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Pilates

Vértice: construir salud desde el movimiento

Antonella Gauto impulsa en Concordia un espacio donde el pilates y el entrenamiento se transforman en salud, bienestar y movimiento consciente.

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En tiempos donde la rutina, el estrés y las obligaciones ocupan gran parte del día, aparecen espacios que invitan a frenar, respirar y dedicarle tiempo al bienestar personal. Ahí nace Vértice. No solamente como una sala de pilates o de entrenamiento, sino como una filosofía de trabajo donde el movimiento se convertirse en salud, bienestar y calidad de vida. Detrás de ese proyecto está Antonella Gauto, licenciada en Educación Física, profesora de danza e instructora de pilates, una mujer apasionada por la formación constante.

Antonella Gauto visitó los estudios de 3200 Radio para compartir la historia y el presente de Vértice. En una charla cercana y distendida habló sobre el nacimiento del proyecto, el crecimiento del equipo de trabajo y la reciente apertura de una nueva sala de entrenamiento. “Nosotros estamos abiertos al público desde 2022. Tenemos dos sedes de pilates y hace poco abrimos nuestra sala de entrenamiento. Así que ahora tenemos tres sedes abiertas. Vértice nació para construir salud, que es nuestro eslogan y nuestra misión. Nació para eso y lo hacemos a través de pilates y ahora también a través del entrenamiento de fuerza”, explicó Antonella, dejando en claro la esencia de un proyecto que apuesta al bienestar físico y emocional de cada alumno.

Su historia y una vida ligada al movimiento

La historia de Antonella está íntimamente ligada al movimiento. Desde los 5 años comenzó a bailar y nunca dejó de hacerlo. “Nunca tuve un año sabático, porque hasta el día de hoy bailo”, contó. A lo largo de los años se formó en distintas disciplinas, estudió Educación Física en ISEEF, completó la licenciatura en Paraná y atravesó innumerables experiencias vinculadas al entrenamiento y la actividad física.

Trabajé en muchos gimnasios y di clases de distintas disciplinas como Power Jump, Body Pump, indoor cycling y localizada. Y de todo saqué algo para las clases que doy hoy. Y ni hablar que sigo aprendiendo, porque sigo estudiando y sigo bailando. Sale algo nuevo y voy y me meto porque soy un poco así”, relató entre risas, dejando en claro que la capacitación permanente es uno de los pilares de Vértice.

Una nueva sala de entrenamiento con una mirada diferente

Ese espíritu de evolución constante también se refleja en el crecimiento del espacio. La reciente apertura de una nueva sala de entrenamiento responde a una necesidad concreta que observaban diariamente en sus alumnos.

“Mucha de la gente que viene a pilates siente que necesita entrenar fuerza, pero no se siente cómoda en un gimnasio tradicional. Se siente sola, siente que no la miran, que no le prestan atención. Y tenemos mucha gente que quería combinar pilates con entrenamiento de fuerza y no encontraba dónde”, señaló.

A partir de esa realidad nació la idea de crear una propuesta distinta. “Nosotros decimos que no somos un gimnasio, somos una sala de entrenamiento. Trabajamos parecido a pilates: con cupos, horarios y clases guiadas, pero sumando musculación. Trabajamos de manera híbrida”, detalló.

El valor del acompañamiento profesional

La diferencia de Vértice está precisamente en el acompañamiento personalizado y en la idea de comunidad. Allí cada clase es planificada por profesionales que trabajan en equipo, pensando en las necesidades particulares de cada alumno.

“Tenemos un equipo de trabajo coordinado. Planificamos las clases en conjunto, innovamos y nos capacitamos constantemente para brindar una experiencia diferente”, sostuvo Antonella. En la sala de entrenamiento trabajan profesores de Educación Física, mientras que en pilates se desempeñan instructores especializados que adaptan las clases según cada perfil, desde bailarines hasta futbolistas.

