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Rugby

De gira con la ovalada

Los Espinillos viajó a Corrientes con 55 chicos para participar de encuentros de rugby infantil y prejuvenil.

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Para las categorías formativas de Los Espinillos, la visita a Corrientes significó una oportunidad de aprender dentro de la cancha y fortalecer los vínculos fuera de ella. Durante tres días, los chicos, sus profesores y las familias compartieron una gira que comenzó a prepararse en marzo y que tuvo como punto de encuentro las instalaciones de Aranduroga Rugby Club.

La delegación del club de Concordia participó el 10 de octubre del 27° Encuentro Regional de Rugby Infantil “Exequiel Gutnizky” y también tuvo presencia en la competencia prejuvenil. La propuesta reunió a instituciones de distintas provincias argentinas y de Paraguay, y les permitió a los jugadores encontrarse con equipos diferentes de los que enfrentan habitualmente.

En diálogo con 3200, el código del deporte, Andrés Piñol, coordinador de las categorías infantiles, destacó el valor de una experiencia cuyo balance trasciende lo deportivo: “El balance de la gira a la ciudad de Corrientes es sumamente positivo. Compartir tres días con los chicos y las familias que nos acompañaron nos fortalece como club y como categorías formativas. Además, el desafío deportivo para los chicos es sumamente motivador”.

Una delegación de 55 chicos

Los Espinillos viajó con una delegación que abarcó distintas etapas de formación. “Viajamos con 55 chicos y participamos con las categorías infantiles de Escuelita, M8 y M11. Además, participamos del torneo prejuvenil en las categorías M13 y M14”, detalló Piñol.

La convocatoria ofreció un escenario de intercambio entre clubes de la región. Entre los participantes estuvieron Tilcara de Paraná y Los Espinillos de Concordia, por Entre Ríos; Curda y San José, de Paraguay; Lomas, Tacurú y Capri, de Misiones; y Aguará, de Formosa.

También formaron parte Curne, Sixty, Regatas y Cotton, de Chaco, junto con Taraguy, San Patricio, Pay Ubre de Mercedes y Ñandubay de Curuzú Cuatiá, de Corrientes. Esa diversidad de instituciones amplió las posibilidades de conocer otras formas de jugar y de establecer vínculos con chicos de diferentes lugares.

Aprender frente a nuevos desafíos

Para Piñol, uno de los principales aportes de la gira fue la posibilidad de salir del circuito habitual de encuentros. Medirse con otros equipos representa un estímulo para continuar entrenando y permite incorporar aprendizajes que luego se trasladan al trabajo cotidiano del club.

“Para los chicos, participar de un encuentro con equipos con los que no juegan regularmente y que, además, tienen otro nivel de juego los incentiva a seguir entrenando y mejorando. También aprovechan para hacer nuevas amistades y relacionarse con los chicos de los otros clubes”, explicó.

En ese contexto, el coordinador destacó la respuesta de los jugadores del “Rojo”, especialmente por su compromiso frente a cada desafío. “Dentro de la cancha, lo que se destaca de nuestras categorías es la actitud y la entrega, sobre todo en la parte defensiva. Además, en este tipo de encuentros se aprovecha para afianzar los grupos y crecer en lo deportivo”, señaló.

La experiencia reunió así dos aspectos centrales de la formación: el desarrollo del juego y la construcción de un grupo. Compartir partidos, actividades y momentos de convivencia permitió trabajar ambos durante los tres días de la gira.

Un viaje que empezó en marzo

Detrás de la participación hubo meses de organización y un esfuerzo colectivo para reunir los recursos necesarios. La preparación comenzó en marzo, con un objetivo concreto: que todos los chicos pudieran viajar.  “La gira la empezamos a organizar en el mes de marzo. Realizamos una gran cantidad de eventos para poder solventar los gastos y que todos los chicos pudieran participar”, contó Piñol.

Ese trabajo tuvo continuidad durante la estadía en Corrientes, donde profesores y familiares asumieron distintas responsabilidades para acompañar a la delegación. Mientras el cuerpo de entrenadores estuvo al frente de las propuestas deportivas y recreativas, las familias colaboraron con las necesidades diarias del grupo.

“Las familias y los profes son fundamentales para la organización de la gira. Los profes son los encargados de realizar todas las actividades deportivas y recreativas, y las familias que nos acompañan nos ayudan con la logística, las comidas y todo lo que necesitan los chicos para estar tres días compartiendo esta pasión por el rugby y por nuestro club”, destacó.

Los Espinillos regresó de Corrientes con nuevos aprendizajes, amistades y una experiencia compartida que fortalece el trabajo de sus categorías formativas. El esfuerzo iniciado en marzo encontró su sentido en esos tres días: darles a 55 chicos la posibilidad de jugar, conocer otros clubes y seguir creciendo juntos.