Ciclismo
Diego Ricagno: “Hoy entendí que mantenerse también es una victoria”
El ciclista y entrenador repasó su presente deportivo, la recuperación tras sus operaciones de cadera y su pasión por formar nuevos corredores.
Diego Ricagno llegó a los estudios de 3200 Radio acompañado por su hija Catalina para compartir una entrevista que terminó siendo mucho más que una conversación sobre ciclismo. A lo largo de la charla, el deportista repasó su presente competitivo, sus viajes a Paysandú para disputar el Campeonato de Invierno, los desafíos de sostener una rutina deportiva mientras convive con las responsabilidades laborales y familiares, y el proceso personal que atravesó luego de una doble operación de cadera que lo obligó a reinventarse.

Con más de 35 años vinculado al ciclismo, Ricagno habló desde la experiencia de quien conoce el sacrificio, la preparación y también las dificultades que aparecen cuando el cuerpo pone límites. Sin embargo, lejos de mostrar una mirada de resignación, transmitió una idea que atravesó toda la entrevista: la importancia de valorar el camino y disfrutar la posibilidad de seguir compitiendo.
La conversación en 3200 Radio comenzó a partir de una pregunta sobre sus sábados, esos días que para un ciclista suelen estar marcados por la competencia o por los entrenamientos más exigentes. Ricagno explicó que durante varias semanas no había podido estar presente en el programa justamente porque venía participando del Campeonato de Invierno en Paysandú, una experiencia que lo llevó a viajar durante cinco fines de semana consecutivos hacia Uruguay.

Paysandú y el oficio de los ciclistas uruguayos
Uno de los momentos destacados de la entrevista estuvo relacionado con la experiencia de competir en Uruguay. Ricagno valoró el nivel que encontró en las carreras de Paysandú y explicó que el desarrollo del ciclismo uruguayo tiene una base construida durante muchos años. «Uruguay tiene mucho oficio de ciclista», aseguró.
Para el concordiense, esa característica se explica en gran parte por el trabajo formativo que existe desde edades tempranas. En ese sentido, destacó la importancia del CODECAM, una categoría que funciona como una verdadera escuela para los jóvenes corredores. “Existe desde cuando yo me inicié, donde los chicos empiezan desde los diez u once años. Es un campeonato que recorre Uruguay y hay muchos chicos participando. Esa primera etapa la tienen muy bien aceitada», explicó.

Según Ricagno, esa formación inicial permite que muchos ciclistas lleguen a categorías superiores con una experiencia que luego se refleja en las competencias. «Después, para dar el paso a sub 23 y elite, necesitás un apoyo económico que acompañe, pero la base la tienen muy bien trabajada. Los chicos que corren allá tienen mucho recorrido», sostuvo.
El ciclista contó que varios de los competidores con los que compartió pelotón ya tenían una importante trayectoria. «El chico que ganaba nuestra categoría había corrido Vueltas del Uruguay, Rutas de América, había sido ganador de las 500 Millas. Tienen mucha experiencia, mucho oficio», comentó.
Para Ricagno, esa realidad transformó cada competencia en una oportunidad de aprendizaje. Más allá del resultado deportivo, encontró una manera de medirse con corredores que cuentan con años de experiencia.
Un circuito que lo llevó a aprender otra vez
Durante la charla con 3200, el código del deporte, Diego también habló sobre una modalidad que significó un desafío diferente: las carreras en circuito. Aunque lleva muchos años en el ciclismo, reconoció que esa competencia tiene características propias y exige una adaptación permanente. «Tengo alguna experiencia en ciclismo de ruta abierta, pero es impresionante cómo cambia. Cambia la estrategia, cambia la técnica y cambia la forma de correr», explicó.
El corredor señaló que una prueba de una hora puede ser extremadamente exigente por la intensidad y la concentración que requiere. «Uno piensa que porque entrena tres o cuatro horas una hora de carrera la tiene dominada, pero no. No sabés lo estresante que es correr en pelotón y en circuito. Mirás el reloj pensando que falta poco y apenas van cuarenta minutos», comentó. Esa experiencia terminó siendo una enseñanza enorme. «Fue un simposio de ciclismo para mí», resumió.

