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Tai Chi

Un domingo de meditación en movimiento

Invitan a una práctica abierta de tai chi – chi kung en el Parque San Carlos.

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Este domingo 30 de julio, desde las 10:30 en San Carlos, tendrá lugar la práctica abierta para la que no se precisa experiencia previa y es de acceso libre, con colaboración a voluntad. El epicentro de la actividad estará a la derecha del acceso al parque.

Gustavo Marcelo Ilari es instructor de tai chi – chi kung y da clases desde 2008 en Concordia. A su vez, tal como lo contó en diálogo con “3200, el código del deporte”, desde 2018 aproximadamente con el grupo de Domo NossoLar “venimos realizando ocasionalmente los domingos en el parque San Carlos distintas actividades como yoga, meditaciones, tai chi, etcétera, en forma de clases abiertas”.

Los interesados en sumarse al grupo, más allá de la propuesta des este domingo en particular, pueden comunicarse al 0345 4150783. “Así pueden ingresar al grupo donde avisamos de las actividades”, precisó al respecto.

Aprendiendo sobre los entrenamientos

Lo que domingo se practicará en el parque, donde está el mágico castillo donde alguna vez aterrizó, de emergencia, el aviador y escritor francés Antoine de Saint-Exupéry,  lo que empezó hace cientos de años en tierras asiáticas.

“Es de origen chino con raíces en el taoísmo y se calcula que su forma actual data de alrededor del 1500, relacionado a los monjes Shaolin vinculado al kung fu”, contó el entrevistado.

Chi kung se refiere al entrenamiento de la energía vital y consiste en una amplia variedad de ejercicios psicofísicos orientados a la salud y el desarrollo en todos los niveles de la persona (físico, emocional, psíquico y espiritual). Esta actividad incluye el trabajo coordinado de movimiento, respiración y concentración mental en diferentes posiciones: de pie, sentado, acostado.

El tai chi chuan contiene todos estos elementos pero esencialmente se trata de series de movimientos encadenados que forman una coreografía que tiene características estéticas y un sentido marcial que requieren un progresivo desarrollo de la coordinación y el equilibrio, además de la atención necesaria a distintos aspectos de la práctica, lo cual favorece la eventual calma del pensamiento con los beneficios que esto implica.

Lari recordó que “el tai chi es llamado también ‘meditación en movimiento’ ya que, más allá del aspecto externo con sus aplicaciones artísticas o marciales, (que no son el principal objetivo) constituye lo que podríamos llamar en ambos sentidos un ‘movimiento consciente’  o ’consciencia en movimiento’”.

“No tan conocido”

“En la ciudad se practica un poco sí pero es algo más aislado y no tan conocido como lo que es el yoga y otras disciplinas”, aclaró luego al ser consultado por la práctica en Concordia. La explicación está vinculada a que, en otras latitudes como ser en China, “es habitual verlo siendo practicado en plazas y parques públicos, como también en grandes ciudades del mundo con sus característicos movimientos lentos y suaves”.

Otro aspecto de estas técnicas es que son adaptables a cualquier edad y característica de la persona por lo que cada uno, según sus necesidades, intereses y posibilidades puede obtener diferentes grados de beneficios.

El Domo NossoLar es un espacio de práctica en la ciudad, según contó. “Tenemos el espacio de práctica en calle San Carlos 663 (a una cuadra del parque). En instagram somos @domo_nossolar o también en @nadiarominadilauro”, precisó.

¿Por qué enseñarlo?

“La motivación para enseñar es, por un lado, el gusto de compartir la práctica en grupo y, por el otro, el hecho de que al transmitir uno encuentra siempre nuevos matices y perspectivas en la búsqueda de facilitar el aprendizaje y compresión en algo que no tiene fin, ya que aunque uno esté haciendo una misma secuencia desde hace 20 ó 30 años siempre hay más para pulir y profundizar”, respondió sobre el particular.

Repasando un poco el camino recorrido, recordó: “empecé a practicarlo en 1996 con un profesor de Posadas que venía una vez al mes al taller ‘Idea’ dirigido por Mercedes Schoenemann. Él daba la clase al grupo y luego, en los siguientes días, trabajábamos intensivamente conmigo de modo que durante el mes yo coordinada las prácticas hasta su vuelta”.

“El enseñarlos fue algo que se dio desde un primer momento ya por las circunstancias”, admitió y mencionó que, posteriormente, estuvo viviendo en Santa Fe donde continuó con el instructorado con un profesor de la misma línea que aquel con el que empezó. Finalmente, regresó a Concordia donde, por diferentes períodos, ha dado clases como las que este domingo ofrecerá de forma abierta en el máximo pulmón verde que tiene la ciudad.

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