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Motociclismo

“Me encantaría ser campeón del Mundo”

Juan José Coduri abre su corazón a 3200 y revela el sueño que persigue tras ganar una fecha mundialista.

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Fue hace exactamente 7 días cuando Juan José Coduri se impuso en la segunda y última fecha del FIM Flat Track World Championship. Detrás quedaron Maximiliano Varas y Juan Martín Viganoni, ambos también de Argentina.

Aquel momento único en la carrera deportiva del de Concordia fue en el Circuito Parque del Unión Fútbol Club de Totoras, Santa Fe. Ahora, en diálogo con 3200, el código del deporte, afirmó: “ganamos una carrera mundial, amigo. Sueño cumplido, uno de los sueños que tenía en mi en mi carrera deportiva, en mi vida personal”, celebró.

Inmediatamente después, explicó por qué tiene tanto significado para él: “me agarró en un momento de mi carrera que uno es más más maduro mentalmente. Entonces, por piensa mejor cada decisión, mejor la hora de trabajar en la moto, cada maniobra”.

De la lona a levantar la copa

En definitiva, marcó que transmita una etapa deportiva “más pensante” que le permite estar mentalmente más preparado y eso le permite reflexionar lo siguiente: “los tiempos de Dios son perfectos y si tenía que darse en esta altura de mi vida es por algo, así que estoy feliz por eso. Estoy feliz de cumplir el sueño a esta altura de mi vida y que me llevó muy poco tiempo ganar una carrera”.

El sábado, una caída, y el final atrás de todos. El domingo, se levantó, y terminó primero. “El sábado estuve besando la lona y, el domingo, pude levantar la copa en lo más alto del podio. Eso también es otra enseñanza que me dejó la vida y otro gran ejemplo que le dejé a los más chicos: nunca hay que darse por rendido, por más derrotado que esté uno”, afirmó y agregó: “hay que seguir luchando y tuve la posibilidad de demostrarlo en un fin de semana, de un día para el otro”.

Competir a pesar de la lesión en la clavícula

A continuación, el ida y vuelta que 3200 Deportes mantuvo con el piloto concordiense radicado en Gálvez, provincia de Santa Fe:

-El fin de semana empezó complicado. ¿Qué pasó el sábado y, sobre todo, contanos qué pasó en el medio para cambiar el chip y volver con todo el domingo?

-La semana estuvo complicada. Tuve una lesión el viernes del del otro fin de semana. Tuve que hacer recuperación toda la semana, no pude entrenar.

La moto con la que fui a entrenar es la que iba a correr, pero se golpeó, no pude probar así que decidimos cambiarla. En vez de ir con una KTM, fui con una Yamaha de un amigo. Acomodamos todo, me tocó perderme el sábado el entrenamiento oficial ahí en Totoras. Con el médico, el traumatólogo y el kinesiólogo laburamos un montón en la clavícula izquierda porque se me había luxado. Hice de todo: magneto, hielo, antiinflamatorio, agua fría y caliente en la ducha, le recé y le prendí vela a todos los santos y a Dios, pedí mucho. El miércoles, el kinesiólogo decidió hacerme un vendaje para que pueda ir a dar una vuelta en moto a ver cómo me sentía.

Logré sentirme bien así que empezamos a trabajar en la moto. Llegué con un vendaje especial el viernes con algunas inyectables para no sentir el dolor. El sábado, tuvimos un error nosotros, por falta de experiencia en el campeonato, en la disciplina. Hicimos unos cambios en en la suspensión trasera, donde fuimos a los hits a correrlo y el primero la moto quedó muy mala suspensión. Voy al piso dos veces. Muy fuerte los golpes Y empecé a sentir mucho dolor. La autoestima bajó bastante.

Recién en el último hit me pude acomodar y salir segundo, pero no tuve la chance de ir al last chance, que es el repechaje, así que quedé con la mano vacía, un dolor tremendo emocional y físico. Decidimos, el domingo, empezar de nuevo, cambiar el chip. Sabíamos que la moto andaba muy bien, el error lo cometimos nosotros y, cuando salimos al entrenamiento, la moto volvió a aparecer. La telemetría de la moto nos marcaba cada mejora y cada cosa que podíamos mejorar.

Nos toca ir a los cuatro hits: el primero era uno de los más complicados. Estaba el que estaba por salir campeón del mundo. Después, me tocaba con muchos pilotos extranjeros así que era uno de los hits más difíciles. Pudimos largarlo y ganarlo. Eso creo que fue el punto clave para que nosotros cambiemos el chip y volvamos a creer en nosotros, en que estábamos vivos, que era otra carrera, que lo del sábado ya había terminado.

