Básquet
La fórmula para el bienestar de Alejandro Elizalde
Con su familia se adaptaron a Paraná y están “muy bien”. En lo profesional, Quique Club le abrió las puertas.
La familia, Paraná que los acobijó y Quique Club que confió desde el inicio en sus capacidades profesionales son los factores de una fórmula que, hasta el momento, da resultados positivos para el entrenador Alejandro Elizalde.
Adaptación alcanzada
Hace 8 meses, cuando en “3200, el código del deporte” reflejamos que el oriundo de Villaguay iba a mudarse de costa lo hicimos citando una frase de Gustavo Cerati en su canción “Adiós” de 2006 que dice: “poder decir adiós, es crecer”. Y en efecto, ya iniciado este 2026 el protagonista de esta historia confirma que “estamos muy adaptados a la ciudad”.
La respuesta a cómo transitan en lo personal y familiar la experiencia de vivir en la capital entrerriana llegó recordando que no estaba en sus planes irse de Concordia: “estábamos muy cómodos, muy bien”. Pero se fueron para crecer: cambiaron su lugar en el mundo, donde se habían arraigado por años creando un entorno familiar, social y laboral, por otro “donde no conocíamos nada, ni nadie”.

“Hoy te puedo decir que muy bien, están muy bien en la escuela los chicos, con sus compañeros y en el club. Bauti, en el básquet y también con sus compañeros; y Juanita, que es la más chica, tiene una personalidad muy especial con lo cual fue la que más rápido se adaptó”, destacó y dijo que del mismo modo lo hizo su señora en su nuevo destino laboral.
Agregó que, en lo personal, “estoy muy adaptado a mi nuevo trabajo: tuve que licenciar mis horas en la escuela en Concordia y el tema docente es complejo porque no es fácil tomar horas y eso también es una preocupación muy grande para mí. Pero muy bien, muy adaptados a Paraná. Es hermosa”, afirmó y añadió “que lo que fue en un principio una incertidumbre y una preocupación hoy es todo placentero y es un bienestar que estamos viviendo los cuatro integrantes de la familia”.
Quique, el más reciente desafío
En lo deportivo, ha sido un semestre intenso. Pasó de su tarea como coordinador del básquetbol en el Centro Ex Alumnos Capuchinos de Concordia a tener un nuevo destino, sumarse rápidamente como asistente de Luis “Chuzo” González en Quique Club y a sumarse como coordinador de minibásquet, formativas U21 y Primera B de la misma institución.

“Me contrataron de Quique, primero como asistente para el Prefederal del “Chuzo” González, que es una persona que conozco desde chico. Él es de Villaguay y tenemos una historia que ya voy a contar”, explicó y habló de lo que propio exjugador contó en redes sociales sobre el vínculo que tuvo con Carlos Elizalde, el papá de Alejandro.
Todo empezó en Villaguay
¿Cómo se forjó ese vínculo?, fue la respuesta que respondió así para @3200deportes: “mi viejo fue entrenador de básquet toda la vida y profesor de Educación Física. En un momento, le llegó al club un chico muy joven, muy alto y con un gran potencial. Ese chico era el que hoy es el Chuzo González”.
“Mi viejo como entrenador, como somos todos los entrenadores, obsesivos por mejorar a los jugadores, sobre todo cuando vemos que hay un potencial y ganas de superarse y demás, lo entrenó durante mucho tiempo. Me contaba que el Chuzo era un chico muy aplicado, constante y sacrificado”, recordó y ponderó: “entrenaba muchísimo, nunca se quejaba, entrenaba muchas horas y eso, nosotros los entrenadores, lo tomamos de muy buena manera y por ahí nos enganchamos más aún con el proceso”.
Consideró que, “obviamente, mi viejo vio algo en él, de proyección y de calidad como para que pueda ser alguien deportivamente a futuro y él también hizo que las cosas sucedan con su esfuerzo. Así que fue un largo tiempo de trabajo ahí en Villaguay, en el Club Parque, del cual somos, que hicieron que él después vaya a la Selección Argentina, Ferro y empiece su carrera”.
“Un club de barrio con gente muy abierta”
En lo profesional, el “Decano” es uno de los 92 clubes del país que disputará el Torneo Federal 2026, el tercer peldaño del básquet argentino. Fue uno de las metas alcanzadas bajo la conducción de González y la asistencia técnica de Elizalde.

