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Triatlón

Mateo Orlandini y su experiencia en Eslovaquia

El atleta concordiense participó en uno de los grandes eventos del calendario mundial de triatlón.

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Según las coordenadas, Šamorín es una ciudad del distrito de Dunajská Streda en la región de Trnava, Eslovaquia. Esta localidad se encuentra ubicada al sur de la región, cerca de los ríos Danubio y Váh, de la frontera con Hungría y la región de Bratislava. Aquí fue la sede de The Championship, el evento deportivo que contó con la presencia del experimentado atleta Mateo Orlandini.

El deportista encaró un nuevo desafío que consistió en superar 1900 metros de natación, 90 kilómetros de ciclismo y 21 kilómetros de pedestrismo. En este marco, después  de completar la prueba, en la que estuvieron presentes más de 2000 inscritos, Orlandini habló con 3200, el código del deporte, e hizo un balance de su rendimiento.

“Divido mi análisis por disciplina. Mi natación fue muy buena. Nadé para 1.35m cada 100 metros, lo cual es bueno para mí. El agua estaba bastante fría, especialmente en el rostro y en las piernas. Nadé con gorro de neopreno y todo, así que ya estaba prevenido, sabiendo que el agua estaba a menos de 15 grados. Esa fue la primera etapa”, comentó.

Y agregó que  “en la bicicleta mantuve un promedio que considero aceptable. Pedaleé durante casi 2 horas y 25 minutos. Al principio tuve viento cruzado a favor, pero al regreso tuve viento cruzado en contra, lo que hizo que se desgastaran un poco las piernas. Por el lado del pedestrismo, había partes donde no solo corríamos sobre asfalto, sino que también corríamos sobre césped y arena compactada que no era lisa, tenía ciertas ondulaciones. Corrí bien hasta el kilómetro 10 y luego, lamentablemente, como siempre digo, perdí un poco el ritmo y simplemente completé la carrera”.

A continuación, describió las condiciones climáticas en las que compitió y dijo: “Hacía calor, salió el sol. Los días anteriores estuvo un poco nublado y fresco, pero el día de la carrera ya sabíamos que estaría alrededor de 22 o 23 grados, y la verdad es que cuando salía el sol, se sentía. Esto significaba que teníamos que mantener una buena hidratación y creo que en la bicicleta fue una de mis debilidades; cometí un error al no hidratarme bien. Tomé isotónicos que proporcionaban durante la carrera y me pareció que estaban muy aguados para mi gusto, lo que creo que con el transcurrir de las horas hizo que fuera perdiendo rendimiento”.

“Uno se prepara para sufrir y disfrutar del sufrimiento”

Destacó el deportista, quien además mencionó que “en la prueba se disfruta de todo, nadie va riéndose o haciendo chistes. Uno da todo de sí, pero cuando uno está bien entrenado, el sufrimiento es medio placentero”. Posteriormente, indicó que “la prueba fue dura, como todo campeonato mundial. Soy muy crítico conmigo mismo y cuando llego, siempre intento mantener la mente fría y no autocríticarme ni buscar lo positivo ni lo negativo. Espero que mi mente se calme y luego empiezo a cuestionar cosas o a ver los aciertos que tuve”.

“Lo primero que me vino a la mente es la satisfacción de poder estar corriendo esta carrera. Es una prueba que quería hacer desde hace 3 o 4 años y busqué la clasificación para poder estar aquí, y eso para mí ya es satisfactorio. No vienes solo a pagar una inscripción, sino que tienes que clasificarte entre los mejores de tu categoría”, sostuvo.

Por último, mencionó sus próximos desafíos de cara al futuro y expresó que “en lo que queda del año, tengo ganas de llegar a Fortaleza, Brasil, en agosto, poder estar en Buenos Aires, en noviembre, y ver si puedo llegar a Pucón, Chile, en enero. Esas son las tres carreras que más o menos puedo hacer. En lo inmediato, voy a ver si puedo empezar a hacer un poco de mountain bike y participar en los Duatlón Jeep, para mantenerme al menos activo”.