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Triatlón

Experiencia de hierro, en 4 relatos concordienses

Martín Angarola, Claudio Acuña, Ana María Brunini y Francisco Mesa repasaron lo que fue le IRONMAN 70.3 de Encarnación.

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Las pruebas combinadas más exigentes del mundo llevan el sello del denominado IRONMAN, cuya versión 70.3 se realizó en Encarnación, Paraguay, el 11 de octubre último. Fue la segunda ocasión consecutiva en ese lugar y, de hecho, también se confirmó que en julio de 2027 habrá otro IRONMAN pero en el Gran Asunción.

La competencia de este año reunió a atletas internacionales con un recorrido de 1,9 kilómetros de natación (en playa San José), 90 kilómetros de ciclismo y 21,1 kilómetros de pedestrismo (con llegada en el Centro Cívico / Sambódromo). Hasta allí fueron 4 concordienses que tuvieron la satisfacción de llegar a la línea de meta dejando bien en alto la bandera del país.

Concordienses destacados

Los de Concordia tuvieron una destacada participación en la competencia con esas tres disciplinas de resistencia, siendo uno de los desafíos más exigentes del calendario deportivo que, además, fue clasificatorio al Campeonato Mundial. Por el Nikaia Team fueron a competir Ana María Brunini, Francisco Mesa y Claudio Acuña; mientras que por el Palomo Team lo hizo Martín Angarola.

Nikaia Team.

Ana Brunini se destacó particularmente ya que logró el tercer puesto en la categoría de 40 a 44 años, con un tiempo de 5 horas, 40 minutos y 2 segundos. subiendo al podio de la competencia. Además, ocupó el puesto 15 entre las 42 damas que corrieron.

Podio en la primera

“Paraguay fue mi primer triatlón de media distancia, una hermosa experiencia y el comienzo de un camino donde hay mucho por aprender y crecer”, valoró la reciente campeona del Circuito de Duatlón Jeep “Costa del Río Uruguay”. Agregó que, “si bien las condiciones climáticas no fueron las mejores, pude completar muy bien la carrera, logrando el tercer puesto en mi categoría”.

Francisco Mesa, en tanto, finalizó décimo (entre 26 atletas) en la categoría de 30 a 34 años, con un registro de 5 horas, 8 minutos y 6 segundos. “Fue una hermosa experiencia, al ser una distancia que nunca había corrido. Era todo nuevo se podría decir”, explicó a 3200 Deportes.

“Hice todo con mucha precaución pensando en lo que se venía luego: nadar sabiendo que se venían 90 kilómetros en bici y pedalear sabiendo que quedaban 21 kilómetros a pie con el objetivo de no caminar en ningún momento”, explicó y celebró: “pude lograr completar la prueba y eso me pone muy contento. Hay muchas cosas en la que mejorar y aprender”.

La felicidad de terminar

Claudio Acuña terminó en el puesto 16 de la categoría de 50 a 54 años, con un tiempo de 6 horas y 30 minutos. “Realmente la sufrí. Fui a terminar porque no había llegado con la preparación adecuada”, admitió e, inmediatamente después, afirmó: “estoy feliz de haber podido completar mi séptimo triatlón de media distancia”.

Martín Angarola, además, registró un tiempo final de 4:56:55 lo que le permitió ser octavo entre 43 en la categoría de 45 a 49 años masculina. Llegó 41 en la general (de 234 competidores). Dijo a 3200 Deportes que “fue una excelente carrera, en un lugar espectacular para llevar a cabo esta actividad del triatlón. Es muy linda”, afirmó.

En su caso, a diferencia de Francisco y de Ana María que debutaron en la distancia, destacó que “ya tengo algunas corridas. En Encarnación es la segunda vez que voy, la primera fue hace dos años, organizada por Oscar Galindez. Y ahora por la franquicia IRONMAN, de muy buena organización”, opinó.

Crónica de un IRONMAN

Claudio Acuña supo contar a 3200, el código del deporte, cómo habían sido sus inicios dentro de las pruebas combinadas. “Un deportista amateur de Concordia, que encontró en el ejemplo de Federico ´El lobo’ Müller la inspiración necesaria para salir del sedentarismo, animarse a aprender a nadar y completar su primer triatlón”, lo había presentado Agustina Ciruzzi.

