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Hockey

AHRU: volver, competir y crecer

Luciano Fochesatto, coordinador de los seleccionados de AHRU, repasó la experiencia del Sub 16 en Chaco y destacó el compromiso de las jugadoras y la construcción de un proyecto regional.

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Volver a competir también puede ser una manera de reconocerse. Para el seleccionado femenino Sub 16 de la Asociación de Hockey del Río Uruguay (AHRU), la participación en el Campeonato de Selecciones Damas “D”, disputado del 3 al 6 de septiembre en Resistencia, Chaco, significó recuperar un espacio de competencia y encuentro para las jugadoras de la región.

En diálogo con 3200, el código del deporte, Luciano Fochesatto analizó ese regreso y el trabajo que lo hizo posible. El entrenador del Club Ciudad de Concordia y coordinador de los seleccionados de AHRU, acompaña un proceso que busca dar continuidad a la formación y fortalecer los vínculos entre las instituciones de la asociación.  Desde esa función, destacó que el viaje permitió evaluar el nivel deportivo del equipo, sumar experiencia y construir una identidad compartida entre jóvenes que habitualmente se enfrentan en el torneo local.

Un regreso que comenzó antes del viaje

La participación en Chaco respondió a una decisión tomada a comienzos de la temporada. Después de años en los que, por distintos factores, la presencia de los seleccionados en estas competencias se había interrumpido, AHRU se propuso recuperar esa representación.

“Uno de los objetivos para este 2026 era volver a tener representación a nivel nacional”, explicó Fochesatto. La iniciativa se acordó entre la comisión directiva y los entrenadores de los clubes e incluyó la inscripción del Sub 16 y de Primera, categoría que tendrá su competencia más adelante.

El proceso comenzó con encuentros de entrenamiento aproximadamente mensuales, desde Sub 12 hasta Primera, a los que cada institución enviaba a sus jugadoras destacadas. En el Sub 16, las sucesivas prácticas permitieron evaluar al grupo hasta que las entrenadoras Josefina Fernández y Blanca Castaño definieron la lista para el torneo.

La preparación contempló el rendimiento deportivo, las actitudes y las herramientas necesarias para afrontar la competencia. A partir de una evaluación inicial, el cuerpo técnico organizó los trabajos para potenciar a cada jugadora y construir un funcionamiento colectivo.

Aprender para llevarlo a los clubes

Para Fochesatto, el valor de estos encuentros se extiende mucho más allá de los días de competencia. Enfrentarse con otros seleccionados exige resolver situaciones diferentes de las habituales y permite incorporar aprendizajes que después regresan al hockey regional.

“Participar de este tipo de torneos es un curso acelerado para las jugadoras”, sostuvo. Esa experiencia, explicó, se traslada luego a los clubes y contribuye a elevar las exigencias del torneo de la asociación.

Por eso, el objetivo del trabajo formativo es generar un crecimiento sostenido. La intención es que cada convocatoria tenga continuidad y que las próximas generaciones encuentren en los seleccionados una posibilidad concreta de desarrollo. En ese sentido, destacó que el plantel contó con representantes de todos los clubes, lo que permite que los aprendizajes del viaje se compartan en las distintas instituciones.

De rivales a compañeras

La convivencia fue otro de los aspectos centrales de la experiencia. Los entrenamientos y el viaje acercaron a jugadoras de diferentes localidades, que comenzaron a conocerse desde un lugar distinto al de los partidos de cada fin de semana.

Fochesatto describió ese proceso como uno de los más valiosos: los primeros encuentros dieron paso a amistades y a una despedida que reflejó la cercanía construida durante la preparación y la competencia.

Dentro de la cancha, el mensaje del equipo de profesores estuvo centrado en la entrega y la responsabilidad individual al servicio del grupo. “Nunca les hablamos de resultados, pero sí del compromiso de cada una con su rol dentro del equipo”, señaló. Su balance fue positivo: consideró que las jugadoras respondieron con esfuerzo y cumplieron con creces esa premisa, incluso frente a las dificultades.

Una identidad para seguir creciendo

Recuperar la representación, fortalecer la unión entre los clubes y conocer el nivel del seleccionado de cara al próximo año eran los objetivos iniciales. Sin embargo, el entrenador encontró en Chaco un resultado que no habían previsto.

“Desde las propias chicas apareció la identidad de AHRU”, expresó. La reconoció en la intensidad para jugar, en la capacidad de transformar las derrotas en motivación para el siguiente partido y en la preocupación por la compañera. También en la alegría con la que el grupo sostuvo la convivencia.

Al cerrar, agradeció a las familias por hacer posible la participación y acompañar la propuesta del cuerpo técnico. Extendió ese reconocimiento a los clubes por la formación de las jugadoras: “Indudablemente, nuestra asociación tiene mucho material para seguir trabajando por años”.

El desafío será darle continuidad a ese proceso. Chaco dejó una referencia deportiva para preparar la próxima temporada, pero también un grupo que encontró una forma de representar a la región. Sostener los entrenamientos y el trabajo entre instituciones permitirá que esa experiencia se convierta en nuevas oportunidades para quienes vienen detrás.