3200 Radio
Jugando a ser periodista
Coti Mundial visitó 3200 Radio junto a su papá Franco y contó cómo un juego en familia la llevó a entrevistar a Marcos Senesi.
Hay juegos que empiezan en casa y, de a poco, encuentran nuevos escenarios. Para Constanza Imbelloni, una cámara y algunas preguntas fueron suficientes para convertir las reuniones familiares en sus primeras entrevistas. Después llegaron las conversaciones en la plaza, las recorridas por el centro y un encuentro con Marcos Senesi que hizo circular su nombre mucho más allá de su entorno. Así fue creciendo “Coti Mundial”, una propuesta que conserva en sus comienzos y en su presente la misma razón de ser: divertirse en familia.

Acompañada por su papá Franco, Coti compartió una mañana en 3200 Radio donde habló de sus videos, de los nervios que aparecen antes de una entrevista y de la alegría de animarse a preguntar. Su visita permitió conocer lo que sucede detrás de las publicaciones como las ideas compartidas, las risas durante las grabaciones y el acompañamiento de una familia que entiende esta experiencia como un juego.
Una cámara, una idea y las ganas de jugar
Antes de hablar de fútbol frente a una cámara, a Coti ya le gustaba grabarse mientras jugaba con muñecas y hacer videos con su hermana. Según contó Franco, esa familiaridad con las grabaciones se encontró con una costumbre de la casa: mirar deportes, seguir programas y compartir la pasión por la Selección Argentina. Con el Mundial como escenario, surgió la propuesta de hacer entrevistas y ella misma eligió cómo presentarse: “Coti Mundial”.

Las primeras preguntas tuvieron destinatarios conocidos. Tías, abuelos y primos participaron de aquellos videos que comenzaron a circular dentro de la familia. Más adelante se animaron a salir al centro y a la plaza, donde la experiencia sumó un desafío que fue conversar con personas que Coti no conocía. Franco explicó que ese crecimiento se fue dando mientras compartían una actividad que disfrutaban juntos. “Arrancó divirtiéndonos y seguimos divirtiéndonos”, expresó durante la entrevista.

Detrás de cada publicación hay una pequeña producción familiar. Piensan las ideas, preparan las preguntas, graban y después arman el video. Franco describió esa dinámica como la de un “mini equipo”, en el que el resultado que llega a las redes es apenas una parte de todo lo que sucede. También están las dudas, las indicaciones que provocan carcajadas y ese tiempo entre padre e hija que va quedando guardado más allá de la cámara.
La emoción de entrevistar a Marcos Senesi
El encuentro con Marcos Senesi fue uno de los momentos más especiales de ese recorrido. Cuando lo recordó en 3200, Coti contó que al verlo se quedó quieta, sin saber muy bien qué hacer. “Estaba congelada”, dijo al describir una mezcla de felicidad y nervios que, por un momento, hizo difícil comenzar la conversación. Con el apoyo de su papá pudo animarse, hacer sus preguntas y llevarse el recuerdo de haber entrevistado a un jugador de la Selección Argentina.
Además, le entregó un cartel que su mamá había impreso. Según relató, Senesi agradeció el regalo y la reconoció por el nombre de sus videos. Ella respondió con una frase que reunió, en pocas palabras, todo lo que había vivido hasta entonces: “Hago videos, entrevisto a muchos y hoy llegué a vos”. En esa presentación apareció la naturalidad de una nena que había empezado preguntándoles a sus familiares y ahora tenía enfrente a uno de los futbolistas que veía por televisión.

La entrevista tuvo repercusión en redes y medios de comunicación. Su historia también fue difundida en medios locales, provinciales y nacionales, donde Coti expresó otro deseo: conocer y conversar con Lionel Messi. La posibilidad de hacer nuevas entrevistas empezó a abrirse, aunque en la charla con 3200 Franco volvió a poner el acento en aquello que sostiene la propuesta desde el comienzo: acompañarla y seguir disfrutando de lo que hacen juntos.
El cariño que volvió en forma de abrazos
La repercusión de los videos se hizo visible en distintos espacios. Franco contó que comenzaron a recibir mensajes de personas que no conocían, saludos y muestras de afecto, además de invitaciones de jugadores de la liga local para que Coti fuera a entrevistarlos. Dentro de la familia, las publicaciones siguieron compartiéndose entre tíos, primos y abuelos, que acompañaron con entusiasmo cada nueva aparición.

En la escuela, esa popularidad tuvo una expresión cercana: sus compañeros se acercaban a abrazarla y la llamaban “Coti Mundial”. Durante la visita a la radio, recordó que su seño buscó uno de sus videos en el celular y los chicos se reunieron para verlo. Aquella entrevista con Senesi se había convertido también en una novedad para compartir en el aula, entre la sorpresa y la alegría de reconocerse en una pantalla.

Ese acompañamiento estuvo presente durante su paso por 3200. El abuelo Alfredo hizo llegar un mensaje celebrando escuchar a su nieta, mientras otros oyentes le deseaban que siguiera divirtiéndose. Coti también encontró un momento para ponerse del otro lado de las preguntas y entrevistar a Mariano Carrasco, otro de los invitados del programa, sumando una nueva conversación a su recorrido.
La respuesta más importante
Entre las anécdotas, Coti dejó conocer algo más de su mundo. Contó que le gusta la danza y aclaró que hablar de fútbol no significa que disfrute tanto de jugarlo. También despertó las risas del estudio cuando le preguntaron de qué equipo era y respondió: “No lo puedo decir”. Con esa espontaneidad transitó una charla en la que hubo lugar para recordar partidos de la Selección, contar experiencias en la escuela y reconocer que hablar con desconocidos a veces le da vergüenza.

Cuando le preguntaron si se divertía haciendo los videos, respondió que sí, mucho. Al explicar por qué, habló de su papá, de las ideas que le propone y de las risas que aparecen mientras intentan llevarlas adelante. “Me hace feliz”, dijo. En esa respuesta quedó expresado el sentido que la familia le da a esta experiencia: un espacio para jugar, compartir y animarse a hacer algo nuevo.
Un ping pong en Oíd Mortales Radio
Durante su visita a 3200, Coti también tomó el rol de entrevistadora y compartió un ping pong de preguntas con el jugador de pádel Mariano Carrasco. Así, la mañana le dio espacio para contar su historia y seguir sumando experiencias con el mismo espíritu con el que empezó: jugando a ser periodista.
La visita de Coti a 3200 dejó una historia que crece entre preguntas y afectos. Entendemos que hay entrevistas que se vuelven conocidas y encuentros que quedarán en la memoria, pero también hay una escena sencilla que sostiene todo lo demás: una hija y un padre preparando juntos el próximo video. Mientras la cámara registra sus preguntas, la infancia sigue haciendo lo suyo: convertir una ocurrencia en una aventura.









