3200
Salto Grande abrió sus puertas a 3200
Entre entrenamientos, proyectos y sueños en construcción, el club exhibió el esfuerzo diario que sostiene a una de las instituciones deportivas más importantes de la ciudad.
Mientras las máquinas avanzan sobre la futura cancha de fútbol y las distintas disciplinas desarrollan su actividad cotidiana, el Club Salto Grande atraviesa uno de los momentos más significativos de su historia reciente. Entre proyectos que miran al futuro y una intensa vida deportiva, la institución continúa consolidándose como un espacio de formación, encuentro y pertenencia para cientos de familias concordienses.

En esta oportunidad, 3200, el código del deporte dejó momentáneamente el estudio radial para instalarse en la institución “hidroeléctrica” y construir una edición especial desde el lugar donde la actividad deportiva ocurre todos los días. La propuesta tuvo un objetivo claro que fue acercar a la comunidad la realidad de una institución que crece de manera sostenida, mostrar el trabajo silencioso que realizan dirigentes, profesores y entrenadores, y poner en valor el esfuerzo de cientos de niños, jóvenes y adultos que encuentran en el club un espacio de formación, pertenencia y desarrollo.

Durante varias horas, la producción recorrió cada uno de los sectores de la institución. El resultado fue mucho más que una sucesión de entrevistas. Fue una fotografía completa de un club en movimiento. Un retrato de personas que sostienen proyectos, acompaña procesos y construyen diariamente un sentido de comunidad. Detrás de cada entrenamiento existe una historia y detrás de cada disciplina hay una filosofía de trabajo que trasciende lo deportivo.
Mientras el equipo avanzaba por las instalaciones, una imagen se repetía constantemente. El ruido de las máquinas, el movimiento de obreros e ingenieros y la tierra removida anunciaban que algo importante está sucediendo en Salto Grande. La nueva cancha de fútbol sintético se convirtió, inevitablemente, en uno de los grandes protagonistas de la jornada.

Una obra que proyecta el futuro
Uno de los puntos centrales de la jornada estuvo vinculado a la construcción de la futura cancha de fútbol sintético, una obra que se ha convertido en símbolo del crecimiento institucional que atraviesa el Club Salto Grande. Allí, entre maquinaria, movimientos de suelo y el trabajo constante de operarios e ingenieros, el presidente Guillermo Hudson compartió un balance del presente de la entidad y proyectó los desafíos que marcarán el futuro de la institución.

“Hoy estamos pasando los 1.200 socios que disfrutan no solamente de la parte deportiva, sino también de la social”, señaló la autoridad máxima, quien remarcó que el club se ha consolidado como un espacio de encuentro para familias enteras, más allá de la práctica deportiva. Reuniones, eventos, cumpleaños y actividades recreativas forman parte de una vida social que complementa una amplia oferta de disciplinas.
El presidente también hizo referencia a otras actividades que mantienen vínculo con la institución, como el fisiculturismo, el levantamiento de pesas y la gimnasia artística, ampliando el alcance de una propuesta que continúa creciendo año tras año. Sin embargo, al momento de definir el aporte más importante que realiza el club a la comunidad, Hudson eligió mirar más allá de la infraestructura y los resultados deportivos. “Lo que intenta aportar en toda su historia es la formación de valores en los distintos chicos que practican las disciplinas desde muy pequeños hasta la adolescencia”, expresó.

Respecto a la nueva cancha sintética, explicó que la obra ya superó la mitad de su ejecución y que, si las condiciones climáticas acompañan, los trabajos continuarán avanzando a buen ritmo. “Debemos estar seguramente pasando la mitad ya”, comentó. Luego agregó: “Le va a dar una jerarquía importante a la ciudad y será un atractivo enorme para niños y adolescentes jugar en este tipo de superficie”.

Las palabras del presidente encontraron eco a lo largo de toda la jornada. Porque en cada disciplina apareció una misma idea: el crecimiento institucional tiene sentido cuando genera oportunidades para más personas. Esa visión también quedó reflejada en uno de los proyectos más ambiciosos que atraviesa actualmente la institución.

