Ciclismo
Palomos con pelucas
Unas 80 personas de los grupos de running y bike de Palomo Team compartieron una jornada con pelucas, buena música y entrenamiento.
Esta vez, además de la ropa deportiva, había que preparar una peluca. De cualquier color, de cualquier estilo porque la propuesta era animarse a algo distinto. Unos 80 integrantes de Palomo Team se sumaron a un encuentro que cambió la imagen habitual del entrenamiento y reunió a los grupos de running y bike entre música, movimiento y muy buena energía.

El local de Ona Saez Concordia fue el punto de encuentro para una jornada que tuvo a un DJ como parte de la propuesta. Todos entrenaron juntos y las pelucas pusieron el toque de humor ya que por un rato, las obligaciones quedaron en pausa y el centro de la escena lo ocuparon el deporte y las ganas de compartir.
Una idea que volvió con más compañía
La ocurrencia tenía historia. Martín “Palomo” Segovia recordó que doce años atrás había realizado una experiencia similar con el grupo de running, también con pelucas y los colores del equipo. Esta vez decidió recuperar aquella idea y reunir a ambas disciplinas.

“Dije: ¿por qué no? ¿Por qué no ahora hacerlo? Nos viene bárbaro”, contó a 3200, el código del deporte. La intención era sencilla y fue aprovechar una hora para entrenar, escuchar buena música, reírse y disfrutar con los compañeros. Una combinación que encontró respuesta en sus alumnos que se sumaron, cada una con su aporte a ese vestuario poco habitual.
“Lo que se planteó acá con el team es hacer algo diferente, algo que por ahí no estamos acostumbrados”, explicó Segovia. Las pelucas fueron la invitación a romper la rutina; el encuentro entre los dos grupos le dio forma a la propuesta.

Una hora para recargar energías
Entre el running y la bicicleta hay diferencias, pero esa jornada tuvo una consigna compartida. Todos participaron de una misma actividad, con la música del DJ como compañía y un clima que habilitó las risas y el disfrute junto a la actividad física.
Para Segovia, el sentido de estos encuentros también está en lo que cada persona se lleva después. En su reflexión sobre la jornada, habló de las preocupaciones, el estrés y las dificultades cotidianas, y del lugar que pueden ocupar el deporte y los vínculos para atravesarlas.

“El deporte, la sociabilidad, es el cable a tierra”, expresó. De allí surgió la búsqueda de ofrecer una hora diferente: un momento para moverse y compartir que permitiera regresar a casa con una cuota de energía renovada.
Las ganas también se contagian
“La verdad que el equipo respondió muy bien, muchos se coparon”, destacó el profesor. También mencionó a quienes no pudieron asistir por sus obligaciones y valoró el entusiasmo de los que aceptaron sumarse a la consigna.

Esa respuesta, explicó, lo impulsa a seguir pensando actividades para el grupo. Detrás de las pelucas hubo tiempo de organización y una intención concreta la de que los alumnos se sintieran cómodos, disfrutaran y se fueran contentos a sus casas. “Así da gusto seguir creando, motivando, experimentando y realizando cosas”, afirmó. La jornada permitió darle lugar a esa búsqueda, con una propuesta en la que entrenar y pasarla bien fueron parte del mismo plan.
Del centro al campamento
Después de esta experiencia, el grupo ya tiene otra propuesta en preparación. Para el cierre de año, Segovia adelantó que realizarán un campamento con actividades combinadas: natación, canotaje, recreación y baile.

La iniciativa retoma una costumbre que sostienen casi todos los años y volverá a reunir al equipo fuera de sus entrenamientos habituales. Esta vez fueron las pelucas las que dieron la excusa pero para el próximo encuentro cambiará el escenario, con las mismas ganas de hacer deporte y compartir.









