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Kinesiología

Cuerpo y mente en equilibrio

La kinesióloga Ivana Pérez profundizó su camino con un enfoque que integra postura, emoción y bienestar.

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Hay caminos que no se abandonan, sino que se transforman, se adaptan, encuentran nuevos ritmos, pero siguen latiendo en la esencia de quien los eligió. Ivana Pérez habita ese lugar donde el cuerpo habla y la emoción responde, donde cada dolencia tiene una historia y cada mejora, un proceso consciente. Su proyecto, Eje Postural y Emocional, no es solo una propuesta terapéutica: es una forma de entender la salud desde lo integral.

Volver al origen sin haberse ido

Con una trayectoria que comenzó a fines de los años noventa, Ivana construyó su identidad profesional mucho antes de ocupar un rol en la gestión pública. “Yo siempre trabajé como kinesióloga, especializada en postura y en emociones, por eso armé esta marca personal que la tengo desde hace casi diez años”, dijo en la nota con 3200, el código del deporte.

Su camino la llevó a vincularse con profesionales de alto nivel, incluso formando parte de equipos ligados a la selección argentina de fútbol. Aquella experiencia no solo consolidó su formación técnica, sino que despertó una inquietud más profunda: comprender a la persona más allá del síntoma físico. “Siempre me gustó fijarme en la persona, no solo en sus músculos o su funcionalidad, sino en que se sienta mejor y que lo que haga tenga un sentido”, explicó.

Esa búsqueda la impulsó a formarse en disciplinas como la programación neurolingüística, la bioemoción y otras herramientas que integran cuerpo y mente. Así nació un enfoque que hoy define su trabajo: acompañar procesos individuales donde lo físico y lo emocional se entrelazan. “Muchas veces las lesiones no tienen solo una explicación lógica, también están los miedos, la falta de confianza. Cuando trabajás todo en conjunto, los resultados llegan más rápido”, comentó.

El cuerpo como experiencia

El deporte fue otro pilar en su historia. No desde la competencia, sino desde el desafío personal. Ivana se propuso metas exigentes, como correr la Maratón de Nueva York o realizar el Cruce de Los Andes, apoyándose en el autoconocimiento y la conexión mente-cuerpo. “Yo no tenía un cuerpo preparado para ganar, pero sí para lograr mis objetivos desde el conocimiento de mis posibilidades”, manifestó.

Hoy, ese aprendizaje se traduce en su trabajo cotidiano. A través de talleres y sesiones —tanto grupales como personalizadas— busca mejorar la calidad de vida de las personas desde la postura, la flexibilidad y la conciencia corporal. “La flexibilidad no es solo elongar, es trabajar profundamente el cuerpo. Cuando eso mejora, mejora todo: el movimiento, el rendimiento y la salud en general”, explicó.

Además, aborda problemáticas poco visibilizadas dentro del deporte, como las disfunciones del piso pélvico, integrando siempre la dimensión emocional. “Es fundamental trabajar todo en conjunto para que la persona se sienta mejor, más segura y pueda rendir más en su actividad”, comentó.

Una propuesta que continúa creciendo

En línea con este enfoque, Ivana ya prepara nuevas instancias de formación y trabajo grupal. El próximo sábado 11 de abril, de 9 a 12 horas, brindará un Taller de Flexibilidad y Postura dirigido a deportistas, personas que realicen actividad física y estudiantes del ISEEF. Será un espacio pensado para profundizar en el conocimiento del cuerpo y mejorar el rendimiento desde una mirada integral. Próximamente se darán a conocer más detalles y el programa completo de la actividad. Por cualquier consulta se pueden comunicar al: 11 2282-4461.


En tiempos donde lo inmediato suele imponerse, la propuesta de Ivana Pérez invita a detenerse, escuchar y reconstruir desde adentro hacia afuera. Más que un regreso, su presente es una continuidad enriquecida. Un recordatorio de que el bienestar no se divide en partes, sino que se construye en equilibrio.