Canotaje
Del Club Regatas Uruguay al Mundial de Velocidad
El sueño de Vito Reniero es una final entre los mejores de la categoría Junior y U23, y lo intentará con su compañero Manuel Huck, en Canadá, en julio.
Lo que empezó como una actividad recreativa durante las colonias de verano del Club Regatas Uruguay terminó en un proyecto deportivo de alto rendimiento. Con apenas ocho años, Vito Reniero comenzó a dedicarse de lleno al canotaje, disciplina en la que hoy está clasificado para un Campeonato Mundial de Velocidad.
“Empecé porque en la colonia del club una de las disciplinas que nos enseñaban era remar. Me gustó tanto que dejé la colonia y en el verano comencé a practicar canotaje. Después seguí también en invierno y ahí comenzó todo”, recordó.
Lo que lo atrapó del deporte, más allá de la competencia, fueron los vínculos que construyó. «Uno empieza más que nada por el tema social, por las amistades que hace. Después se vuelve un poco más profesional, pero hoy también disfruto mucho entrenar y remar», explicó.
Un camino recorrido lleno de experiencias
Su primera experiencia internacional fue en 2023, cuando participó del Campeonato Sudamericano disputado en Brasil, donde conquistó el título en K4 500 metros y consiguió el subcampeonato en K1 1000 metros.
Un año más tarde compitió en el Olympic Hopes de Hungría, donde finalizó quinto en el K2 1000 metros y, en 2025, obtuvo el duodécimo puesto en K1 200 metros. «El quinto puesto en Hungría fue el logro que más valoro porque fue una final muy importante y nos permitió medirnos con los mejores», señaló el palista entrerriano.

El proceso para llegar al Mundial no fue sencillo. La clasificación comienza con un selectivo nacional en marzo y continúa, dos meses después, con una serie de evaluaciones de rendimiento en embarcaciones individuales y de equipo. Solo cuatro plazas están disponibles para todo el país en su categoría.
Junto a su compañero Manuel Huck, también integrante del Club Regatas Uruguay, logró acercarse al coeficiente exigido por la Confederación Argentina de Canotaje en K2 500 metros y consiguió uno de los lugares para representar al país.
«El balance es muy positivo porque pudimos clasificar con un bote íntegramente del club. El año pasado tuve que remar con un compañero de Tigre, Pedro Gattinoni, y fue necesario acoplar el K2 para el Mundial Juniors en Portugal. Ahora entrenamos todos los días juntos y eso hace una gran diferencia», destacó.
La dupla llegará al Mundial con mayor preparación y experiencia. Haber compartido toda la temporada de entrenamientos les permitió mejorar un aspecto que tiempo atrás era una de sus principales dificultades: «Antes casi nunca nos ponían juntos porque el bote iba torcido y no funcionábamos bien. En las últimas semanas mejoramos muchísimo, remamos mejor y eso nos permitió conseguir la clasificación», contó.
El detrás de escena: el entrenamiento invisible
Su rutina diaria refleja el compromiso que exige el alto rendimiento. Asiste a la escuela secundaria por la mañana y, tras una breve siesta, comienza el entrenamiento en el agua durante la tarde. Por último, completa la jornada con trabajo físico en gimnasio y ejercicios en seco. Este esquema lo repiten de lunes a sábado.
Además, sigue un plan nutricional supervisado por especialistas y destaca que el crecimiento físico, propio de la categoría junior, le permitió mejorar notablemente la fuerza y la resistencia en los últimos años.
En la previa de cada competencia, la clave pasa por confiar en el trabajo realizado durante toda la temporada. «El momento de la carrera es simplemente hacer lo que entrenamos todos los días, pero en las mejores condiciones posibles», afirmó.
También, reconoce que los nervios disminuyen con la experiencia: «En las primeras competencias estaba mucho más nervioso. Ahora ya es costumbre y es más fácil manejarlos».
Representar a la Argentina es uno de los aspectos que más disfruta. «Es muy lindo llegar a la línea de largada con la remera del país, es un orgullo muy grande», aseguró.
De cara al Mundial, el objetivo está claro: alcanzar una Final A, en la cual participan los ocho botes más veloces del mundo, y pelear por una medalla para la Argentina.
Aunque reconoce que las grandes potencias del kayak se encuentran en Europa, específicamente en países como Alemania, Hungría, República Checa, España y Portugal, considera que Argentina es una de las referencias del continente americano junto con Canadá.

Detrás de cada logro también destaca el apoyo de su entorno. «La mayor parte del esfuerzo la hace mi familia: mi mamá, mi papá y mi tía. Gracias a ellos pude viajar a las competencias nacionales y seguir creciendo». En esta oportunidad, el viaje al Mundial y los gastos del mismo serán cubiertos por el ENARD.
Con la mirada puesta en el futuro, ya piensa en los próximos desafíos. Su objetivo es integrar la Selección Argentina Sub-23 y, más adelante, representar al país en los Juegos Panamericanos Sub-21.
Con apenas unos años de experiencia internacional, el joven palista aún construye su camino desde Concepción del Uruguay, está convencido de que el trabajo diario puede acercarlo a competir entre los mejores del mundo.











