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Kinesiología

Del consultorio al club: una vida al servicio del movimiento

Maximiliano Navarro Jaurena, kinesiólogo, habla sobre el abordaje en discapacidad, la importancia del deporte y su trabajo en clubes.

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El abordaje kinésico en personas con discapacidad requiere una mirada atenta. Así lo entiende Maximiliano Navarro Jaurena, kinesiólogo con una extensa trayectoria tanto en consultorio como en instituciones deportivas. Desde su experiencia, asegura que trabajar con personas con discapacidad es asumir el desafío de pensar cada tratamiento de forma singular.

En diálogo con 3200, el código del deporte explicó que “la particularidad es que cada persona con discapacidad tiene su tipo de atención, que puede ser variable, incluso en un mismo diagnóstico. No a todos se los puede atender de la misma forma, por más que el diagnóstico sea el mismo”, explica con convicción.

Además, destacó la importancia del vínculo con el paciente y la exigencia física que implica el tratamiento. “Se puede o no trabajar de forma multidisciplinaria con otros profesionales, pero la particularidad fundamental es que, en discapacidad, no siempre se logra un avance significativo. Puede o no lograrse, o simplemente mejorar, mantener o evitar que se perjudique su estilo de vida”.

El deporte como puente hacia la inclusión

Más allá del tratamiento clínico, el deporte cumple un rol esencial en los procesos de rehabilitación. Para Navarro Jaurena, los beneficios van mucho más allá de lo físico. “El rol fundamental es la sociabilización, la inclusión, la motricidad y la conciencia del esquema corporal”.

Al respecto, compartió que, desde su trabajo, suele recomendar actividades físicas de bajo impacto como natación, pilates, yoga, bicicleta, fortalecimiento muscular, elongación y ejercicios de propiocepción. Y mencionó que las nombradas “son prácticas que no solo cuidan el cuerpo, sino que también fortalecen el autoestima, la autonomía y las relaciones sociales de las personas con discapacidad.

Experiencias que marcan una vida

El recorrido profesional de Maximiliano está atravesado por el trabajo con el deporte de alto rendimiento. Durante años formó parte del cuerpo técnico de Estudiantes de Concordia en el básquet, uno de los clubes más importantes de la provincia de Entre Ríos. Y ese camino dejó huella.

“Tuve muchas experiencias significativas, al formar parte de Estudiantes. Acompañé a todos los deportistas en su rehabilitación y recuperación después de cada partido. Era un nivel muy alto del deporte, que te lleva a brindar una atención con doble turno y los siete días de la semana. Lográbamos recuperaciones en tiempos récord”, recuerda con orgullo.

Más allá del consultorio, Maximiliano mantiene un fuerte vínculo con el ámbito deportivo. “Siempre sigo vinculado al “Verde”. Son cosas que te marcan. Estar muchos años con el club te hace un hincha más. Hoy en día sigo dando una mano, ayudando desde donde me toca y devolviendo un poco de lo que me dio durante tanto tiempo. Fue un camino de mucho aprendizaje”.

Actualmente también colabora con distintos clubes de fútbol como Juventud Unida de Benito Legeren, Ferrocarril, Athletic Club y Sarmiento. “La atención es fundamental para la prevención y rehabilitación de cada deportista. Es algo que me gusta hacer y colaborar de la forma que puedo”:

Inclusión deportiva: una deuda pendiente

Aunque se han logrado avances en la inclusión dentro del deporte, el profesional quien además cumple la función de director de Discapacidad de la Municipalidad de Concordia considera que aún hay mucho por hacer. “La inclusión en el deporte es algo pendiente. Falta mucha concientización e inclusión de los deportistas con discapacidad. Es una tarea que todos los clubes y disciplinas deben asumir con más compromiso”:

En ese sentido, también se muestra crítico con los mitos que aún persisten en la sociedad: “Uno de los prejuicios más comunes es pensar que las personas con discapacidad solo pueden hacer deportes adaptados o exclusivamente con otras personas con discapacidad. Es algo retrógrado. Hoy en día cualquier chico o persona con discapacidad puede ser incluido en cualquier disciplina, siempre que se evalúe su nivel y destreza”.

Un trabajo que no se hace en soledad

El abordaje terapéutico efectivo, según él, no puede depender exclusivamente del profesional. “Para lograr un buen tratamiento es fundamental el trabajo multidisciplinario y con la familia. La terapia dura entre 30 minutos y una hora, dependiendo del diagnóstico, por eso es clave la comunicación con los demás profesionales para saber qué vienen trabajando y así enfocarnos o manejar el mismo criterio”.

A continuación, mencionó que la articulación con la familia también es esencial. “Con los padres es importante hablar para que en casa sigan haciendo las actividades que trabajamos en el consultorio. Que puedan adaptar ciertas cosas del entorno familiar es clave para lograr un tratamiento efectivo”.

Un llamado a la acción: más profesionales, más inclusión

Sobre el cierre, Maximiliano deja un mensaje para colegas y nuevos profesionales que se interesan por este camino: “Es fundamental que más profesionales y profesores se dediquen y especialicen en deportes para personas con discapacidad. Para que haya más visibilidad, más espacios y más instituciones que se involucren. Es un trabajo que transforma, no solo a quienes acompañamos, sino también a nosotros mismos”.