Pues desde este artículo, tal vez, también hay un Claudio cronista. Su relato para @3200deportes de cómo fue la experiencia deportiva en Paraguay, en la segunda edición del 70.3 de Encarnación, a continuación:

“La competencia estuvo marcada por un clima muy inestable, con lluvias y tormentas durante los dos días previos. Hubo que esperar hasta último momento para confirmar si se podía realizar la prueba completa.

Finalmente, la única modificación fue la reducción de la natación de 1.900 a 1.500 metros, por cuestiones de seguridad, debido a las tormentas y las fuertes corrientes que había en el agua. Con esta modificación se pudo nadar en una zona más segura.

Fue una carrera con relativamente pocos participantes, probablemente porque una semana antes se había disputado el 70.3 de Buenos Aires. No hubo más de 300 inscriptos, de los cuales 245 eran varones y el resto mujeres.

El clima finalmente permitió realizar la competencia, ya que cesaron las lluvias, aunque hubo mucho viento. La natación fue muy difícil, con algunos tramos en los que había que nadar contra la corriente.

Luego, salimos a rodar en un circuito de ciclismo que había cambiado respecto de la primera edición y que nos sorprendió a los concordienses por su desnivel y dificultad. Además del viento, la altimetría no permitía mantener un rodaje continuo. Esto se vio reflejado en los tiempos de bicicleta, que fueron más lentos de lo habitual, algo que se pudo observar en participantes de todos los niveles.

Con respecto al running, realmente se corre en un lugar muy lindo, sobre una costanera pintoresca y con un circuito plano. Para ese momento ya había aparecido el sol. Es decir, tuvimos una competencia con mucho viento, algo de garúa durante la bicicleta y finalmente sol durante el pedestrismo.

En cuanto a los representantes de Concordia, para Ana y Francisco fue el debut en la distancia. Desde mi punto de vista, ambos tuvieron un muy buen debut. Ana consiguió un tercer puesto en su categoría, algo muy meritorio porque no es lo mismo pasar de una distancia short u olímpica a una media distancia. Es otro tipo de carrera, que demanda una exigencia y una preparación diferentes.

En el caso de Angarola, que ya tiene experiencia en triatlón, también considero que hizo una muy buena carrera. Según él mismo me comentó, supo regular el esfuerzo durante la bicicleta para poder realizar después un muy buen pedestrismo. Es decir, pudo administrar la dificultad que presentaba la altimetría del circuito”.

Brunini, “conservadora”

“Al no conocerme en estas distancias, fui muy conservadora, en cada momento. Y así la defino: fue una carrera conservadora”, resumió ante la consulta sobre su primera experiencia que inició con un río Paraná crecido, picado y con varias corrientes que complicaron su paso. “Logré superarlo y salir para subirme a los 90 kilómetros de ciclismo, pensando ¿ahora sí, ya saliste del agua, se viene la tuya’”, admitió pero se encontró con que había “una ruta con mucho desnivel y viento en contra en los regresos de las dos vueltas que recorríamos”.

Ese circuito que definió como “muy duro” hizo que fuese más lento de lo imaginado por lo que pensó: “esto no es lo que imaginaba, baja el esfuerzo y que salga el ritmo que tenga que salir”, ya que luego había que correr. “Me instalé en un ritmo que pude sostener durante los 21 kilómetros, muy parejo, también jugando con el ‘hasta dónde puedo meterle’. Logré trotar cómoda y llegar a la meta en buenas condiciones”.

Mesa y el apoyo de la hinchada

El más joven de los concordienses que experimentó por primera vez un IRONMAN, describió así su carrera: “en la parte del agua, había oleaje y bastante corriente. En la bicicleta, nos encontramos con bastante desnivel y viento y, la parte a pie, fue la que mejor se pudo hacer al ser llano y con lo último que nos quedaba”, contó.

Inmediatamente después, el que llegó décimo en su categoría afirmó que “fue un lindo viaje. Viajamos 3 integrantes de Nikaia y además una hinchada excelente que siempre estuvieron dándonos aliento”.

