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Ases de 3200

¿Por qué se entregaron los Ases de 3200?

Repaso al breve mensaje que el equipo de 3200 dejó durante la tercera edición de los premios.

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Vaya año el que estamos terminando. Concordienses hubo y hay en todos lados, sin dudas. Ahora, lo que pasa en el deporte es digno de destacar una y mil veces. Concordia está llena de embajadores que llevan con orgullo los valores que les inculcó la familia, la escuela, el club, la ciudad toda. Nos representan en diferentes puntos del país e, incluso, portando los colores celeste y blanco de nuestra querida Argentina.

Ahí estuvo Marcos Kremer, con un mundial consagratorio; o más recientemente Valentina Brodsky siendo por primera vez parte de La Garra en el mundial femenino absoluto de Handball. Joaquín Ramírez también va haciéndose su lugar en este deporte.

Que decir de Santiago Mayol en el Mundial, siempre acompañado por uno de los grandes maestros que tenemos en la ciudad, Guillermo Avio; también Manuel Garaycochea que sumó su octavo mundial, remándola contra cualquier dificultad o Celestina que fue a su primera cita mundialista con la convicción de que habrá muchas más.

Lucas Miño también dejó en lo más alto al país en los Juegos Mundiales Estudiantiles; mientras que Carmela, Paulina y Dylan allá en Estados Unidos nos siguen recordando que Concordia es tierra de enormes atletas. Lo mismo ocurre en las artes marciales con Tadeo Regner, campeón panamericano.

De fuerza y ganas de superarse están hechos los que en el rugby son Pumas o Yaguareté como Guido Chessini o Pula Pedroza o el amigo Pata Galarraga que irá a los Juegos Olímpicos con Pumas 7.

Están nuestros grandes púgiles (no lo digo por el tamaño, tranqui Musculito), los futbolistas que triunfan en el exterior y también los de acá. Algunos, como Marcos Senesi y más recientemente Nadia Fernández, ya saben lo que es ponerse la ropa de la AFA. No nos olvidemos de nuestra embajadora en el arbitraje, de Giovanna que va pidiendo pista en primera, de Martina Caffaro que alcanzó la máxima división en un año que no olvidará jamás y de Leo Godoy que tomó la posta de Tomi Cáceres y fue campeón en Copa Argentina.

Cuesta un montón competir a nivel argentino y contra los mejores en el deporte motor. Emocionan, por el empuje y la determinación, la familia que ha construido Oscar Cutro, con el único equipo de Rally Argentino que se prepara en Entre Ríos. Lo de ustedes es admirable.

Un minuto hablamos de nosotros que le ponemos fuerza como la de Juampi Capovila para levantar pesas o la de Gustavo Bou para poner de pie a su querido Nebel. Procuramos también mirar lo que pasa, analizarlo y dar lo mejor como lo hacen Victor Bernay, Luca Marcogiuseppe, Guille Barrios, Martín Labella, Tico Conti, Javier Benítez y tantos entrenadores que son claves para alcanzar objetivos.

No es un año fácil en lo económico y la respuesta es absolutamente positiva: mantuvimos los costos de hace 12 meses para este evento y tenemos una decena de anunciantes más, todos del sector privado. Sí, hay más anunciantes, escucharon bien. Entienden cuando hablamos de emoción, en serio.

Nos mojamos en un domingo de invierno para entrevistar y ver ganar a una de las pocas mujeres que corre en la catedral del hipismo argentino o metimos unos buenos kilómetros de ruta, mate y mucha tolerancia al frío cuando visitamos a Eric Ramírez en un partido en el bosque platense. Ese es nuestro motor, ustedes los deportistas lo son.

Está lleno de adversidades, vaya si lo saben los clubes sociales y deportivos que hacen una constante tarea de contención, promoción del deporte, deseos de superación e inclusión. Habrá momentos de debilidades y otros tantos de palos en la rueda. No renuncien, vuelvan a levantarse que no están solos. Cuentan con nosotros. Somos de los que siempre están al inicio del camino y no solo cuando alcanzan una meta extraordinaria.

Parafraseando a Gustavo Cerati: “tarda en llegar y al final hay recompensa”.

Nací, crecí, vivo y amo en Concordia. Con Luciana tenemos 3 hijos, tan apasionados del deporte como su padre. A veces, me disculpo por eso. Es demasiado. Hay clubes y escuelas que me marcaron, soy una parte de cada uno de ellos pero especialmente de Jorge y Susana, mis padres. Alejandro es mi hermano menor. Suelen confundirnos en la calle. Estamos acostumbrados y saludamos por igual. Casi no tengo recuerdos de años en los que no estuve en una institución educativa. Desde los 3 fui a jugar, estudiar y finalmente a trabajar en alguna de ellas. Escribir es la mejor e imperfecta forma que tengo para expresarme. Unir esto último con las escuelas es el desafío de esta columna.