Deportes
Velocidad en la nieve y el sueño olímpico argentino
Este viernes comienzan los JJOO de Invierno 2026. Conocé las diferencias entre las modalidades y quiénes representarán al país en la cita máxima.
El mundo del deporte gira su atención hacia Italia. Este viernes 6 de febrero se enciende el pebetero en Milán, y de esta manera, comienzan oficialmente los Juegos Olímpicos de Invierno 2026. Si bien el esquí suele asociarse al turismo y la recreación, en este nivel se transforma en una demostración extrema de físico, coraje y resistencia, donde los atletas desafían la gravedad a más de 130 km/h o recorren distancias maratónicas sobre la nieve.
Argentina, aunque lejos de los presupuestos de las potencias europeas, dice presente con una delegación que mezcla experiencia y juventud. Regulado por la Federación Argentina de Ski y Andinismo (FASA), el equipo nacional llega a Italia con el objetivo de mejorar sus marcas históricas y demostrar que el talento sudamericano puede competir de igual a igual en la élite mundial.
De la supervivencia al deporte
Lo que hoy vemos como un espectáculo de velocidad nació por pura necesidad. El término «esquí» deriva de la palabra nórdica antigua skíth, que significa «trozo de madera». Sus orígenes se remontan a la Edad de Piedra en regiones de Rusia, donde se utilizaban tablas largas para no hundirse en la nieve profunda mientras se cazaba o se viajaba entre aldeas. No era diversión, era supervivencia.

La transformación hacia el deporte moderno ocurrió recién en el siglo XIX en Noruega, cuando Sondre Norheim revolucionó los diseños de las tablas y las fijaciones, esto permitió que se pueda girar y saltar con mayor control. En consecuencia, este cambio dio pie a las primeras competiciones y, eventualmente, a la inclusión del deporte en los primeros Juegos Olímpicos de Invierno en Chamonix 1924.
Alpino vs. fondo: dos mundos distintos
Es común confundirlos, pero son disciplinas opuestas. El esquí alpino tiene como dominante la velocidad y la gravedad. Se practica en pendientes pronunciadas y el objetivo es descender lo más rápido posible esquivando puertas (slalom) o en línea recta. El equipo es rígido, la bota está completamente fijada al esquí para tener control total en los giros a alta velocidad. Básicamente, es pura adrenalina y potencia explosiva.
En cambio, el esquí de fondo es el «maratón» de la nieve. Se practica en terrenos llanos o con ondulaciones suaves y requiere una capacidad aeróbica grandiosa. La gran diferencia técnica es que el talón de la bota queda suelto, esto quiere decir que permite al esquiador impulsarse y deslizarse como si caminara o patinara. Acá no ayuda la gravedad; es fuerza y resistencia pura.

Una historia de pioneros
La tradición argentina en la nieve es más antigua de lo que muchos creen y tiene su epicentro en la Patagonia de principios del siglo XX. El deporte se introdujo formalmente en la década de 1930 en Bariloche, impulsado por pioneros como el doctor Juan Javier Neumeyer y el instructor Otto Meiling, quienes no sólo enseñaron las primeras técnicas, sino que fabricaron las tablas originales de madera de lenga (madera nativa patagónica de color rosado claro a amarillento, muy valorada por su gran estabilidad dimensional, textura fina, semidura y versáti) en la región.
El crecimiento de la actividad llevó a la fundación de la Federación Argentina de Ski y Andinismo (FASA) en 1941 a institucionalizar el deporte mucho antes que otros países de la región. Desde entonces, Argentina mantuvo una presencia constante en el circuito internacional, pasó de aquellas primeras carreras en el Cerro Otto a tener representantes olímpicos que hoy se entrenan en los mejores centros de Europa y Norteamérica.

La representación argentina en Italia
Para Milano Cortina 2026, Argentina presenta una lista competitiva confirmada por la FASA. En esquí alpino, las esperanzas están puestas en Tiziano Gravier, quien llega consolidado como referente, acompañado por la experiencia de Francesca Baruzzi (abanderada de la delegación) y Nicole Begué. Ellos buscarán meterse en los top 30 en pruebas técnicas.
En el esquí de fondo, el equipo nacional apuesta al recambio y la resistencia. Franco Dal Farra (abanderado de la delegación) lidera el grupo masculino junto a Mateo Sauma, mientras que en la rama femenina competirán Nahiara Díaz y Agustina Groetzner. Estos atletas enfrentarán las pruebas de distancia y sprint, todos van a llevar la bandera celeste y blanca al escenario más exigente del planeta invierno.










