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Pádel

El concordiense que entrena a la selección de Grecia

Lucio Oliveri pasó por 3200. En Europa cosecha experiencias y anécdotas increíbles.

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¿Qué lleva a un argentino a radicarse en Grecia? ¿Cuánto contribuye el deporte a la adaptación intercultural que atraviesa un extranjero cuando da ese paso? ¿Habrá servido en su caso en particular el haber aprendido griego y de la cultura helénica durante el secundario? ¿Cómo influyó la familia en aquello y cómo se conforma hoy?

Son muchas preguntas. Hay más. Pero empecemos por las certezas: Lucio Oliveri es argentino hasta el tuétano, concordiense para ser más precisos; pero también siente a Grecia como su casa. “De a poquito se fue haciendo eso de que soy el argentino en Grecia y el griego acá en Argentina”, resumió en la entrevista concedida al programa radial de “3200, el código del deporte” (sábados de 10 a 12 por @3200streaming en Youtube).

“23 años acá, 23 años allá”

Actualmente, es el entrenador del equipo nacional de pádel Grecia, pero el camino que recorrió no fue fácil. Antes de estar en ese lugar de privilegio deportivo, con una marca como Adidas que lo patrocina y haber hecho experiencias como comentarista de pádel en un canal exclusivo de ese deporte en la televisión griega, “no la pasé bien por muchos momentos. Hubo momentos que la pasé bien y muchos momentos que no, pero le puse mucha garra y gracias a Dios se pudo llegar”, admitió.

Todo empezó poco después de haber finalizado la secundaria en el Bachillerato Humanista Moderno y la opción de ir a lo que, entonces, era un país desconocido pero que tenía a un hermano dedicándose a la fabricación de yates como nexo. “Ya tenía una base”, recordó y marcó como punto de inflexión la crisis del 2001 en Argentina. En ese contexto, se marchó definitivamente.

¿Qué señales o momentos considera claves en el proceso de darse cuenta que aquel lejano país era el suyo también? “Por empezar, tengo dos hijas que nacieron allá. Es una cosa que me arraiga demasiado. Son mellizas de 13 años, se llaman Freda y Nefeli”, contó y detalló el significado de tales nombres: “Nefeli es algo que tiene que ver con las nubes y Fedra era la hija de un rey de Creta (Minos, cuya esposa era la reina Pasífae). Esto viene con la mitología y la historia”.

“Ese fue un momento de decir: ‘bueno, tengo hijas que nacen acá, este es mi país’”, consideró Oliveri y marcó como otro punto de inflexión a “cuando fuimos al Europeo a representar a la selección griega. Fueron momentos fuertes, sentimientos de decir: ‘perdemos, ganamos’ y ya es como que te sentís un poco griego porque, la verdad, estoy viviendo la mitad de mi edad allá. Tengo 46, 23 años acá, 23 allá. Estoy justo en el medio. Obviamente soy argentino, pero no me siento extranjero”, explicó.

El pádel en Grecia

En lo estrictamente deportivo, fue en julio del año pasado cuando estrenó el rol de entrenador del equipo nacional. Este año, del 21 de agosto al 3 de septiembre repetirá la experiencia en el Europeo. “Me mandaron hoy un mensaje cuando estaba acá en la radio mensaje diciéndome que estaba seleccionado otra vez para ir a los juegos”, reveló el que también ha ido al Torneo del Mediterráneo, con buenas sensaciones para una Grecia que practica el pádel desde 2012 aproximadamente.

“Vengo ayudando a todos los clubes que van abriendo para promover el pádel en Grecia por una cosa que a mí me gusta. Me gusta mucho el pádel”, enfatizó y recordó que, “cuando se abrieron las primeras canchas de pádel, hacía 60 kilómetros de ida y vuelta, día por medio, para ir a jugar yo. Para mí era un parque de diversiones”, definió.

-¿En qué escalón está Grecia comparándose con otros países?

-Imagínate, no una federación como tal. Está bajo el bajo el tenis. Fueron casi 40 países que fueron al Europeo y Grecia quedó en el puesto 13. Nosotros íbamos a ver qué pasa, a abrir los ojos ante otros países para ver dónde estamos y bueno los hombres ganaron cuatro partidos, las mujeres ganaron otros cuatro y los dos equipos llegaron al puesto 13. O sea, quedamos en la segunda fase para la tercera.

-Y teniendo en cuenta esto ¿qué les falta para llegar más arriba?

– Falta justamente promocionar. Yo estoy promocionando con gente joven. Los chiquitos que vayan a la cancha, que jueguen, que se fijen, que miren. Se hacen gratis unos seminarios durante los fines de semana para que vayan, se fijen y que vean porque falta sangre joven. Hay, pero es lo que siempre hay que tener, sangre nueva que se vaya renovando todo el tiempo.

También, mencionó que en Grecia está haciéndose “turismo deportivo” donde los que visitan ese atractivo país van del hotel a una cancha de pádel en 5 minutos y de allí a la playa, por ejemplo. “Cuando vas en julio o agosto tenés todo el paquete: comida en el hotel, el tour que te lleva al Partenón, al templo de Poseidón y demás cosas”, marcó y elogió el clima con pocas lluvias y temperaturas por encima de los 30 grados, pero predominantemente seco. “Se siente menos el calor que acá en Concordia”, comparó.

“Yo en las vacaciones también tengo una familia amiga que tiene una cancha en la casa y he vivido momentos muy muy lindos con ellos. Tuve la oportunidad de conocer a gente muy famosa en el mundo, de darles clases por ejemplo a Tony Blair (primer ministro británico entre 1997 y 2007) y a su familia que estaba allá”.

Tony Blair y Claudia Schiffer, alumnos

Entre sus anécdotas no solo se cruzó con el líder laborista de Inglaterra, sino que también durante la denominada “Pascua griega” (receso de dos semanas donde no hay clases) también le dio clases a la modelo alemana Claudia Schiffer. “Son nombres que decís: ‘imposible’. Otro fue el que era el dueño de lo que hoy es el Inter de Miami”, marcó.

Para finalizar, ponderó a Concordia y su desarrollo al servicio del pádel en esta segunda oleada de auge por el deporte de las paletas, las parejas y el vértigo de una pelota que pica en suelo, pared y redes. “Es impresionante. He visto clubes que son cerrados, muy buenos, muy buena infraestructura y buen pádel. O sea, muy buen nivel también, chiquitos que vienen jugando, que es una cosa que falta ya en Grecia, por ejemplo”, elogió.

Una reflexión regaló para cerrar: “al tenis jugaba yo de chiquito, pero no era lo principal para mí”, reconoció y dijo que fue justamente el deporte el que le posibilitó desarrollarse. ¿Por qué? La respuesta es sencilla para este concordiense y griego a la vez: “cuando hacés de tu hobby el trabajo, es como que te están remunerando por algo que estás disfrutando. Es como que no trabajás, trabajando mucho”.