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Atletismo

Dylan Van der Hock y el valor de volver a casa

El atleta concordiense aprovechó el receso de verano para entrenar en su ciudad natal, reencontrarse con sus raíces y proyectar la temporada.

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Para Dylan Van der Hock, Concordia no es solo el lugar donde nació, sino que es el punto de partida de todo. Cada regreso implica mucho más que entrenamientos o kilómetros sumados. Es una pausa necesaria para reencontrarse con lo esencial, incluso mientras desarrolla su carrera en el exigente ámbito del atletismo estadounidense.

“Volver a Concordia es volver a cargar energías. Quizás uno piensa que al irse a un país como Estados Unidos lo tiene todo, pero no es así”, expresó el atleta en la entrevista con 3200, el código del deporte. En ese contraste, el joven encuentra aquello que no se mide en marcas ni resultados. “Esa calidez humana, la familia, los amigos y la cultura no están. Volver me ayuda a encontrarme conmigo mismo y a recordar cada por qué”.

Durante el receso de las fiestas, entrenó en los mismos escenarios donde comenzó a forjar su identidad como atleta, reafirmando convicciones y cerrando el año con la certeza de estar en el camino correcto. Recorrió las calles, se juntó con amigos y además compartió momentos con personas que lo marcaron en el deporte.

El Polideportivo y sus amigos

Su paso por la ciudad también fue una oportunidad para compartir entrenamientos con atletas locales y viejos compañeros del Polideportivo un espacio que marcó sus primeros pasos por el atletismo entrerriano.

“Siempre que vuelvo trato de compartir entrenamientos con mi amigo y referente Martín Méndez”, contó. Lejos de ser un simple reencuentro, esos entrenamientos se transforman en un intercambio constante de ideas. “Yo vengo con experiencias distintas del atletismo y tratamos de implementarlas, y él, con su conocimiento y sabiduría, me ayuda a ordenar y ajustar los entrenamientos. Eso genera una motivación mutua”.

Otro momento clave de su estadía fue la visita a la casa de Enrique Da Costa Leites, su entrenador y una figura fundamental en su formación deportiva y personal. Un vínculo que se sostiene más allá de la distancia.

“Enrique fue quien me ayudó y me enseñó el ámbito atlético tanto dentro como fuera de la pista”, destacó Dylan. Las charlas, como siempre, trascendieron lo técnico. “Hay una frase que me repitió muchas veces y que siempre vuelve: acá entrenamos atletas, pero formamos mejores personas”.

Además, el encuentro permitió intercambiar miradas sobre el presente del atletismo y los métodos de entrenamiento. “Lo que se habla de atletismo acá no siempre es lo mismo que en Estados Unidos, así que sentarse a charlar con él siempre suma. Más allá de que yo entrene afuera, él sigue guiando mi preparación y haciendo las cosas bien, como lo demuestra hace años”.

La temporada que comienza

Con la vuelta a Estados Unidos en el horizonte, el calendario competitivo ya empieza a tomar forma. En los próximos días, Dylan dará inicio a su temporada de pista indoor. “Voy a correr distancias desde la milla hasta los 5.000 metros”, explicó. La planificación apunta a una construcción progresiva. “La idea es competir en pruebas más cortas para asimilar velocidad y luego trasladarla a la temporada al aire libre, enfocándome en los 5K y 10K”.

Reyes, una decisión pensada

La ausencia en la tradicional prueba de Reyes no pasará inadvertida. Sin embargo, el atleta fue claro al explicar los motivos. “Vine a Argentina a pasar mis vacaciones y a retomar el ciclo general de carga antes de competir en Estados Unidos. Mi calendario es ajustado y requiere una preparación específica”, señaló. También mencionó que no recibió invitación por parte de la organización, un detalle que considera importante para el atleta local, aunque dejó en claro que su postura no es un reproche.

Entre Concordia y el alto rendimiento internacional, Dylan Van der Hock sigue construyendo su camino con identidad, memoria y pertenencia. Volver a casa, para él, no es detenerse, sino que es tomar impulso para lo que viene con mucha fuerza, mucha energía y con el empujón que le dieron sus seres queridos.