Alcanzados los objetivos deportivos ya que “hemos estado siempre a la altura del torneo y con buenas sensaciones dentro de la cancha ya que hemos podido forjar una línea de juego, una identidad”, describió, para este año el plan es continuar por esa senda e “intentar que la Primera sea un espejo para los chicos fundamentalmente, que tengan como objetivo mejorar para poder estar”.
“Ya, de hecho, hay chicos de formativas que entrenan con la Primera y, sobre todo, hay chicos que eran del club que se fueron en ese momento de vacío en el club, hace unos 5 años atrás o un poquito más, y que hoy hemos repatriado y estamos muy contentos y orgullosos de eso. Forman parte de la primera, son chicos que son U21, U19”, precisó.

Para describir a Quique, eligió hacerlo así: “es un club de barrio del cual estoy muy agradecido con gente muy abierta a gente nueva, a gente que sume. Me encontré con una apertura que no imaginaba y, con sobre todo, una apertura del Chuzo, del entrenador, que me deja hacer un montón de cosas en el básquet profesional, como yo le llamo, en la Primera División, que a mí me reconfortan mucho”.
“Todo empezó como asistente del Prefederal y, a fines del año pasado, tomé la categoría U21 como entrenador y este año empecé a trabajar en la coordinación del minibásquet, las formativas, la U21 y la Primera B del club. Es una cuota de confianza que me brinda el club, que estoy muy agradecido y la tomo con la mayor responsabilidad posible”, Destacó.
Aumentar la base, consolidar las intermedias y revalidar lo del Prefederal
¿Los desafíos que tenemos en este 2026? “Con el minibásquet es sumar más chicos, sobre todo en las edades de 4 a 7 años, que es el déficit que tenemos. Acá hubo en el club una laguna muy grande de tiempo donde, por distintas circunstancias, se ha dejado de lado el básquet masculino y se le ha dado un poco más importancia al básquet femenino. Por eso se perdió un poco, se fueron muchos chicos y quedaron muchas camadas vacías, muchas categorías vacías”, explicó.

En lo que respecta a las formativas, contrastó diciendo que están muy bien en cantidad, por lo que el objetivo es “mejorar en calidad. Eso, con el paso del tiempo y con el pasar de los entrenamientos y las capacitaciones con los profes y demás, lo vamos a lograr, no tengo ninguna duda”, consideró y dijo que bucarán “competir en el mejor nivel acá en Paraná, que se dividen en niveles las formativas”.
-¿Cómo es trabajar con el Chuzo, con toda la experiencia y reconocimiento que posee?
Estoy muy satisfecho con la posibilidad que me da el “Chuzo” de participar como asistente en el equipo. Trabajo casi a la par de él y aprendo mucho de él, de cosas que yo no he vivido como jugador profesional. Siempre que puedo le estoy preguntando cosas que a mí me interesan hoy como entrenador que él ha vivido como jugador. Es un gusto para mí trabajar con él, por quién es, por quién ha sido como jugador y porque siempre tiene un plus el haber sido jugador en un gran nivel y, por sobre todas las cosas, poder transferirlo a un equipo de básquet.
En síntesis, está en un lugar que lo hacen sentir como de la casa y ha dado profesionalmente con la medida y las exigencias que él mismo se pone, en este caso como asistente, de ver que los jugadores aceptan la propuesta, se hacen parte de la propuesta, “ya es medio torneo ganado”, suele decir.

Hubo, además, una movida muy grande en el club con respecto al Prefederal que ha hecho que Quique vuelva a hacerse sentir en el ámbito del básquet de Paraná. “A nosotros nos enorgullece un montón y todo ese combo ha hecho de que el análisis que hagamos, hoy con el diario del lunes, es de todas cuestiones positivas del proceso que vivimos del Prefederal”, cerró.








