Fútbol
El Indio, los Redondos, el fútbol y el rock
“Lobo Suelto” es el relato de Juan Stanisci que retrató lo ocurrido en 1989. Su colega “Coco” Bedriñan lo repasó en 3200.
El 24 de junio de 1989, en pleno estallido social, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota tocaron en el Microestadio de Gimnasia y Esgrima La Plata. Fue un recital ricotero que se tiñó de blanco y azul con banderas y cantos para el Lobo.

Aquella noche en La Plata
El relato, bajo el título de “Lobo Suelto”, fue escrito por Juan Stanisci y publicado en el libro “Fuegos de Junio” que fue publicado por el colectivo “Lástima a Nadie Maestro”, gracias a la editorial “Milena Caserola”, precisamente el 24 de junio pero de 2022.
Fue el segundo libro de ese grupo de periodistas y escritores, ya que en primer lugar habían publicado “Crónicas Maradonianas”, obra de la que también participó el concordiense Esteban Bedriñan que pasó por el programa radial de “3200, el código del deporte” (sábado de 10 a 12 por Oíd Mortales Radio FM 88.7).

Horas después de conocerse el paso a la eternidad de Carlos Alberto Solari, “El Indio”, el de Concordia recordó lo que su colega Juan Stanisci retrató para “Fuegos de Junio”. Así comenzó el relato “Lobo Suelto”:
“Un trapo azul y blanco flota sobre un mar de cabezas. Aunque conociendo la multitud de cabezas que en poco tiempo conformarán esa marea, correspondería hablar de una laguna. Aunque lo que más se ajuste, por su cercanía con el bosque, sea un lago. Un trapo azul y blanco sobre un lago de cabezas. En otro momento resultaría lógico ver una bandera con esos colores en ese lugar. Pero esa noche había un recital de rock. Y el rock todavía no tenía un vínculo claro con la zona más tribal del fútbol. No había mástiles cerca del escenario ni banderas levantadas para que el cantante de turno las leyera. Incluso ese trapo azul y blanco impedía a quienes estaban debajo, ver lo que pasaba arriba del escenario. Eso para lo que habían pagado una entrada. Y es que, en algún punto, no importaba. Ese trapo y esa banda de rock sintetizaban, a finales de la década del 80, una forma de estar y de sentir…”
Como puede leerse, a fines de los ’80 estaba forjándose un vínculo que en década siguiente iba a consolidarse: el hincha más tribunero llevaba la música que consumía a los cánticos de un partido y viceversa, ese folclore futbolero iba a replicarse en los recintos donde había un recital de rock. De ida y vuelta, como en 1989 cuando se dio “uno de los grandes acercamientos entre el mundo tripero y el mundo ricotero”, recordó Stanisci.
Gestación de un vínculo
El vínculo entre el fútbol y el rock “era difuso y me parece que, cuando justamente a raíz de este recital que es de los últimos que dan Los Redondos antes de saltar a los grandes escenarios, que fue en el microestadio de Gimnasia y Esgrima de La Plata”, marcó Bedriñan y agregó: “a partir de ahí es cuando Los Redondos empiezan a copar grandes escenarios y empieza a gestarse lo que son las grandes misas ricoteras con parte del público futbolero”.

“Antes era algo separado, fútbol y rock”, reiteró y remarcó que hace 37 años en la ciudad de las diagonales “empieza a fusionarse unos y otros, a acompañarse, hasta convertirse en algo que hoy es normal y cosa destacable que tiene es que, a pesar de lo que se habla siempre de la violencia en el fútbol, no hay violencia cuando se trata de un evento musical, de un evento de rock”.
“Coco” remarcó en 3200 Radio que en un recital “pueden convivir un hincha de Estudiantes y uno de Gimnasia, un hincha de River y uno de Boca, cada uno con sus banderas y está todo bien. Acá venimos a la misa, en este caso a la misa ricotera, digo lo mismo si hablamos hoy en día de grandes recitales como pueden ser los banquetes de La Renga”.

Día histórico
El 24 de junio es una fecha clave para la historia reciente de la Argentina. En ella, como lo registró “Fuegos de Junio”, convergieron numerosos nacimientos, fallecimientos y eventos históricos que tocan tanto al deporte como a la cultura popular y la literatura.
Por caso, en distintos años de un 24 de junio nacieron figuras del deporte como Lionel Messi, Juan Román Riquelme y Osvaldo Zubeldía, además de personalidades de la cultura como el escritor Ernesto Sabato y el automovilista Juan Manuel Fangio. También, en esta fecha ocurrieron las muertes de Carlos Gardel y del cantante Rodrigo “El Potro” Bueno.

En lo deportivo, además, se disputó el partido de Argentina contra Brasil en el Mundial de Italia 90 y ocurrió el gol de “Maxi” Rodríguez a México en el Mundial de Alemania 2006. Y también ocurrió aquel recital donde “El Indio” Solari y Los Redondos empezaron a proyectarse hacia otros planos, más allá de La Plata.
El entrevistado recordó que, tras su fallecimiento a los 77 años (también en junio), se generó un luto y recuerdo generalizado. Dijo que todos los clubes de fútbol, sin importar sus colores o banderas, compartieron frases de él en sus redes sociales para despedirlo.
Marcó que diversas instituciones deportivas le rindieron homenaje; por ejemplo, Racing Club ofreció su estadio para realizar el velorio, se consideró la opción de usar el Estadio Único de La Plata, y se mencionó la posibilidad de que el polideportivo de Gimnasia y Esgrima de La Plata sea nombrado en su honor en el futuro.
En síntesis, habló del legado artístico que deja ya que su impacto atravesó la música y la cultura, dejando una marca para las nuevas generaciones que incluye la creación de al menos dos bandas fundamentales: Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.

Nuevo libro
Antes de despedirse, remarcó que “Lástima a Nadie Maestro” está lanzando su nuevo libro: “Las calles no olvidan”, que se destaca por preservar la memoria de figuras del fútbol de ascenso y de pequeños clubes que han dejado una marca profunda y un lazo con la comunidad en distintos barrios del conurbano bonaerense o del interior.
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A través de perfiles detallados de jugadores muy recordados a lo largo del tiempo (como el «Flaco» Vivaldo, José «Mandy» Licciardello, el «Máquina» Gianpietri y su historia de finales perdidas con Quilmes, el «Gomito» Gómez, el «Tweety» Carrario y los hermanos Soriano de Atlanta), el libro rescata sus carreras y lo que generaron en la gente.
Además, tiene la importancia de haber sido realizado de forma completamente independiente y a pulmón por el colectivo, funcionando como una «caricia al alma» cuando los propios protagonistas, como el “Flaco” Vivaldo, agradecen el perfil que se hizo sobre ellos.










