del deporte, Luis Compá, coordinador y profesor de la escuela de fútbol El Predio, habló en representación de las instituciones que forman parte de esta iniciativa y explicó cómo nació una modalidad que busca ofrecer algo diferente a las competencias tradicionales.

Una idea que nació de la necesidad
La propuesta comenzó a tomar forma después de varias reuniones entre profesores y responsables de distintas escuelas de fútbol. El objetivo era brindarles a los chicos una experiencia más enriquecedora, con encuentros organizados en espacios amplios, árbitros y escenarios que les permitieran vivir el deporte de una manera especial, pero sin perder de vista el carácter formativo.

“Esta propuesta de torneo amistoso surgió luego de varias reuniones y entendiendo la necesidad que teníamos de realizar una propuesta diferente, ya que somos pocos los que estamos en esta modalidad y queremos darle un salto de calidad a los chicos realizando encuentros en canchas de fútbol al aire libre y en espacios como canchas de fútbol 11, con árbitros y más formalidad dentro de lo no competitivo”, sostuvo Compá.
Actualmente participan las escuelas El Predio, Fortius, Pompeya, Mega Sport y Hay Equipo, de Concordia, además de una escuela de Puerto Yeruá y otra de Estancia Grande. Los encuentros reúnen a niños y adolescentes de entre 5 y 15 años, mientras algunas de las instituciones ya se acercan a una década de trabajo ininterrumpido.

Donde todos salen primeros
En un mundo deportivo que muchas veces parece obsesionado con las estadísticas, las posiciones y los campeones, este torneo eligió recorrer otro camino. Aquí no existen tablas que separen ganadores de perdedores. La verdadera victoria se mide en sonrisas, en amistades y en el tiempo compartido dentro de una cancha.

“A diferencia de una liga tradicional, estos encuentros ponen el foco en el disfrute del fútbol. No hay tablas de posiciones, en el cierre del torneo todos salimos primeros. El objetivo principal no es ganar, sino que todos los chicos tengan la oportunidad de jugar, aprender y crecer a través del deporte”, afirmó.
La propuesta funciona como un refugio para muchos chicos que quizás no encuentran un lugar en estructuras más exigentes. Cada encuentro abre una puerta y recuerda que el fútbol también puede ser un espacio de inclusión. “Para nosotros es fundamental brindar un espacio donde todos los chicos tengan la oportunidad de participar, aprender y disfrutar del fútbol, independientemente de su nivel deportivo”, comentó.

El respaldo que llega desde la tribuna
Si hay algo que fortalece este proyecto es el acompañamiento constante de las familias. A lo largo de los años, padres, madres, abuelos y hermanos se transformaron en una parte fundamental de cada jornada.
Las tribunas improvisadas al borde de una cancha se convierten en escenarios donde no sólo se celebran goles. También se festejan los avances personales, la integración de nuevos compañeros y la posibilidad de compartir una actividad saludable.

“Con el tiempo hemos visto un gran acompañamiento de las familias, tanto en las actividades diarias como en los encuentros y eventos que organizamos. Esto nos demuestra que la comunidad reconoce la importancia de ofrecer oportunidades para que los chicos se sientan en un ambiente saludable, donde pueden aprender, divertirse y hacer amistades”, destacó.
Sembrar valores, cosechar futuro
Cada pase, cada entrenamiento y cada partido forman parte de una enseñanza mucho más amplia. El fútbol es apenas el vehículo para transmitir herramientas que acompañarán a los chicos durante toda la vida. “Buscamos transmitir y fortalecer valores como el respeto, el compañerismo, la responsabilidad y el trabajo en equipo”, remarcó Compá.

Sostener una propuesta de estas características durante tantos años implica enfrentar desafíos económicos, organizativos y deportivos. Sin embargo, quienes forman parte de estas escuelas encuentran la motivación necesaria en cada historia de crecimiento.
“Significa un enorme compromiso con los chicos, las familias y la comunidad. A pesar de las dificultades y de que existen muchos clubes y muchas actividades deportivas en la ciudad, seguimos adelante porque creemos en la importancia de ofrecer un espacio formativo, inclusivo y cercano para todos los niños”, expresó.

El coordinador también destacó qué es lo que los impulsa a continuar. “Lo que nos fortalece es ver el crecimiento de los chicos, acompañarlos en su desarrollo y recibir el apoyo y la confianza de las familias año tras año. Cada niño que encuentra un lugar para aprender, divertirse y sentirse parte de un grupo nos recuerda por qué vale la pena seguir trabajando con la misma pasión y dedicación de siempre”, agregó.
Una pelota que sigue rodando
Las jornadas se desarrollan cada 15 días y tienen como sedes el Club Pesca, el Polideportivo Municipal de Puerto Yeruá y Estancia Grande. Durante cada fecha se disputan tres encuentros por fin de semana, mientras uno de los siete equipos queda libre.
La primera experiencia en el Club Pesca dejó sensaciones positivas y renovó las expectativas de cara a las próximas jornadas. “Ya realizamos la primera y se vivió de una linda manera la jornada, con mucho acompañamiento a pesar del frío. El fin de semana del 13 de junio hay fecha nuevamente en el club, así que tenemos todas las expectativas de que se sigan sumando chicos”, señaló.

Detrás de cada partido hay una convicción que se fortalece con el tiempo. Como un árbol que extiende sus raíces bajo tierra antes de mostrar sus frutos, este proyecto apuesta a formar vínculos, valores y experiencias que permanecerán mucho después del último silbato.
“Les queremos decir que vale la pena apostar por este tipo de propuestas. Cuando se trabaja pensando en el bienestar y la formación de los chicos, los resultados van mucho más allá de lo deportivo. Creemos que siempre hay lugar para sumar esfuerzos, compartir experiencias y generar más oportunidades para que los niños puedan practicar deporte en un ambiente sano, inclusivo y formativo. Nuestro deseo es que cada vez más escuelas se animen a participar y acompañar estas iniciativas, porque juntos podemos construir espacios donde todos los chicos tengan la posibilidad de crecer, aprender y disfrutar”, concluyó Compá.