Entre las anécdotas recordó una competencia en la que terminó cuarto y definió un sprint con una ciclista uruguaya. Luego investigó su trayectoria y descubrió el nivel de la corredora.»Después busqué en las redes porque no me había pasado eso. Tenía experiencia en Europa, en velódromo, en Panamericanos. Ahí entendí el nivel que había», relató.
Una nueva etapa después de las operaciones
Uno de los momentos más profundos de la entrevista llegó cuando le preguntaron por el presente que atraviesa. Ricagno reconoció que hoy vive el deporte desde otro lugar, muy diferente al de años anteriores. «Años atrás tenía menos compromisos laborales. Trabajaba prácticamente la mitad de lo que trabajo ahora y le dedicaba diariamente entre dos y tres horas al entrenamiento, incluso con días de doble turno. Cuesta bajar de eso porque fueron muchos años dedicándome mucho», recordó.
El ciclista explicó que durante mucho tiempo la bicicleta ocupó un lugar central en su vida. «Me lo tomaba prácticamente como un trabajo sin serlo, porque no deja de ser un hobby, pero una pasión que por ahí hasta te confunde un poco. Tenés que ser realista y saber que el trabajo y la familia son la prioridad», afirmó.
El cambio llegó después de una doble operación de cadera que representó uno de los momentos más difíciles de su carrera. «Me hizo bajar a tierra. Me costó muchísimo superarla. Tuve que reinventarme, dejar un poco de lado el triatlón y volver al deporte de mis inicios», explicó.
Sin embargo, esa dificultad también le permitió descubrir una nueva manera de disfrutar. «Hoy entreno mucho menos, prácticamente la mitad de lo que entrenaba hace tres o cuatro años, pero lo disfruto muchísimo más y tengo la misma pasión de siempre», sostuvo.
Enseñar también es una forma de seguir aprendiendo
Otro de los ejes de la entrevista fue su rol como entrenador. Los mensajes que llegaron durante el programa destacaron no solamente sus conocimientos técnicos, sino también su forma de acompañar a quienes forman parte de sus grupos.

Ricagno explicó que enseñar ciclismo es una de las cosas que más disfruta en esta etapa. «Es mi alimento del día a día. Tengo tantas historias para contar y compartir, de superación, de gente con distintas realidades. Aprendo de ellos y me amoldo a ellos», comentó.
El entrenador reconoció que es exigente, pero aseguró que la mayor satisfacción está en ver crecer a sus alumnos. «Me llena de orgullo verlos crecer y superarse. Preparar una competencia no es solamente entrenar; hay sacrificio, hay momentos buenos y momentos malos», explicó.
También recordó que el deporte no siempre devuelve el resultado esperado. «A veces hacés todos los deberes. Vas al nutricionista, entrenaste, invertiste horas, viajaste cientos de kilómetros y a los diez kilómetros rompiste la bicicleta. O simplemente no fue tu mejor día. Todo eso deja una enseñanza que es la vida misma: trastabillar, recibir un golpe duro y el lunes volver a entrenar», reflexionó.

Mantenerse, una palabra que cambió su significado
Sobre el final de la entrevista, Ricagno dejó una definición que resume buena parte de su presente. “Como siempre les digo a mis alumnos, ser hoy mejor que ayer, en todo sentido», expresó.
Después de todo lo vivido, una palabra comenzó a tener un valor especial: mantenerse. «La palabra mantenerse me la nombraron muchas veces y la verdad que antes no la registraba. Hoy, después de las operaciones y del enorme sacrificio de volver a estar competitivo, realmente le doy un valor distinto», sostuvo.
Para Ricagno, poder estar en una línea de largada ya representa una conquista. «Poder competir con todo lo que significa llegar hasta ahí, realmente una parte ya la ganamos. Estoy valorando mucho poder estar en actividad, no al nivel que quiero todavía, pero estando ahí y superándome», afirmó.

La entrevista en 3200 Radio dejó la imagen de un deportista que continúa buscando desafíos, pero que aprendió a mirar el camino con otra perspectiva. Diego Ricagno sigue arriba de una bicicleta, sigue compitiendo y sigue enseñando, aunque hoy entiende que cada kilómetro recorrido tiene un valor propio.
Acompañado por su hija Catalina, compartió una historia que habla de ciclismo, pero también de esfuerzo, familia, recuperación y perseverancia. Porque después de tantos años pedaleando, descubrió que la verdadera victoria no siempre está en llegar primero: muchas veces está en tener la posibilidad de seguir avanzando.