Angarola: “muy positivo”

“Tuve una buena natación, a pesar de las condiciones del río que complicó un poco con la orientación por el oleaje (hay que mirar más seguido para adelante y eso te saca un poco de ritmo)”, explicó Martín y admitió que con el ciclismo “me llevé una sorpresa con lo duro del circuito: muchas subidas y bajadas, largas y cortas que, de a poco, te iban dejando sin piernas”.

“Cuando llegué al retome de la primera vuelta, y sacando cuentas todo lo que me faltaba, empezó otra carrera, a dejar atrás lo que se había planificado y planificar sobre la marcha cómo iba a pedalear todo lo que me quedaba y pensando en que todavía me tenía que bajar a correr”, relató sobre esa capacidad de adaptarse a las circunstancias que tuvo especial impacto para él.

Al bajar de la bicicleta, “hice una transición tranquilo, hidratándome bien y empecé la parte de la corrida donde empecé tranquilo a un ritmo cómodo y, a medida que me iba acomodando, fui aumentando el ritmo un poquito más rápido y lo pude mantener hasta el final”, destacó sobre un desafió que “fue muy positivo porque, en las 2 últimas carreras en la parte de la corrida, no me había ido muy bien”.

El valor de una preparación adecuada

Acuña se hizo eco, además, de lo que llamó la atención durante los días previos, que fue la presencia de un grupo de aproximadamente 30 brasileños, aparentemente liderados por un coach llamado Marcel. “Este grupo se presentó a la competencia con una filosofía basada en que todo se puede lograr con una mente fuerte, capaz de superar cualquier obstáculo”, marcó.

Sin embargo, las dificultades de la natación pusieron en evidencia los riesgos de afrontar una prueba de estas características. “Según la información que circuló, unas 60 personas tuvieron que ser rescatadas del agua, de las cuales aproximadamente 20 pertenecían a este grupo de 30 brasileños. Estos números todavía habría que corroborarlos”, marcó pero especialmente indicó que se puso en debate una cuestión central: “la responsabilidad y seriedad con la que hay que afrontar cada deporte, especialmente en una competencia de tanta duración y exigencia, donde presentarse sin la preparación adecuada puede implicar riesgos importantes para la salud y la seguridad de los participantes”.

Angarola, que se preparó entre 4 y 5 meses antes con un grupo que incluye a su entrenador, Martín “Palomo” Segovia, acompañado de una buena alimentación con una nutricionista, con la que se planifica la estrategia de alimentación e hidratación durante la carrera, lamentó que en 2027 el IRONMAN “no se haga más en Encarnación” y se traslade a Asunción “ya que es bastante más lejos”.

Gratitud por llegar

“Yo no dudaba de llegar, pues Mateo Orlandini nos entrenó para eso y confío en él y tampoco le puse muchas expectativas a la carrera. Para mí era ir, probar qué tal la distancia, todo nuevo y ver qué salía”, dijo Brunini que destacó el acompañamiento en este nuevo desafío que tuvo de Francisco, el otro novato de los 4 concordienses que fueron.

“Gracias a nuestro entrenador Mateo del NIKAIA y a Agustín Lauria de Natación Club Salto Grande por toda la preparación, como a todo el grupo de NIKAIA que siempre están y a mis compañeros de carrera Francisco Mesa y Claudio Acuña con quienes compartimos esta gran experiencia”, valoró la dada que viajó en compañía de sus padres, hermana y tres amigas que se sumaron a la hinchada.

Francisco agregó, a la lista de su compañera, a Federico Mesa del gimnasio “y a mi familia por el apoyo incondicional”.

Claudio devolvió esa gratitud hacia sus compañeros, “quienes me dieron una palabra de aliento en toda la carrera” como a “Ivana Romero por hacerte sentir con tu aliento”. También, dio gracias a su entrenador “por ser guía en esta hermosa y difícil actividad”, como también a  “Coty” Ricagno y compañeros del Nikaia que hicieron llegar sus buenos deseos.

Por último, como un resumen de agradecimiento que se repite en cada triatleta, dijo: “gracias a mi familia por apoyarme a que siga haciendo este deporte que tanto me gusta. Dedicado a mi mamá y a mi papá. Lo mejor está por venir”, cerró como un mensaje de permanente búsqueda de desafíos que tanto los motiva a seguir llevando la bandera de la ciudad y del país a donde quiera que se haga una competencia de pruebas combinadas.