Tuve un cuarto puesto en el segundo hit, porque casi voy al suelo por dos roces con pilotos. Después, logro un buen segundo puesto largando de atrás; en el tercer y cuarto hit me toca largar nuevamente con el campeón del mundo, en el cual le puedo ganar de vuelta, así que eso me subió el autoestima mucho más.

-Volviendo a la victoria, ¿para los que seguimos el deporte y para los concordienses en general, cómo debemos valorarlo?

-Creo que esta victoria habría que valorarla, más que nada la gente Concordia, toda la gente que me sigue y la que no también, la que lea esta nota, creo que hay que valorar el esfuerzo, la dedicación, el sueño y la resiliencia que uno le puso este fin de semana.

Creo que en estos dos días a mí me dejó una enseñanza gigante y creo que cada uno lo va a valorar y lo va a tomar como le parezca. Porque es un mensaje hermoso de resiliencia, de que cuando uno pensó que estaba todo perdido, en cuestión de tiempo, de e un día para el otro, uno poniéndole esfuerzo y seguir dedicándole a ese sueño revirtió toda la situación.

Uno en lo personal tiene muchos más problemas por resolver, en lo económico, en lo de salud, en un montón de cosas. Si uno le pone voluntad, se esfuerza y no se rinde, esos problemas por ahí se pueden solucionar. El mensaje que me gustaría de este fin de semana es que haya dejado a la sociedad que tengan siempre en claro eso, que hay que luchar hasta lo último, siempre.

El sueño del Mundial

-Dijiste, entre tantas cosas, “que me dejen seguir soñando”. ¿Con qué sueña Juancito Coduri?

-Quiero seguir soñando. Uno soñador, viene a esta vida a soñar. Yo creo que el 90 o el 100% de la vida se trata de soñar, uno duerme y sueña con cosas lindas.

Yo sueño de querer más y más. Eso hace que uno todos los días se levante con ganas de vivir y de llegar a esa meta. Así que yo, sinceramente, desde muy chico soñé con ser campeón del mundo. Primero, empezó con querer ser campeón del mundo del MotoGP, después uno va creciendo y se va dando cuenta que no es fácil llegar a eso porque uno de chico por ahí no toma las decisiones, sino que la toman los padres o la gente que acompaña.

También, uno de grande se va dando cuenta que que la gente como en mi caso, mi papá, mi tío, me pudieron hacer crecer hasta cierto punto, después lo económico o su tiempo se limitó y uno lo entiende.

Entonces, de grande me tocó entender todas esas cosas, entendí que mi sueño tenía que seguirlo yo. Obviamente, se van sumando gente en el camino y es hermoso que te acompañen en ese sueño. Por ahí, el sueño uno lo tiene que achicar porque sabe que van pasando los años y en el deporte uno se va poniendo grande.

Así que mi sueño, después de tanto tiempo, pasó a solamente competir en una sola fecha a nivel mundial: me tocó ir a Europa a correr un nacional en el cual era uno de mis sueños correr afuera, lo cumplí también, corrí un nacional italiano y anduve bien, pude estar en el podio y en el cuarto puesto.

Y quedaba cumplir un sueño más que era correr una fecha mundialista: la vida se encargó de que el Mundial se corra a 100 kilómetros de donde yo estaba, de que venga a mi país, de que tenga mi público presente. Se corrió con un sábado para el olvido, pero que hizo mucho más importante mi triunfo. El domingo pude competir nuevamente y ganar mi primera carrera mundial. Fue una locura porque, como te digo, debuté, cumplí el sueño de correr mi primera fecha mundialista y la gané. Es loco, pero cumplí dos sueños juntos.

Me hizo sentir un niño a vuelta. Hoy me siento un niño nuevamente porque estoy soñando en grande. Ya hoy mi sueño es poder competir un año completo en el Mundial y el objetivo es pelear el campeonato y el sueño volvió a latir. Me encantaría ser campeón del mundo, así que, si la oportunidad se da, sé que por ahí económicamente es mucho más costoso que cualquier otra competencia, pero vamos a trabajar para que esos costos estén y para que yo pueda darme la oportunidad de ir por ese sueño.

Creo que el fracaso es no intentarlo. Yo lo quiero intentar. Fallar en el intento está permitido, pero fracasar no, así que me encantaría no fracasar y cumplir ese objetivo de estar ahí soñando en grande, en el Mundial con los mejores del mundo.