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Pruebas combinadas

Una vida en movimiento

Constanza Ricagno y Mateo Orlandini contaron cómo el deporte marcó su historia de amor, trabajo y familia.

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Constanza y Mateo llegaron al estudio de Oíd Mortales Radio para compartir su historia. Pareja dentro y fuera del gimnasio Nikaia, referentes de las pruebas combinadas y parte activa de la comunidad deportiva de Concordia, repasaron casi tres décadas de deporte, proyectos y vida familiar.

En su relato, la pasión por el deporte aparece como hilo conductor, pero también como la manera en que construyen una vida en equipo, junto a sus hijos y al gimnasio que los acompaña. Así lo mencionaron en el programa 171 de 3200, el código del deporte.

Un comienzo marcado por el deporte

El vínculo entre ellos surgió a partir del deporte. Coty recordó: “Mateo entrenaba con mi hermano. Entonces, en esas idas y vueltas de ‘te busco, nos encontramos’, yo estaba en casa y ahí fue nuestro primer cruce. Así que sí, había un poco de deporte de por medio”.

Mateo, por su parte, reconoció que desde el inicio vio un horizonte compartido: “Cuando me puse de novio con ella ya se veía un horizonte. Sabía que le gustaba la gimnasia artística, así que insistí con mi viejo para comprar elementos para el futuro gimnasio. Desde un primer momento proyecté mi vida junto a ella. Era un proyecto de equipo: laboral y familiar”. Hoy, casi 30 años después de casarse, reconocen el tiempo compartido con orgullo. 

El equilibrio entre la familia, los proyectos y la disciplina

Mantener el equilibrio entre familia, trabajo y deporte no fue sencillo, pero encontraron la manera. En este marco, Ricagno explicó: “Se puede, pero lleva mucha organización. La mujer generalmente lleva una mochila más pesada con los hijos”.

Luego, Orlandini agregó, con humor y sinceridad: “Yo siempre digo en broma que a mi hija la cambié dos veces. Elegí una buena mujer y una buena madre. Ella tiene una fortaleza que por ahí uno no tiene”.

Para ambos, el esfuerzo y la disciplina no solo se viven en el gimnasio o en la pista, sino también en la vida cotidiana: “Cuando uno va corriendo piensa en todo el esfuerzo previo para poder estar ahí. Eso te da un plus de energía cuando el cuerpo no da más”, explicó la dama.

Los hijos también reflejan esta pasión: “Jerónimo debutó este año en duatlón y en triatlón en Colón”, comentaron. El caballero agregó: “Después de 30 años en el triatlón, la juventud te renueva. Él eligió triatlón y ahora compartimos eso. Nos enriquece a todos”.

Mientras tanto, Inés y Luquitas siguen otros caminos deportivos y artísticos: “Inés es más del arte. Hace danza y sale en comparsa desde los cuatro años. Luquitas hace básquet y fútbol”, relató su mamá.

Entrenar y disfrutar

Para Mateo, entrenar sigue siendo un disfrute personal: “A mí me gusta entrenar. Disfruto salir a pedalear sin música, solo. Hoy salí 75 km a las seis de la mañana y estoy feliz. Obviamente el cuerpo a los 54 años no es el de hace 20, pero uno hace lo mejor dentro de sus parámetros”.

Como entrenador, defiende los hábitos y el esfuerzo constante: “Nada es gratis. El deportista es un conjunto de cosas: esfuerzo, nutrición, hábitos. Podés tomar una cerveza, pero no un cajón. Intento guiarlos con el ejemplo”.

Compartir y enseñar

Constanza en su caso, destacó también la dimensión social del deporte: “Tenemos un grupo de trote que se junta tres o cuatro veces por semana. A veces vamos sin ganas, pero llegás, charlás y volvés renovado. También hacemos juntadas, un asadito. Eso nos hace muy bien”.

Ambos coincidieron en que la actividad física creció en Concordia, pero Mateo hizo un puntual aporte: “Hay mucha más gente haciendo actividad física, incluso personas de 60 años que nunca pisaron un gimnasio. Pero siempre recalco que hay que ir a un profesor de Educación Física. Somos un eslabón pequeño en la cadena de salud, pero fundamental”.

Un balance abierto y una temporada que recién comienza

Por último, Coty resumió cómo cierran el año entre familia, gimnasio y triatlón: “Termino la época de escuela y empiezo a tener más tiempo para entrenar. También organizo la parte de gimnasia artística. Es un rompecabezas que nunca termina porque siempre aparece algo nuevo. La temporada de tri recién empieza y la idea es ir a San Juan en marzo.”

A su vez, la pareja coincidió en que, para ellos, el deporte no es solo competencia: “Es una forma de vincularse, crecer y seguir avanzando juntos”, concluyeron.

Entre anécdotas familiares, recuerdos de viajes, entrenamiento y pasión por enseñar, la historia de Ricagno y Orlandini muestra que la vida puede ser intensa, organizada y divertida cuando se combina con el deporte, la disciplina y el amor compartido.