En el marco de la cobertura especial, el equipo dialogó además con Santiago Vecchio, gerente de la empresa responsable de la construcción de la nueva cancha de fútbol sintético, quien explicó los aspectos técnicos que demanda una obra de estas características y los distintos procesos que se llevan adelante para garantizar una superficie acorde a los estándares actuales. Desde los trabajos de movimiento y nivelación del suelo hasta la futura colocación de la carpeta sintética y los sistemas de drenaje, el especialista brindó detalles sobre una transformación que marcará un antes y un después para el desarrollo deportivo del Club Salto Grande.
El fútbol formativo y la construcción de valores
El recorrido continuó en uno de los sectores más dinámicos del club. Allí, rodeados por chicos entrenando y por murales que homenajean a grandes figuras del deporte argentino, los profesores de fútbol infanto-juvenil compartieron su visión sobre el trabajo que desarrollan semanalmente.
Pablo Vercellino, uno de los referentes de la actividad, describió el momento que atraviesa desde una mirada profundamente personal. “Hoy lo estoy transcurriendo de gran parte con mi hijo”, aclaró al recordar que años atrás también fue uno de esos chicos que recorrían los espacios del club. Esa continuidad generacional aparece como una de las características más fuertes de Salto Grande: quienes crecieron dentro de la institución suelen regresar para seguir formando parte de ella.

El también jugador de la primera división destacó que el trabajo cotidiano no se limita a enseñar conceptos futbolísticos. “Queremos que los chicos pasen un buen momento, aprendan, disfruten y sobre todo aprendan valores. Los resultados llegan cuando tienen que llegar”, sostuvo.
A su lado, Emmanuel “Pepo” Spinelli explicó el proceso que atraviesan las categorías más pequeñas. El entrenador detalló que el crecimiento de la matrícula permitió incluso dividir grupos que anteriormente trabajaban de manera conjunta. “Se han sumado muchos chicos este año y eso es bastante positivo para nosotros”, indicó. Además, explicó que gran parte de la tarea se enfoca en desarrollar habilidades motrices y generar hábitos que luego acompañarán a los niños durante toda su vida deportiva.

Franco Ríos, quien trabaja con categorías más cercanas a la adolescencia, destacó la importancia de comprender las distintas etapas evolutivas de cada jugador. “Trato de ponerme en su lugar porque yo fui uno de ellos”, expresó. Sus palabras reflejan una lógica de trabajo donde el acompañamiento humano resulta tan importante como la enseñanza técnica.
Una Primera División que ilusiona
La actualidad futbolística del club también tuvo un espacio destacado. El equipo de Primera División atraviesa uno de los momentos más importantes de los últimos años y sus entrenadores reconocieron que los resultados obtenidos superaron incluso las expectativas iniciales.
Mario Delduca admitió que el objetivo principal al inicio de la temporada era adaptarse a la máxima categoría. Sin embargo, la realidad terminó modificando aquellos planes. “La verdad que estamos sorprendidos por la manera que nos está yendo”, afirmó. “Pensábamos primero en adaptarnos, pero hoy pudimos pelear arriba”.

Para Edison Tavares, una de las claves del presente se encuentra en la conformación del grupo humano. “La principal virtud de este equipo es el grupo”, aseguró. El entrenador destacó la rápida adaptación de los refuerzos y valoró especialmente el respaldo permanente que brinda la institución.
A su turno, Nicolás Saldaña puso el foco en el trabajo que se desarrolla desde la Reserva. Allí, explicó, se construye el futuro futbolístico del club. “Pretendemos que los chicos se motiven y puedan soñar con llegar a Primera División”, expresó. La frase resume una política deportiva que busca consolidar una identidad propia y brindar oportunidades a los jugadores surgidos de las divisiones formativas.
La charla derivó inevitablemente hacia la futura cancha sintética. Delduca no ocultó su entusiasmo. “Va a ser una revolución para el club”, aseguró. “Creo que será el gran impulso para las categorías formativas y para el crecimiento general del fútbol”.
Básquet, hockey y natación: la diversidad de un club en crecimiento
La visita permitió descubrir que el crecimiento institucional se sostiene sobre múltiples disciplinas que conviven y se potencian mutuamente, construyendo una identidad común que atraviesa a toda la institución. Lejos de tratarse de actividades aisladas, cada espacio del club dialoga con el otro y aporta a un mismo objetivo: consolidar un proyecto deportivo y social que crece de manera sostenida.

En la cancha de básquet, Héctor “Carita” Aranda compartió una reflexión que resume buena parte de lo que ocurre en Salto Grande. “Es lindo volver a ver los clubes llenos de chicos”, afirmó. Para el entrenador, el deporte debe ser entendido como un espacio de encuentro, aprendizaje y contención. “El club no solamente forma deportistas. También forma personas”, reflexionó.

