Fútbol
La historia detrás de una nueva estrella
A días de la consagración en el Apertura, Jesús Benítez y Cristian Sánchez repasaron el camino que llevó a Libertad a sumar un nuevo título a su rica historia.
Los títulos suelen quedar registrados en una tabla, en una estadística o en una fotografía que el tiempo transforma en recuerdo. Sin embargo, existen campeonatos que dejan algo más profundo. Permanecen en las conversaciones, en las anécdotas compartidas y en la memoria de quienes fueron parte del recorrido. A unos días de la consagración de Libertad en el Torneo Apertura Centenario 2026 de la Liga Concordiense de Fútbol, el logro continúa generando orgullo en la familia del “Lobo”, que volvió a celebrar una conquista que reafirma el lugar de la institución en la historia grande del fútbol local.

Con ese espíritu de repasar lo vivido y poner en palabras las emociones que dejó la campaña, Jesús Benítez y Cristian Sánchez visitaron los estudios de Oíd Mortales Radio, por 3200 Radio. Lejos de la tensión de la competencia y con la serenidad que regala el paso de los días, ambos protagonistas compartieron reflexiones sobre un equipo que encontró en el compromiso colectivo la principal herramienta para alcanzar la gloria.
El momento en que el sueño comenzó a hacerse realidad
Libertad llegó al tramo decisivo del torneo dependiendo de sí mismo, aunque inevitablemente con un ojo puesto en lo que sucedía en otras canchas. La definición encontró al conjunto del Parque Mitre compitiendo hasta el último instante por una conquista que parecía cercana, pero que todavía debía confirmarse.
“Por ahí en el fútbol hay muchas frases armadas. Eso de decir que solamente mirás tu partido es una mentira. Uno juega, pero también está pendiente de lo que pasa en la otra cancha”, sostuvo Benítez al recordar aquellos momentos cargados de nerviosismo.

El defensor comentó que, una vez finalizado el encuentro propio, el plantel aguardó durante varios minutos la confirmación oficial de los resultados que terminaron sellando el campeonato. “Fueron minutos de mucha ansiedad. Estábamos esperando esa noticia que finalmente llegó y nos permitió festejar con todos nuestros compañeros”, indicó.
Aquella tarde en la que derrotó 3 a 0 a Alberdi se convirtió rápidamente en una celebración colectiva. Los abrazos se multiplicaron entre jugadores, cuerpo técnico, dirigentes e hinchas. Porque si algo tiene el fútbol es la capacidad de reunir historias distintas bajo un mismo sentimiento. Cada uno vivió el campeonato desde su lugar, pero todos terminaron encontrándose en la misma alegría.

La clave estuvo en el grupo
Cuando llegó el momento de analizar las razones del éxito, Sánchez no dudó en señalar un aspecto que para él fue determinante. “Creo que todos hicimos un clic en favor del grupo. Dejamos algunas cuestiones individuales de lado y entendimos que el equipo estaba por encima de cualquier cosa”, sostuvo.

El delantero explicó que el proceso fue gradual y que la construcción de esa identidad colectiva se dio con el paso de los entrenamientos, los partidos y la convivencia diaria. “Fuimos más tolerantes entre nosotros y crecimos mucho como equipo. Ese fue el verdadero salto que dimos”, comentó.
En un torneo corto, donde cada partido adquiere valor de final y cualquier error puede resultar decisivo, Libertad encontró una fortaleza que muchas veces no aparece en las estadísticas. La confianza mutua, la solidaridad dentro de la cancha y la convicción compartida terminaron convirtiéndose en pilares fundamentales de una campaña que tuvo regularidad y carácter.
Los nombres propios del campeón
Todo equipo campeón necesita rendimientos destacados y Libertad encontró respuestas en diferentes sectores del campo de juego. En ofensiva, Enzo Galarza se transformó en una de las figuras más importantes del certamen. Con siete goles en once fechas, el delantero fue una de las principales cartas ofensivas del equipo y un jugador determinante en varios encuentros clave.

En el otro extremo apareció la seguridad de Valentín Principi. El arquero cerró un torneo sobresaliente y terminó como el guardameta menos vencido. En las once fechas disputadas recibió apenas ocho goles, una estadística que refleja tanto su rendimiento individual como la solidez defensiva que mostró el equipo a lo largo de toda la competencia.
Los números ayudan a explicar el campeonato, pero detrás de cada cifra hubo sacrificio, entrenamiento y una responsabilidad asumida por todo el plantel. Libertad encontró equilibrio entre ataque y defensa, una combinación que terminó marcando diferencias en los momentos decisivos.

Mucho más que un equipo de fútbol
La conversación también permitió conocer el presente institucional de Libertad, una entidad que continúa apostando al crecimiento más allá de los resultados deportivos. Sánchez destacó los avances que se vienen realizando en el predio donde entrenan gran parte de las categorías formativas y explicó que el proyecto apunta a seguir fortaleciendo la estructura del club.“Estamos construyendo prácticamente un club nuevo. Es un proyecto ambicioso que lleva tiempo y mucho esfuerzo”, comentó.
Detrás de cada obra existe un trabajo silencioso que pocas veces ocupa los titulares. Dirigentes, colaboradores, entrenadores y familias forman parte de una tarea cotidiana que busca garantizar el futuro de la institución. El título conseguido en Primera División aparece entonces como la cara visible de un esfuerzo mucho más amplio que involucra a toda la comunidad albirroja.

Una estrella que ilumina el camino
Libertad finalizó el Torneo Apertura con 24 puntos y recibió el trofeo de campeón tras igualar 1 a 1 frente a Constitución en la última fecha. La consagración significó una nueva página dorada para una institución acostumbrada a escribir capítulos importantes en el fútbol concordiense. Con 29 títulos locales en Primera División, el “Lobo” continúa ampliando un legado construido a lo largo de generaciones.

Pero más allá de las estadísticas y de los récords, el valor de este campeonato parece encontrarse en otro lugar. En la historia compartida por un grupo que supo reinventarse, en el esfuerzo cotidiano de quienes sostienen al club y en la felicidad de una comunidad que volvió a sentirse representada dentro de una cancha.
Las semanas pasaron y los festejos ya quedaron atrás. Sin embargo, algunas alegrías tienen la capacidad de permanecer encendidas mucho tiempo después de la última foto. Esta nueva estrella de Libertad es una de ellas. Porque los campeonatos terminan, pero las historias que construyen permanecen. Y en cada recuerdo, en cada charla y en cada rincón del club, todavía sigue brillando el reflejo de aquella conquista que volvió a llevar al Lobo a lo más alto.










