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De los escenarios a la tribuna

La muerte de Bonnie Tyler reavivó la historia de una melodía que terminó convirtiéndose en uno de los cantitos más populares del fútbol argentino.

Paula Maffeis

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La música y el fútbol volvieron a cruzarse este jueves tras conocerse el fallecimiento de la cantante galesa Bonnie Tyler, una de las voces más reconocidas del pop y el rock de las últimas décadas. Tenía 75 años y murió en Portugal, donde permanecía internada tras sufrir complicaciones de salud.

Más allá de su legado artístico, una de sus canciones quedó ligada para siempre a las tribunas argentinas, donde su melodía fue adaptada hasta transformarse en uno de los cánticos más emblemáticos del fútbol nacional.



Una voz que marcó una época

Nacida como Gaynor Hopkins en Gales, Bonnie Tyler construyó una carrera internacional que atravesó varias generaciones. Su inconfundible voz rasgada, producto de una intervención en sus cuerdas vocales durante los años 70, terminó convirtiéndose en su sello artístico y la llevó a conquistar escenarios de todo el mundo.

Entre sus mayores éxitos aparecen It’s a Heartache, Total Eclipse of the Heart y Holding Out for a Hero, canciones que marcaron a la música popular entre finales de los años setenta y toda la década del ochenta. Incluso después de su mayor auge comercial, Tyler continuó grabando discos y realizando giras internacionales durante más de cuatro décadas.

Su fallecimiento generó repercusión en todo el mundo y reabrió el recuerdo de una artista cuya música trascendió el ámbito del espectáculo para instalarse también en otros escenarios, entre ellos el deporte.

El día que una canción llegó a las canchas

En Argentina, el nombre de Bonnie Tyler tiene una conexión inesperada con el fútbol. La melodía de It’s a Heartache, uno de sus primeros grandes éxitos, fue adaptada por las hinchadas y con el paso de los años dio origen a uno de los cantitos más reconocidos de las tribunas.

Con distintas versiones según el club o la selección, el estribillo fue mutando hasta convertirse en el popular “Jugadoooores…”, una melodía que durante décadas acompañó partidos del fútbol argentino y que también sonó en competencias internacionales, Copas América y Mundiales.

Con el tiempo, el canto dejó de pertenecer a una sola hinchada y pasó a formar parte del repertorio futbolero argentino. Hoy resulta casi imposible escuchar esa melodía sin asociarla automáticamente con miles de personas alentando desde una tribuna.

Un legado que también quedó en el deporte

La relación entre la música y el fútbol ha dado origen a numerosos himnos populares, pero pocos lograron una identificación tan fuerte como la que nació a partir de una canción de Bonnie Tyler. Sin haber sido compuesto para un estadio, terminó convirtiéndose en una pieza inseparable del folclore futbolero.

Generaciones de hinchas crecieron escuchando esa melodía en canchas de todo el país y también acompañando a la Selección Argentina. El canto fue adaptándose a diferentes momentos, jugadores y competiciones, manteniendo siempre el mismo ritmo que lo hizo inconfundible.

La despedida de Bonnie Tyler vuelve a recordar que algunas canciones consiguen trascender a sus propios autores. En su caso, además de permanecer en la historia de la música, una de sus melodías encontró una segunda vida entre bombos, banderas y tribunas, convirtiéndose en parte de la identidad del fútbol argentino.