Seguinos en nuestras redes

Karting

La niña entrerriana que sueña con la Fórmula 1

Francesca Lyardet a los 11 años ya es campeona. Combina escuela rural con folklore y sueña con llegar a la máxima del automovilismo.

Publicado

el

El sábado 30 de agosto no fue un día cualquiera en la peatonal Entre Ríos de Concordia. A pasos de su intersección con Mitre, el programa “3200, el código del deporte” celebró su emisión número 160 con un encuentro cara a cara con la audiencia.

Entre sorteos, música y juegos, una figura se robó todas las miradas: Francesca Lyardet, una pequeña piloto que viajó desde su Jubileo natal, en el Departamento Villaguay, para compartir su historia.

Con su buzo característico, lentes de sol y la simpatía de siempre, posó con su karting, giró la ruleta de los auspiciantes y se sacó fotos con los curiosos. Pero también habló de su sueño más grande: “Quiero correr en Fórmula 1”, dijo con seguridad.

 

De un regalo familiar a las pistas

La historia de Francesca comenzó a fines de 2020, cuando sus padres, casi por juego y en el marco de una reunión familiar, decidieron comprarle un karting para que lo probara. Ese vehículo, que parecía apenas un entretenimiento, se transformó en el punto de partida de una carrera que hoy no deja de crecer.

Con apenas seis años giraba en el circuito de tierra de Pueblo Cazes, cerca de su pueblo. Un año después ya disputaba el campeonato de San Ramón, donde obtuvo el subcampeonato en su divisional. En 2022 dio un paso más al ingresar al campeonato entrerriano, el más grande y competitivo de la provincia, alternando con el Karting Regional Concordia. Finalmente, en 2024 logró su consagración: tras ocho intensas fechas se quedó con el título de la Categoría Escuela en Concordia.

 

“El miedo estaba, pero me animé”

Hoy la niña corre en las 150 cilindradas. Ella misma admite que al principio le imponía respeto: “La verdad, yo le tenía un poco de miedo a la largada porque pensaba que iba a ser difícil. Pero cuando me subí me di cuenta que no, que solo era cuestión de acostumbrarse. Cada carrera te enseña algo nuevo”.

La confianza fue creciendo junto a la experiencia y al equipo que la acompaña. Cambió de motorista y agradece especialmente a Pablo Burdese, “porque el motor anda como anda gracias a él”, explicó en 3200 Sale a la Calle.

A pesar de su corta edad, reconoce que a veces es exigente: “Soy la que más se enoja con el karting cuando algo no sale. Una vez le dije a mi papá que no andaba, que estaba distinto, y él me decía que estaba igual. Yo era la terca que no quería entender”, contó entre risas.

Una más entre los chicos

En el ambiente del karting, mayoritariamente masculino, Francesca se mueve con naturalidad. “En mi categoría también hay otra chica más grande, pero con todos me llevo bien. Soy una más. Nos respetamos mucho en la pista”, afirmó.

Lo que más disfruta es la velocidad. En una prueba llegó a los 99 km/h en el circuito de Concordia: “Esa recta es lo que más me gusta. A todos los que estamos en esto nos enamora la velocidad” declaró.

Entre folklore y cuadernos

Francesca no solo vive de motores. Desde los 3 años baila folklore, una tradición que heredó de su madre. “Mi profesora es amiga de mis papás, es como una tía para mí. Pensaban que no iba a querer bailar, pero yo insistí en salir a hacerlo”, relató la ganadora de un As de 3200.

Además, asiste a la escuela rural N°8 “El Amancay”, en Jubileo, donde cursa sexto grado. Allí comparte clases con muy pocos chicos, lo que le da un ambiente especial. “La paso muy bien, es divertido. Me gusta estar en esa escuelita del campo” reflexionó.

Una mirada al futuro

Cuando se le preguntó por el futuro, no dudó: “Me encantaría estar en una categoría más grande, como la Fórmula 1 o el Turismo Carretera. Sé que es muy complicado, pero me veo ahí. Ojalá pueda lograrlo algún día”.

Sabe que ninguna mujer ha llegado todavía a la F1, pero eso no le impide soñar. “Quizás cuando yo lo intente ya haya otra mujer, pero igual me encantaría ser parte de eso”, afirmó.

Desde Jubileo hasta Concordia, de las aulas rurales al podio de karting, Francesca Lyardet combina infancia, familia y sueños con una madurez sorprendente. Con apenas 11 años, ya entiende que el camino es largo y difícil, pero no pierde la sonrisa.