En hockey sobre patines, Ramiro Chiavia relató el crecimiento constante que viene experimentando la actividad. “Llegamos a tener más de treinta chicos en la escuelita”, comentó. El profesor destacó que gran parte del desafío consiste en acercar un deporte menos tradicional para la ciudad, generando propuestas recreativas que permitan despertar el interés de los más jóvenes.

La misma sensación de crecimiento apareció en la cancha de hockey sobre césped. Allí, Josefina Fernández destacó el aumento permanente de participantes y valoró especialmente el compromiso de las familias. “Se siguen sumando chicos todos los días”, señaló. Luego recordó su propia historia dentro de la institución y aseguró que el club se convirtió en una segunda casa.

La natación también atraviesa un presente destacado. Agustín Lauría celebró los recientes títulos obtenidos por el equipo en competencias regionales y destacó el compromiso de los nadadores. Thomas Fuerte explicó el trabajo que realizan con los más pequeños para que desarrollen confianza en el agua, mientras que Micol Rinaudo y Valentina Wendler detallaron los procesos de formación y perfeccionamiento que permiten sostener el crecimiento deportivo de la disciplina.

La formación integral y ejes de trabajo en el tenis
Durante una entrevista realizada en el Club Salto Grande, la profesora Olivia Scatinni y el profesor Emanuel Labella compartieron su visión sobre el tenis, un deporte que consideran mucho más que una competencia. Scatinni destacó que, además de enseñar aspectos técnicos, el trabajo diario apunta a transmitir valores y acompañar el crecimiento de los chicos. “Me gusta mucho estar con ellos, compartir sus experiencias y ayudarlos a formarse para afrontar la vida adulta”, expresó.

Ambos coincidieron en que, aunque el tenis es un deporte individual donde cada jugador debe enfrentar sus propios desafíos dentro de la cancha, el respaldo del grupo resulta fundamental. En ese sentido, resaltaron la filosofía de Más que Tenis, basada en el compañerismo, el trabajo en equipo y el acompañamiento mutuo. Además, Ema remarcó la importancia de los torneos y los viajes, ya que permiten sumar experiencia, conocer nuevas personas y generar vínculos con jugadores y entrenadores de distintos lugares.
Otro aspecto que ambas valoraron especialmente es el apoyo de las familias, que acompañan a los deportistas tanto en la práctica cotidiana como en las competencias. Al momento de dejar un mensaje para quienes recién comienzan, Olivia fue clara: más allá de cualquier consejo técnico, lo importante es disfrutar del deporte. “Que vengan a jugar sin apurarse, sin ponerse expectativas demasiado grandes ni demasiado chicas. Que disfruten, porque el tenis es para eso”, concluyó.
El rugby y el sentido de pertenencia
La última parada del recorrido tuvo lugar en el rugby. Allí, Andrés Von Wernich destacó el crecimiento de las categorías infantiles y el acompañamiento permanente de las familias. “Estamos muy contentos porque tenemos una base importante de chicos”, expresó.
Por su parte, Joaquín Kunhe y Juan Dalbes resaltaron el trabajo colectivo que se desarrolla tanto dentro como fuera de la cancha. Entrenamientos, actividades grupales y espacios de encuentro fortalecen una identidad que trasciende los resultados deportivos.

La búsqueda, coincidieron, apunta a consolidar un sentido de pertenencia que permita sostener el crecimiento de la disciplina en el tiempo y seguir incorporando nuevos jugadores a cada categoría.
Mucho más que una recorrida
Cuando el dron comenzó a elevarse para registrar las imágenes finales de la producción especial, el Club Salto Grande continuaba funcionando con la misma intensidad que había mostrado durante toda la jornada. Los entrenamientos seguían su curso. Los profesores continuaban enseñando. Los chicos seguían jugando. Las máquinas avanzaban sobre la futura cancha. La vida del club continuaba.

Y tal vez allí radique la verdadera dimensión de esta historia. Porque la producción especial de “3200, el código del deporte” no solamente permitió conocer instalaciones, resultados deportivos o proyectos de infraestructura. También permitió descubrir el entramado humano que sostiene a una institución que continúa creciendo sin perder su esencia.
En tiempos donde muchas veces el deporte se mide únicamente por triunfos y estadísticas, Salto Grande parece recordar una verdad sencilla y profunda: las canchas se construyen con máquinas, pero los clubes se construyen con personas. Y son esas personas —dirigentes, profesores, deportistas, colaboradores y familias— las que escriben todos los días la historia de una institución que sigue apostando al futuro sin olvidar los valores que le dieron origen.









