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Atletismo

Bajo el cielo de las estrellas y el asfalto

Enrique Yelin y Juan Manuel Montes completaron las maratones más prestigiosas del planeta y construyeron, a la par, una historia deportiva.

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Las grandes gestas deportivas no siempre nacen en el profesionalismo ni en estructuras de élite; a veces se generan en la constancia silenciosa, en la organización diaria para entrenar antes del trabajo y en la convicción de sostener un objetivo durante años. Enrique Yelin y Juan Manuel Montes comparten esa lógica.

Los integrantes del grupo de entrenamiento Palomo Team son amigos desde hace tiempo y decidieron ir detrás de uno de los mayores desafíos del atletismo amateur: completar las seis World Marathon Majors, el circuito que reúne a las pruebas más emblemáticas del calendario internacional. En diálogo con 3200, el código del deporte, ambos comentaron que completaron el desafío con un año de diferencia en el cierre, tras haber recorrido juntos casi todo el camino y mantener la misma determinación durante una década. Además, Montes amplió su recorrido internacional al sumar la Maratón de Sídney en 2025.

El desafío de las grandes maratones

El circuito de las majors está compuesto por la New York City Marathon, la Berlin Marathon, la Chicago Marathon, la London Marathon, la Boston Marathon y la Tokyo Marathon, competencias que convocan a decenas de miles de corredores y exigen procesos de clasificación o sorteos complejos, además de una preparación específica para contextos climáticos y recorridos muy distintos entre sí. Nueva York atraviesa cinco distritos; Berlín es reconocida por su circuito veloz y propicio para grandes marcas; Boston es la más antigua y una de las más técnicas; Londres y Chicago combinan masividad con trazados favorables; y Tokio aporta una organización rigurosa y un entorno cultural singular.

Ambos iniciaron el camino en 2016, cuando corrieron Nueva York, y continuaron juntos en Berlín 2017, Chicago 2018, Londres 2022 y Boston 2024. Juan Manuel Montes, trabajador rural de 69 años, completó el circuito en Tokio 2025 y ese mismo año sumó también la Maratón de Sídney. Enrique Yelin, de 59 años y gerente en una empresa citrícola, cerró su sexta estrella hace apenas unos días en Tokio 2026, transformando esa llegada en la número 40 de su historial personal en la distancia.

Una meta que fue proyecto de vida

“Completar las seis majors fue mucho más que un objetivo deportivo; fue un verdadero proyecto de vida”, manifestó Yelin durante la entrevista con 3200. En su relato no hay épica exagerada sino memoria de proceso. Explicó que cada maratón representó una etapa distinta, con desafíos físicos y emocionales propios, y que el verdadero reto fue sostener la disciplina durante una década, atravesando viajes, climas adversos, lesiones y dudas sin abandonar la meta trazada en 2016. Sobre su preparación, contó que la constancia fue la base y que, debido a su responsabilidad laboral, muchas veces entrenó antes de comenzar la jornada, entendiendo que el sueño requería prioridad y organización.

También detalló que adaptó el entrenamiento según cada ciudad, trabajando ritmos sostenidos para Berlín por su circuito rápido, reforzando fuerza y cuestas para Nueva York y Boston por el desnivel, buscando equilibrio entre resistencia y velocidad en Chicago y Londres, y enfocándose especialmente en el aspecto mental para Tokio, consciente de que no se trataba de una carrera más sino de la que completaba el circuito. “Aprendí que el maratón no se corre solo con las piernas, sino sobre todo con la cabeza”, afirmó.

Por su parte, Montes describió su experiencia desde una perspectiva igualmente profunda, aunque con un estilo más directo. “Completar las seis grandes maratones del mundo significó cumplir un sueño muy importante en mi vida”, expresó, y explicó que fue alcanzando cada instancia paso a paso, manteniendo sus costumbres de entrenamiento sin grandes modificaciones, apoyado en la disciplina acumulada durante años. Para él, la más impactante fue Nueva York, donde, según contó, lo impresionó correr por los cinco distritos junto a más de 55 mil corredores y con cerca de dos millones de personas alentando a lo largo del circuito, una magnitud que definió como difícil de describir con palabras.

Tokio, el cierre y lo que viene

La capital japonesa marcó momentos distintos para cada uno, pero con una emoción coincidente. Montes viajó en 2025 acompañado por su familia y relató que al cruzar la meta sintió una felicidad enorme y lágrimas en los ojos al confirmar que había completado las seis grandes maratones. Yelin, un año después, vivió una escena similar, aunque con la perspectiva que otorgan diez años de recorrido: “Al cruzar la meta en 2026 sentí una enorme gratitud. Pensé en todo el recorrido desde 2016, en cada entrenamiento, en el esfuerzo sostenido durante una década. No era solo una medalla: era cerrar un ciclo”, manifestó.

Ambos coinciden en que el aprendizaje excede lo deportivo. Yelin sostuvo que la constancia supera al talento y que la disciplina diaria es la que construye resultados extraordinarios, mientras que Montes remarcó que con esfuerzo y pasión se pueden alcanzar grandes objetivos sin importar la edad ni el origen. Los dos hablaron de empezar por la primera meta y no por el objetivo completo, de respetar los tiempos y de disfrutar el proceso como parte central del logro.

El calendario ya insinúa un nuevo horizonte: la maratón de Ciudad del Cabo, que podría ser homologada como octava estrella el 24 de mayo, aparece en la planificación futura para Montes. A su vez, ambos si algo dejaron en claro estas historias es que las estrellas no se acumulan por azar, sino por decisión sostenida en el tiempo. Y en esa decisión compartida, forjada en entrenamientos y kilómetros, se explica una de las páginas más significativas del atletismo, una que combina amistad, método y perseverancia en estado puro.