Miércoles curioso
A 50 años del Golpe de Estado, la historia de los jugadores de La Plata Rugby Club
La última dictadura cívico – militar dejó alrededor de 220 deportistas argentinos desaparecidos, entre ellos 150 rugbiers.
A 50 años del inicio de la última dictadura cívico-militar, se conmemoró este 24 de marzo el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.
Aquel 1976 marcó el comienzo de uno de los períodos más oscuros de la historia argentina, atravesado por el terrorismo de Estado: secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones forzadas ejecutadas por el gobierno de facto encabezado por las tres Fuerzas Armadas (Ejército, Marina y Aeronáutica).
En la ciudad de La Plata ese horror dejó una marca profunda. Entre las múltiples víctimas, uno de los casos más impactantes por su magnitud y por romper con ciertos estereotipos fue el de los jugadores desaparecidos de La Plata Rugby Club.
Más de 20 integrantes de esa institución fueron víctimas del terrorismo de Estado durante la década del 70, lo que convirtió al rugby en el deporte con mayor cantidad de desaparecidos del país, pese a no ser el más popular.

La historia fue reconstruida y difundida años más tarde por el periodista Claudio Gómez en su libro “Maten al rugbier: la historia de los 20 desaparecidos de La Plata Rugby Club”, publicado en 2015.
“Cuando empecé la investigación eran 17 los casos, dos años después llegaron a 20”, explicó el autor, quien destacó que uno de los aspectos más sorprendentes fue el perfil de las víctimas. “Existe el prejuicio de que el rugby es un deporte elitista, ajeno al compromiso social y político. Sin embargo, me encontré con un club que funcionaba de manera totalmente opuesta a ese imaginario”, señaló.
Según Gómez, en aquellos años el plantel tenía una dinámica profundamente participativa: se votaban entrenadores, días de entrenamiento y decisiones internas. “Había una conciencia democrática que, vista a la distancia, sorprende”, afirmó.
El fenómeno no fue aislado. La investigadora sanjuanina Carola Ochoa documenta hace años los casos de rugbiers desaparecidos en todo el país y ya contabilizó 151 víctimas en 63 clubes de 12 provincias distintas. Su trabajo, que inició de manera independiente y luego lo acompañaron referentes del deporte, permitió dimensionar un dato impactante: alrededor del 70% de los deportistas desaparecidos en la dictadura practicaban rugby.
Las razones de este caso aún generan debate. Diversas investigaciones señalan que muchos jóvenes que militaban en organizaciones políticas como Montoneros o el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) provenían de sectores medios y altos, ámbitos donde el rugby tenía presencia. El clima político de las décadas del 60 y 70, atravesado por ideas revolucionarias y una fuerte participación estudiantil, empujó a toda una generación al compromiso.

En La Plata, ese contexto fue intenso. “La universidad fue clave: entre 17 y 18 de las 20 víctimas eran estudiantes”, explicó Gómez. La ciudad, sede de la Universidad Nacional de La Plata, concentraba una gran cantidad de jóvenes provenientes del interior y un alto nivel de militancia. “La Plata fue, en proporción a su población, una de las ciudades con más desaparecidos y centros clandestinos del país”, sostuvo.
Dentro de la institución, ese compromiso político era parte de la vida cotidiana. Los propios sobrevivientes recuerdan asambleas, debates ideológicos y discusiones constantes sobre el rumbo del país. “No se nos ocurría discutir de otra cosa”, relató uno de ellos. En ese espacio convivían distintas posturas, pero con un objetivo común: construir una sociedad más justa.
Sin embargo, durante años, el club evitó visibilizar a sus víctimas y fue recién en 2006 que se colocó una placa conmemorativa, aunque con una leyenda cuestionada: “Jugadores activos del club víctimas de la década del 70”. “Según esa frase, no hay responsables. Como si la culpable fuera la década”, criticó Gómez y algunos sobrevivientes, quienes explicaron que ese texto fue resultado de negociaciones internas.

Esta falta de reconocimiento también se replica a nivel nacional. La Unión Argentina de Rugby (UAR), pese a contar con más de 150 víctimas, realizó apenas un homenaje formal. El tema cobró nueva visibilidad cuando el seleccionado de Nueva Zelanda, los All Blacks, visitó el Espacio Memoria en la ex ESMA y se interiorizó en estos casos. “Para ellos fue una lección”, señalaron desde el ámbito del rugby y dejaron en evidencia una deuda pendiente en la memoria deportiva argentina.
La lista de los jugadores de La Plata Rugby Club asesinados o desaparecidos incluye nombres como Hernán Rocca, Santiago Sánchez Viamonte, Otilio Pascua, Pablo Balut, Mariano Montequín, Jorge Moura, Luis Munitis Orione, Eduardo Navajas Jáuregui, Mario Mercader, Enrique Sierra, Abel Vigo, Alfredo Reboredo, Rodolfo Axat, Eduardo Merbilhaá, Alejandro García Martegani, Marcelo Bettini, Pablo Del Rivero, Abigail Attademo, Hugo Lavalle y Julio Álvarez.
Sus historias reflejan una época en la que el deporte, lejos de estar aislado, formaba parte de una sociedad movilizada y atravesada por profundas tensiones políticas. Muchos de ellos militaron, debatieron, se organizaron y soñaron con transformar la realidad. Algunos incluso continuaron jugando mientras estaban en la clandestinidad.

El paso del tiempo permitió reconstruir parte de esa memoria. Pero también dejó en evidencia silencios, omisiones y deudas. “Conocer la historia no es solo recordar logros deportivos, también implica reconocer a quienes fueron víctimas y entender el contexto en el que vivieron”, señaló Gómez.
A cinco décadas del golpe, sus nombres siguen presentes. Cada 24 de marzo, la memoria vuelve a ponerlos en el centro, no solo como deportistas, sino como protagonistas de una generación que eligió comprometerse, incluso en los momentos más oscuros del país.











