Ases de 3200
Tote Amengual: una vida ligada al deporte
Héctor “Tote” Amengual fue distinguido por su trayectoria y su aporte al desarrollo del deporte en Concordia.
El 19 de diciembre, el predio del Concordia Tenis Club y la Cervecería Popelka volvió a vestirse de gala para recibir una nueva edición de los Ases de 3200, la ceremonia que distingue a los deportistas concordienses destacados. La noche se vivió como una verdadera fiesta llena de emoción, aplausos, reencuentros y homenajes que se combinaron en un evento que ya se ganó su lugar dentro del calendario deportivo de la ciudad.

Un homenaje al camino recorrido
La edición 2025 reunió a deportistas, entrenadores, dirigentes y referentes en una ceremonia que celebró no sólo los logros del último año, sino también los caminos recorridos a lo largo del tiempo. En ese marco, uno de los momentos más sentidos de la noche fue el reconocimiento a Héctor “Tote” Amengual, una figura profundamente ligada al desarrollo del deporte en Concordia, que recibió un reconocimiento a la trayectoria.

A lo largo de su carrera, se destacó como profesor de Educación Física y pionero en el desarrollo de los gimnasios en la ciudad. Además, cuenta con el privilegio de haber ganado el primer Pentatlón de San Rafael en 1987, una exigente competencia que combinaba motocross, kayak de descenso, ciclismo y pedestrismo. La pasión por competir lo acompaña desde siempre y aún hoy continúa activo sobre la bicicleta, fiel a una forma de vida atravesada por el deporte.

La voz de la experiencia
Al momento de tomar la palabra, luego de que Diego Ricagno, un destacado atleta concordiense, le hiciera entrega del reconocimiento, Tote agradeció la distinción y valoró especialmente el significado del premio: “quiero agradecer por esta distinción y a ‘3200, el código del deporte’, que nos mantiene siempre vivos. Un premio a la trayectoria, estoy muy satisfecho; todos en la vida tenemos posibilidad de ganar una carrera o un campeonato, pero una trayectoria después de muchos años tiene mucho mérito para mí. Así que estoy muy agradecido”, expresó visiblemente emocionado.
Además, dejó un mensaje claro para las nuevas generaciones: “esperemos que todos los que reciben premios por el año, en algún momento lleguen a la trayectoria, que tengan mucho tiempo cuidando su salud, cuidando su cuerpo y tengamos muchos deportistas más en Concordia deseando que quienes hoy reciben reconocimientos por su rendimiento puedan, con el paso del tiempo, alcanzar también ese camino sostenido, cuidando el cuerpo, la salud y manteniendo vivo el espíritu deportivo”. Sin dudas, sus palabras sintetizaron el espíritu de su premio: celebrar el presente sin olvidar el valor del recorrido.
Así, entre reconocimientos, emoción y aplausos, los Ases de 3200 confirmaron una vez más su esencia: ser una fiesta del deporte local, pero también un espacio para poner en valor las historias que dejan huella en el deporte de Concordia.









