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Canotaje

Entre los mejores del mundo

Valentino Ferrier volvió a meterse en finales de los Olympics Hopes. Su experiencia, contada en 3200.

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“La verdad que muy, muy contento. Me voy con expectativas altas, con ganas de seguir mejorando, que eso también me gusta mucho, con ganas siempre de mejorar. Me fue mejor que el año pasado, ya venía con más experiencia, además”, resumió Valentino Ferrier en diálogo con el programa radial de 3200, el código del deporte.

Balance internacional

El concordiense de 17 años repitió experiencia europea, ahora en Bratislava, mientras que en 2025 fue en Racice, República Checa. Nuevamente fue uno de los palistas argentinos que se destacó en los Olympics Hopes (competencias enfocadas en el desarrollo juvenil del alto rendimiento).

“El año pasado fui con cero experiencias de una competencia así y ahora sabía que tenía chance de andar mejor, me veía más entrenado. El resultado me fue mucho mejor, en sensaciones también”, planteó y marcó que “solamente en el K1 me fue un poco mejor el año pasado, por un puesto de diferencia, pero me voy con ganas de seguir mejorando y contento”.

-¿Hay algún momento, incluso quizás antes de competir, donde vos decís vengo a representar todo ese esfuerzo que hice (vendió sorrentinos, entre otras actividades, para recaudar fondos)? ¿Se piensa un poco en todo ese camino, cuánto se recorrió este año para alcanzar ese objetivo?

-Sí, totalmente. Sobre todo, cuando estoy por largar que me empiezan a agarrar los nervios, pero igual los manejé bastante bien, por suerte. Antes de largar, pensaba mucho en mi familia que me ayudó para estar acá. Decía no que lo tengo que hacer bien, porque yo tranquilamente puedo hacerlo bien; sí pienso en ellos y también en todo lo que sabía que había entrenado así que sabía que podía andar bien. Así que sí, la verdad que fue un proceso largo, no solo entrenando, sino también como fue el año pasado en el tema de las ventas donde mi familia estuvo re metida. Yo también pensaba en eso antes de correr.

-¿Con qué ambiente te encontraste? Siempre está bueno medirse con los mejores, con otros que realizan tu deporte en países europeos. ¿Cómo viste el nivel en sí de la competencia y si realmente crees que en Argentina están preparados para eso?

-Yo creo que sí, estamos preparados. Obviamente, lo que a nosotros nos diferencia es que ellos viven constantemente en carreras, ya se conocen y, por ejemplo, tienen campeonato europeo que hay mucho nivel. Es como un mundial con la diferencia que no hay países como Argentina que también pueden dar pelea o Estados Unidos y Canadá, pero ellos ya tienen experiencia y viven compitiendo. Yo la última competencia que tuve antes de los Olympic Hopes fue en junio, un campeonato bonaerense que no fue de velocidad. Ellos viven todo el tiempo en competencia de velocidad. Yo la última que tuve de velocidad fue en el selectivo de mayo y también vivimos lejos.

Dupla con Cvitanich

Máximo Cvitanich, oriundo de Baradero, fue el compañero con el que llegaron hasta la final A del K2 500 metros.  “Ya lo conocí Y éramos amigos de antes. Fui al Sudamericano de Paraguay con él el año pasado”, destacó y remarcó que este año en Bratislava además lo tuvo como otro competidor en K1 500 “porque eran dos botes por país y él fue el otro bote que compitió así que ya nos conocíamos”.

“Creo que fuimos muy bien, entrenamos muy poco para lo fuerte que anduvimos”, dijo y explicó que tuvieron apenas 2 semanas, más o menos, de entrenamiento. “Fue muy poco para lo que es un torneo así y la verdad que nos llevamos sensaciones muy buenas y con ganas de, ojalá, poder seguir corriendo juntos si hay la posibilidad el año que viene en algún Mundial o alguna otra competencia importante”, anticipó.

El momento exacto en el que llegaron (Andarivel 8).

Marcó, además, una frase que resonó en el programa que puede volverse a ver en @3200streaming: “Tuvimos muchos problemas”, dijo y explicó que no le dieron el bote con el talle adecuado para ellos. “Nosotros pedimos un K2 talle L y no vino ese ese talle de bote, vino un modelo distinto (XL) que ya lo habíamos probado anteriormente y fuimos muy mal”, admitió.

En un talle más grande, donde ambos palistas sobraban dentro de su silla, corrieron con éxito la serie donde pasaron a semifinales. “No quedó otra, pero tampoco nos quejamos mucho. Dijimos: ‘bueno, tenemos que correr con lo que hay’”, aseguró y destacó que en semifinales sí usaron un bote L que ya había sido descartado por una pareja que había quedado eliminada. El desenlace ya es conocido: Valentino y Máximo clasificaron a la final donde fueron los séptimos mejores del mundo.

El sobrino de…

Cvitanich es un apellido conocido, especialmente en el mundo del fútbol. Darío, exfutbolista destacado en Banfield, Boca y Ajax, entre otros clubes como Racing, Pachuca y Niza, es el tío del compañero de bote del concordiense.

“Máximo es el sobrino y me mostró una foto de él cuando era chiquito. Viste que, a veces, los jugadores van con los hijos y a él lo tenía cargado cuando entró a la cancha de Boca, pero Máximo es de River”, recordó a modo de anécdota sobre el club donde el delantero fue campeón en 2011.

Entre los 14 mejores

La otra prueba que lo tuvo como protagonista en Eslovaquia fue en el K1 500 metros. Allí finalizó entre los primeros 14 del mundo (de un total de 52 competidores). Sus sensaciones, ambiguas: “no salí conforme. O sea, estaba contento, pero no conforme. Tengo ganas de seguir mejorando. Yo tenía muchas ganas de meterme en la final y después de la semifinal que vi que quedé a nada”, aseguró y marcó que fue tercero en la semifinal cuyo ganador fue, en definitiva, el campeón.

“Lo dejé todo y estaba un poco mal después de ese momento y me bajoneé un poco, pero bueno sabía que lo dejé todo así que eso me dejó más tranquilo y en la final B lo di todo”, cerró sobre el desempeño que tuvo en la competencia individual.

¿Qué le dijo su papá Jorge, a pesar de no verlo personalmente (uno en Bratislava y el otro en Santa Fe como técnico del seleccionado femenino de canotaje)? “Estaba muy contento y me dijo que había cosas para mejorar. Eso ya lo hablé también con mi entrenador de Argentina”, detalló y reiteró: “me voy contento, tengo ganas de seguir mejorando, todavía quedan muchas cosas por mejorar, pero él me dijo que estaba contento y que, en todo lo que competí, lo dejé todo. Eso era importante y que me vio bien”, ponderó.