Saltos Hípicos
“Mi vida es la equitación”
Amanda Otamendi reparte sus días entre la Facultad y el deporte. Sus inicios, el club Hípico y más en 3200.
“Hice danza clásica por más de 10 años y equitación, al mismo tiempo”, dijo a modo de presentación cuando se la contactó en la semana previa a la entrevista que concedió este sábado al programa radial de “3200, el código del deporte”.
Amanda Otamendi es un de las amazonas destacadas del Club Hípico Concordia, al que considera su segunda casa y donde pasaba unas 3 horas diarias hasta que emigró a Buenos Aires para estudiar administración de empresas en la Universidad Torcuato Di Tella.

Otra característica que la distingue, según confió, fue la siguiente: “hablo mucho. Disfruto mucho conversar; si me dan pie, puedo charlar un montón”, avisó y en efecto la distancia no impidió que se diese una cálida entrevista que puede repasarse en el canal de Youtube de @3200deportes.
Del miedo a la pasión
La joven es ejemplo de cómo convertir un momento de temor en una oportunidad de conocer un mundo apasionante: los deportes ecuestres. Todo comenzó con una anécdota que hoy cuenta a modo de inspiración: “cuando era chiquita, con mi papá íbamos a andar a caballo. Nos subíamos al mismo caballo y nos íbamos a pasear”.

“Y una vez mi papá se baja a abrir la tranquera, yo me quedo arriba esperando y el caballo se asusta con algo. Yo muy chiquita, idea no tenía y empieza a galopar, a irse y, en un momento, me caí. Por suerte no me pasó nada, pero siendo chiquita me quedé con el miedo”, recordó.
Poco después, su papá tomó la iniciativa y le compró un pony. “Y yo cuando vi el pony me largué a llorar porque no quería saber nada. Empecé equitación en la escuelita del club y, bueno, le salió mal porque todavía sigo”, dijo entre risas y agregó: “nunca más quise dejar y me encanta competir, me encanta andar a caballo. Es el hobby, mi deporte, mi vida es la equitación”.

A la hora de agradecer y poner en valor su evolución como persona y deportista, mencionó a sus profesores en el orden que fueron acompañándola: Maju Eichenberger, Natalia Gomez, Lisandro Montiel, Bárbara Taylor, “Carlitos” Spinelli y Matias Russo. “Formé un lindo vínculo con todos”, ponderó.
“Algo que quiero destacar de equitación es que, si bien hay compañeros de tu edad, tenés compañeros de todas las edades: yo voy y puedo saludar a los señores, a los más chiquitos, a la gente de mi edad”, contó y afirmó que “es un vínculo hermoso, siempre hay buena onda y también con los chicos que cuidan de los caballos que siempre están predispuestos: Gustavo, Edu a los que también les mando un saludo”.
La relación con el caballo
“Ansí todo el que procure
Tener un pingo modelo,
Lo ha de cuidar con desvelo
Y debe impedir también
El que de golpes le den
O tironeen en el suelo…”
(Martín Fierro – José Hernández, 1872).
“Para mí es como un hijo. Literalmente me encanta estar encima”, afirmó cuando se le preguntó por su caballo Sima Kanntro con el que recientemente compitió en el XXVIII Campeonato Federal de Saltos Hípicos realizado en la Escuela de Caballería Montada de Campo de Mayo donde fue campeona en la prueba de 1,10 metros.

“Ahora que vine a vivir a Buenos Aires, si bien uno va con expectativas de algo, como estamos cambiando, como con mi caballo estamos aprendiendo, fue algo inesperado. No fui con la idea de ganar”, reconoció y explicó que fue con el desafío de “participar, ganar experiencias, pero por muchos de Concordia, tanto como de la Zona Litoral (que incluye a Corrientes y Misiones) también clasificaron y pudimos ganar la Copa Challenge”, por primera vez en la historia.
Volviendo a su compañero, afirmó: “Yo lo tomo como un hijo. Digo que soy mamá porque lo tengo a él, tengo mi otro caballo Sima Balton y tengo otro en el club. En su momento fue mío, se llama Biaggio y con él he ganado un millón de cosas, ahora lo tiene una compañera del club y lo tengo en el corazón”, contó con emoción.
“El caballo para mí son mis hijos”, reiteró y explicó una clave: “es un vínculo que capaz, vos un día estás triste o aunque no tengas ganas de ir, sabes que hay que ir al club y capaz llovía y todo y te transformaba en un buen día por el hecho de la conexión que te da, la tranquilidad y más si se buscan los estudios. Lo que pasa es real, los caballos son unos grandes terapeutas”.
Vida universitaria
¿Cómo van sus días fuera de Concordia? “No monto todos los días por el tema de la facultad. Trato los fines de semana de poder saltar, practicar para ir poniéndome un poco a tono. Las circunstancias, la facultad y aprender a tomar un poco más de responsabilidades en lo que va de la vida es lo que hago”, contó.

Normalmente, está montando dos veces por semana en Cardales hasta donde tiene un viaje de aproximadamente 1 hora y media. “En Cardales monto con Camila Sensever y con Matías Russo. Son un team enorme que siempre estoy contenida”, valoró y contó que allí está quedándose con “la familia de mi novio, que también me super apoya. Mi caballo acá está contenido, tiene verde y el chico que lo cuida, lo peina, lo mima, le pone la mantita para ir a dormir que no sea con frío”.
“El club es un hermoso ambiente”
Antes de finalizar, anticipó que si los tiempos de estudio se los permiten participará de un concurso durante noviembre y luego de los nacionales en diciembre. Además, dejó un mensaje para aquellos que quiere practicar un deporte ecuestre: “la equitación si bien también obviamente es un deporte, es mi familia, que los amo muchísimo”.

“Para mí el club es un hermoso ambiente, todos están dispuestos, todos tienen buen humor, vas a pasarla bien, compartir día a día, por lo que todos están invitados a ir al club. Es un deporte soñado”, valoró y terminó: “capaz hay veces que hay frustración o esas cosas, pero la verdad que siempre salís contento después de montar o después de compartir con tu caballo y también une mucho a la familia”.









