Rugby
Mariano Kremer, forjando su camino en Clermont
El joven tercera línea concordiense sigue los pasos de su hermano en Francia, construyendo su propio lugar en el rugby europeo.
Tras su llegada a Clermont, Mariano Kremer, de la camada 2005 y tercera línea, se adapta al exigente mundo del rugby francés. Formado en Salto Grande y luego en Atlético del Rosario, sigue el camino iniciado por su hermano Marcos, referente del rugby argentino y figura del plantel profesional del club de Montferrand. Hoy juega en los Espoirs (M23), proyectando convertirse en un jugador que amplie sus oportunidades en Europa.
Un presente desafiante y gratificante
En diálogo con 3200, el código del deporte, el entrerriano comentó: “Estoy pasando por un presente muy bueno en Clermont, hace un año y medio que estoy acá. Me siento muy contento de vivir esto, mucho más integrado al equipo y siendo cada vez más importante. Disfruto tanto las cosas buenas como las malas y me siento bien adaptado a este grupo”.

El joven argentino reconoce la intensidad del rugby galo: “La diferencia más grande que encuentro jugando acá en Francia comparado con Argentina es la intensidad con la que se entrena. Entreno mucho más que antes y eso se refleja en la cancha. Además, hay que estar muy fino en los detalles técnicos porque cada error te lo hacen pagar caro”.
Crecimiento y aprendizaje en Clermont
El ex jugador de Salto Grande destaca la exigencia diaria del club: “Clermont, al ser un club tan grande, te exige entrenar al cien por ciento de lunes a sábado. Eso me ayudó a crecer como jugador, la perseverancia es fundamental. Repetir cada ejercicio me hizo mejorar técnicamente y físicamente”.

A su vez, su hermano Marcos, líder del rugby argentino, ocupa un lugar especial en su carrera: “Es un referente para mí. Sin querer ser como él, quiero tener algunas cosas de él, como cada persona con su ídolo. Es lo que es para mí: un ídolo y me gustaría tener algunas de sus cualidades”.
Raíces que acompañan
Mariano también rescata lo aprendido en su infancia y juventud en Salto Grande: “Lo que me llevo son las amistades y los valores que uno aprende jugando al rugby: compromiso, perseverancia y ser buen compañero. Empecé a los diez años y todavía mantengo amigos de esa época. Eso es lo más importante que tengo hoy en día”.

Sobre representar al club que lo formó, agrega: “Cada vez que salgo a la cancha a representar a mi club de formación siento felicidad y agradecimiento. Ver que están orgullosos de tu progreso es algo muy lindo”.
Sueños y proyección
El joven tercera línea mantiene viva la ilusión de jugar en el Seleccionado Argentino: “Jugar en Los Pumas es el sueño de cada chico que empieza en el rugby. Lo fue para mí y todavía lo es. Hoy estoy concentrado en mi presente en Francia y quiero crecer como jugador, alcanzar un nivel donde merezca el llamado. Primero hay que ganárselo”.

Para él, este momento de su vida se define con una palabra: fortaleza. “Pasé mucho tiempo lejos de mi familia y amigos, un año exacto sin verlos. Hay que ser fuerte para afrontar estos momentos y los contratiempos que trae la vida que uno elige”, cerró, con buen ánimo de avanzar en el deporte que ama.
Forjando su camino día a día, combina esfuerzo, aprendizaje y la inspiración familiar. Su recorrido en Clermont confirma que la fortaleza más grande no siempre se ve en el marcador, sino en las decisiones que uno toma para crecer. Y así, día a día, Mariano sigue construyendo su propio camino en Francia.