Pilates y deporte: una combinación cada vez más fuerte

Si algo dejó claro Antonella durante la entrevista es que el pilates no distingue edades, géneros ni disciplinas deportivas. “El que creó el método era un hombre. No lo creó para mujeres, después la publicidad hizo que parezca eso. Pero no, es un método de entrenamiento como cualquier otro, es para todos”, afirmó, derribando uno de los prejuicios más instalados alrededor de esta práctica.

Y agregó una reflexión profunda sobre el cambio cultural que lentamente comienza a darse: “La mayoría de los hombres viene porque el médico se los recomienda o porque llegan por una lesión, pero se quedan. Porque tienen una idea errada de lo que es pilates y cuando lo prueban sienten la diferencia”.

En Vértice, hombres y mujeres encuentran beneficios reales que atraviesan mucho más que lo físico. Mejora de postura, reducción de dolores de espalda, aumento de la flexibilidad, tonificación muscular, equilibrio y respiración son apenas algunos de los resultados visibles.

El cuerpo también necesita una pausa

Pero también aparece algo más silencioso y esencial: la posibilidad de reconectarse con uno mismo. “En pilates promovemos que durante la clase el celular se deja. Uno tiene que concentrarse. Ayuda mucho a desconectar y conectarse con el cuerpo”, explicó Antonella.

Y quizás allí esté una de las claves del éxito de este método en tiempos de ansiedad, estrés y agotamiento mental. El pilates obliga a respirar, a escuchar el cuerpo, a habitar el presente. Como una pausa necesaria en medio del ruido cotidiano. Porque a veces el bienestar comienza exactamente ahí: en un movimiento lento, en una inhalación profunda, en la decisión de regalarse una hora para uno mismo. El cuerpo habla incluso cuando el mundo calla, y en Vértice aprendieron a escucharlo.

Una herramienta clave para prevenir lesiones

La práctica también tiene una fuerte relación con el deporte y la prevención de lesiones. “Trabajamos mucho la flexibilidad, la movilidad articular, la postura y la estabilidad. Es un gran complemento para los deportistas”, aseguró.

Incluso comentó que equipos de fútbol ya realizaron clases en el estudio y quedaron sorprendidos por las limitaciones físicas que descubrieron. “La mayoría coincidía en que tenía muy poca elongación”, recordó. Allí el pilates aparece como una herramienta fundamental no solo para mejorar el rendimiento deportivo, sino también para prevenir lesiones y optimizar la recuperación.

Un espacio para todas las edades

Otro aspecto destacado de Vértice es su amplitud etaria. “Tenemos alumnas desde los 9 años hasta personas de 92”, contó Antonella. Una frase que resume perfectamente la esencia inclusiva del espacio. No importa la edad, el nivel de entrenamiento ni la experiencia previa. El objetivo siempre es el mismo: construir salud desde el movimiento consciente.

Actualmente, Vértice ofrece pilates reformer, pilates mat, pilates heat, pilates estudio en circuito y entrenamiento de fuerza. Además, impulsa actividades comunitarias como caminatas y jornadas de yoga al aire libre, fortaleciendo el sentido de pertenencia entre sus alumnos.

Tecnología, comunidad y bienestar

La tecnología también acompaña el crecimiento del espacio, ya que cuentan con app y web (verticeconcordia.com/)  para reservar clases y organizar horarios de manera simple y dinámica.

“Nos enfocamos mucho en atraer gente sedentaria, personas que todavía no están haciendo actividad física”, destacó. Y probablemente allí radique el valor más importante de Vértice: abrir la puerta a quienes sienten que entrenar no es para ellos, demostrar que siempre se puede empezar y que el bienestar no pertenece a unos pocos.

Hoy, con sedes ubicadas en Asunción 195, Quintana 184 y Eva Perón 1084, Vértice continúa creciendo en Concordia con una propuesta seria, profesional y profundamente humana. Un espacio donde cada clase busca algo más que ejercitar músculos. Busca generar confianza, pertenencia y salud.

Porque al final, el movimiento no es solamente desplazarse. Es avanzar. Es volver a empezar. Es descubrir que el cuerpo, cuando encuentra equilibrio, también ayuda a ordenar el alma.