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Opinión

Una forma auténticamente argentina de vivir el fútbol

El torneo “Lanús tu amigo” en Concordia y la inolvidable coincidencia de que ocurrió durante el Mundial.

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El fútbol puede verse de infinitas formas, tantas como las combinaciones de causas, efectos y circunstancias lo permita. Ninguna de ellas es perfecta. Todas pueden mejorarse, superarse e incluso reiniciarse. Son, al fin de cuentas, tan perfectibles como el hombre mismo y los juegos que elige jugar. Elegir, jugar, combinar, equivocar y volver a empezar. Es su naturaleza.

No es este un tratado filosófico sobre el deporte que tanto nos apasiona. Tampoco la pretensión periodística de analizar las infinitas formas que tiene de desarrollarse un partido de fútbol en la Copa del Mundo, ni siquiera en particular el de Argentina que tanto nos emociona. Es, en todo caso, un intento por ubicar lo que en tiempo y espacio se sucede.

Mientras la expectativa crecía por ver a la selección argentina disputar los cuartos de final del Mundial 2026, incluso cuando llegó el momento y, en las horas siguientes, cuando la incertidumbre dio paso al éxtasis por la victoria ante Suiza, en miles de rincones del país sucedieron otras cosas.

Hubo algún que otro accidente de tránsito; el trabajo para muchos volvió a cierto nivel de normalidad el viernes que no fue feriado, pero tampoco un día hábil ordinariamente desarrollado sino aquel que tendió un puente entre el feriadísimo 9 de Julio y el sábado que finalmente llegó; hubo partos; casamientos; reuniones laborales, social e incluso seguramente alguna muerte.

En la inmensidad de quien ve lo que sucede con ojo de un gurí de 10 años, seguramente todo lo descripto con cierta adultez antes no se correspondan con SU realidad. Ellos y su circunstancia son más relajadas, recortadas al hecho de que hay un receso escolar de invierno por lo que no van a la escuela, tienen más tiempo libre en casa y las actividades extraescolares también se suspenden o se realizan en horarios atípicos. Entre otras variables.

Desde el viernes 10 a este domingo 12 de julio, por quinta ocasión, Concordia fue sede del Torneo “Lanús tu amigo”, una competencia de fútbol promovida por el club del sur de Buenos Aires que tiene como sede central al Club Comunicaciones Concordia y al Club Defensores del Barrio Nebel y Santa María de Oro como otras sedes. Participaron clubes de Concordia, Concepción del Uruguay, Chajarí, San Jaime de la Frontera, Paysandú (República Oriental del Uruguay), entre otros en las categorías 2014, 2015, 2016, 2017 y 2018.

Para los alrededor de 980 pequeños futboleros que disputaron el torneo, el fin de semana tuvo una combinación extraordinaria. A la vez que jugaron la fase de grupos entre viernes y sábado, fueron palpitando y finalmente trasnochando para ver a Messi y compañía disputando su sexto partido mundialista. Los que más lejos avanzaron llegaron al domingo donde jugaron semifinales y el partido definitorio o el no menos valioso por el tercer puesto.

¿Qué habrá pasado por las cabezas de esos niños y preadolescentes de los 52 equipos que se calzaron los botines, se subieron lo más alto que pudieron las medias para evitar el frío y vistieron una camiseta que, en algunos casos, tenían los números que alguno de sus ídolos del seleccionado está usando a miles de kilómetros en Kansas City, Estados Unidos? ¿Cómo fue sentirse semifinalista el mismo día que los dirigidos por Scaloni lo lograron? ¿Cómo fue colgarse una medalla e, incluso, levantar una copa y no caer en la tentación de imaginarse un destino soñado para los vigentes campeones del mundo?

La Masía vs Salto Grande.

¿A cuántos padres, tíos, abuelos, hermanos y amigos que los acompañaron no se les cayó una lágrima al ver a su ser querido como si fuese ese mini Julián, Lautaro, Paredes o un Dibu Martínez atajando un penal? ¿Lloraron de emoción por lo que pasó en la cancha de Comunicaciones este domingo de definiciones únicamente o se les mezcló con lo que horas antes vivieron delante de un televisor? ¿El frío que sintieron a metros del río Uruguay, por oposición, fue acaso el calor de a ratos sofocantes que se siente en Estados Unidos durante estos días?

Para muchos de mi generación (permítanme ser personal en este tramo), el Mundial de Italia 90 fue el primero del que tenemos cabal recuerdo. La lesión de Pumpido y la derrota a patadas con que terminó el debut; la clasificación alcanzada con austeridad; la epopeya ante Brasil y los penales del Goyco una y otra vez eran matizados por picados en los entretiempos, charlas de nombres curiosos, camisetas y alguna figurita de los que jugaron aquel Mundial.

36 años después, hay muchos momentos en que la selección argentina tiene vibras, por decirlo así, de aquella dirigida por Bilardo. Se defiende el título, no importa si no es con la lucides de principio a fin, en algún momento aparecerá la magia. No está la genialidad de Maradona, pero con Messi es como si aún estuviese. Y también hay niños, como aquella vez, que transitan su primer Mundial.

Al menos los gurises que jugaron el Torneo “Lanús tu amigo” transitaron un fin de semana aún más inolvidable ya que construyen recuerdos imborrables del Mundial; a la vez que lo hicieron dándole un pase a un compañero para que convierta un gol, otro se encargó de una salvada prodigiosa, una atajada de novela, una pifia que despertó una carcagada (¿quién acaso no metió una burrada de esas, alguna vez?) e incluso se llevaron medalla y copa.

Salto Grande Campeón Cat. 2016.

Ellos ya ganaron y el fútbol concordiense también porque seguirá produciendo valores a fuerza de clubes de barrios; de canchas con más tierra que pasto; algunas excepcionalmente sintéticas; otras con líneas de cal que pintan y despintan cada día, arcos que se ponen y se sacan con redes que, a veces, no atrapan ni un jugador que desee pasar por dentro; sueños de futboleros que se renuevan con aquellos que juegan a la pelota con creatividad, empeño familiar y dirigencial para resolver lo que falta y el ferviente deseo de ser siempre los mejores en lo que con tanto amor se hace. De todas las combinaciones posibles, esta es una de las más auténticamente argentinas de vivir el fútbol.