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Fútbol

Eric Ramírez, a los pibes concordienses: “Con trabajo y sacrificio se puede”

3200 estuvo en un partido de la liga de los campeones del mundo. El concordiense, presente.

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60 y 118, un punto tripartito en La Plata. De un lado, está la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de La Plata; del otro el bosque platense y en el tercer punto el estadio “Juan Carmelo Zerillo”, casa del Club Gimnasia y Esgrima.

Es tan “tripera” esa intersección que, abandonando la tradicional nomenclatura numérica de las calles, la 118 en esa parte se llama “Héctor Delmar”, en homenaje al hombre que presidió en cinco períodos el club que este sábado recibió la tercera fecha del grupo A de la Copa de la Liga de AFA.

Una vista de la histórica entrada a las plateas.

Presencia concordiense

De un lado estuvo el local, con el concordiense Eric Ramírez en el once inicial (Germán Guifrey, que también iba a ser de la partida, sufrió una distención en el isquiotibial durante la semana previa); del otro, el Independiente que desde la fecha anterior conduce tácticamente Carlos Tevez.

El delantero marcó un gol, el que no le alcanzó para revertir la derrota pero que, en lo personal, le sacó una sonrisa. El polifuncional defensor estuvo acompañando a los suyos desde la tribuna. Hubo otro concordiense presente en el partido: Giovanni Mateo, el juvenil categoría 2006 que está en las divisiones inferiores y que ofició de alcanzapelotas.

El folclore del fútbol argentino

El equipo de “3200, el código del deporte” estuvo presente en el partido que empezó a las 15 de un sábado inestable, como el presente de ambos rivales. Llovió, dejó de hacerlo y hasta asomó el sol en varios momentos de la tarde. Eso, quizás, hizo que el público se acercase recién sobre la hora de inicio, hasta colmar la mayor parte de las tribunas. Los que fueron más temprano no se privaron del clásico choripán de cancha (a $1000) o una bondiolita (a $2000).

La 22 mostrando todo el colorido en el bosque.

El aliento fue impulsado, durante todo el juego, por la barra “La 22”, ubicada en la cabecera que tuvo a Rodrigo Rey (un exarquero de Gimnasia) en el arco durante el primer tiempo. En la popular visitante (la que da al bosque y que aún conserva su fisonomía de tirantes de cementos) hubo peldaños con algunos claros pero no menos aliento como también en las dos laterales.

Una de las entradas con las clásicas tribunas detrás.

Párrafo aparte merece la tribuna donde se ubican las cámaras de televisión y la prensa, además de la platea con esa robusta y vieja cubierta de cemento que se sostiene desde las torres de la edificación que es la puerta principal de acceso a la cancha (en una intersección está el memorial al doctor René Favaloro y, en la otra cuadra, una torre que sirve de monumento homenaje a Bartolomé Mitre).

Homenaje a Favaloro.

Hay más: el rostro de Carlos Timoteo Griguol y Diego Armando Maradona, ambos exetrenadores de la casa, componen el cuadro lleno de tradición e historia que rodea al campo de juego, que lució en excelente estado.

Eric Ramírez: “soñé siempre con jugar acá”

“Anticipé en el primer palo, justo me cae y traté de cruzarla. Gracias a Dios fue gol pero nos vamos tristes por la derrota”, dijo Eric Ramírez en diálogo con “3200, el código del deporte”, desde la zona mixta de prensa. Antes habían pasado el entrerriano Leonardo Morales (capitán), Luciano Gómez (que se incorporó para esta fecha) y varios más que no dieron declaraciones.

Gimnasia está complicado con la permanencia  en primera división y el primer fusible que volvió a saltar fue el del entrenador: Sebastián “Chirola” Romero dejó su cargo tras el 1-2 ante el Rojo.  Por eso la tristeza de todos, más cuando Ramírez lleva tanto tiempo allí. No obstante, reflexionó viendo lo positivo: “Hacer un gol es algo muy lindo. Soy del club, soñé siempre jugar acá, hacer goles y gracias a Dios se me está dando y estoy muy contento por eso”.

Fanáticas de Eric hacen el gesto del concordiense.

Sus tardes en Salto Grande y un mensaje

Por un par de minutos, entonces, “La Perla” de 26 años habló sobre su Concordia natal, en un diálogo que reproducimos a continuación:

-¿Se extraña Concordia?

-Sí, obviamente que se extraña porque es el lugar donde nací. En estos momentos también es donde uno extraña a la familia y hay que hacerse fuerte y, cada vez que pueda ir, visitar Concordia que es lo más lindo.

-¿Al ingresar a la cancha, jugar o hacer un gol, recordás tus inicios?

-Sí, recuerdo todas las tardes que iba a entrenar a Salto Grande, a veces en bici, a veces caminando, a veces en colectivo. Todo ese esfuerzo que hice de chiquito hoy lo estoy valorando, jugando en Primera división que era mi sueño de chiquito. Muy contento y feliz por Concordia también porque tengo varios amigos que juegan acá en el fútbol argentino y afuera.

-¿Podés dejar un mensaje para los chicos que están transitando el fútbol en Concordia?

-Les mando un saludo muy grande, les digo que se esfuercen día a día, que cumplan su sueño y que con trabajo y sacrificio se puede.

Eric y el equipo de 3200.

La tarde se fue extinguiendo, apenas unos curiosos quedaron hasta el post partido y muchos más se marcharon analizando el resultado y ya estarán preparándose para volver al estadio porque el hincha se enoja, desparrama insultos o pierde la paciencia pero nunca abandona. En la próxima cita, ahí estará renovando su sueño de ver ganar al club de sus amores. En definitiva, otra forma del mismo sueño que cumple el de Concordia en cada partido que juega en la liga de los campeones del mundo.

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